sábado, junio 01, 2019

Homenaje fallido a Robert Frost.

Me gusta grabar iniciales sobre las cortezas de los árboles,
allá en Caracas, los mangos y los eucaliptos
sobre los estribos del Avila
tu nombre se repite
pero Caracas me dejó a mi
he recorrido otras muchas avenidas
arces y el cerezo negro americano
los bosques blancos de Los Apalaches
impresionismo rojo,
mientras tomo todas las píldoras del día
o leo el libro de Job
realizo un inventario
me han alcanzado los pasos para hollar la tierra
apenas
huellas sobre la arena, los caminos rocosos y el pavimento
confundida con otras huellas
la huella única de la criatura,
mi pecho siente la irritación de sus nervios,
un pájaro canta al sobrevuelo de mis miedos
he dejado a la distancia hacer su trabajo
y vuelve la mirada sobre el paisaje
el aire que llena los pulmones en las mañanas
sentir la vida como el tronco petrificado de un olmo,
me gusta recordar rostros mientras camino,
orar en silencio,
contar las bendiciones
sufro mi extrañamiento
no he conocido los horrores de las hambrunas,
las deportaciones y el Gulag, Los Campos ni La Tumba,
sin embargo puedo sentir al "hombre lobo del hombre”
solo basta un guiño de la historia,
y la belleza se convierte en un infierno
se ha hecho tarde esperando un trabajo
y trato de escribir un homenaje a Robert Frost en mi lengua,
prodigio en la intemperie
vacío en el azul que miras,
solo estas frases concatenadas
por el miedo suspendido
sobre la piel
fatigado por lecturas
sobre la cruel aventura humana
me enternezco entonces al recordar
los árboles sobre los que grabé iniciales
mis actos de magia en el cerro
mi vida entonces en Caracas,
doy vuelta y aparecen las otras ciudades,
los otros paisajes,
una tarde de otoño en un cementerio de Pittsburgh
mis amigos corriendo por los pasillos de un hospital,
entrando y saliendo de los ascensores
en el jardín de la casa en que habitaba,
ellos, bajo el cerezo que sembré
junto a mi esposas y mi hijas,
el peral y los rosales,
celebrando mi partida
allá las secuencias, las concatenaciones y destierros,
escribo en círculos
migro en círculos
retomo el ritmo como si nadara en una playa serena
en El Caribe,
corro tras la serenidad del momento
ahora, cuando la mañana se abre
sobre la gran llanura en la que habito.