viernes, noviembre 28, 2014

Tamarindo


Pudiera repetir dos veces más esos diálogos tristes que sostuvimos durante varias noches, el diálogo del oleaje que llega, el diálogo del oleaje que se va, cada quién tiene lo que se merece, eso dicen, eso cantan,  marejadas, la luna es inocente, la pasión no se filtra, se toma o se deja y si de la nada, una sombra asoma y te hace un ruido: una rama que se quiebra, un filamento o un hueso, la mueca de lo inexistente, desde cualquier reflejo, el oscuro oleaje que va en el oscuro oleaje que viene, obtendrá la confesión nutriente del tronco que lame, la leche espumosa del deseo se derrama sobre la arena, la espalda negada, el cuerpo evadido, tu calma, histeria letárgica,  no habrá manera de llenar la siguiente noche ni la otra, por más que te subas a la pasarela y te expongas tan sola, tamarindo.

lunes, octubre 13, 2014

Chemicals collide

IC

I


Entre todas estas piezas estás tu, alegría, como un himno fracturado, 
Estás tu, avellana de la vida, confusa nuez que naufragas, cada vez que intento hacerte palabra, voluntad del ser, irse muy lejos, 
 "y la palabra se hizo carne" en esos diminutos filamentos  bifurcada alegría, de mi risa y de mi angustia, paisaje desolado, el lugar dónde ya no pertenezco; y aún así el sol levanta en el horizonte, es un pequeño infarto, alegría, al borde de los abismos del mundo, tu luz.

II

En la silla de playa, al borde de la piscina, esmeralda sucio por las hojas del abeto, es sólo una piscina, repito, es parte del agua del mundo contenida a tus pies, repito, alguna vez tuve el mar, todo el mar del mundo a mis pies en Araya o en cabo Codera, y la juventud y una tierra para envejecer, el recuerdo teje hacia el pasado y el asunto explota, decir es hacer, producir un sonido, suena y es nostalgia, la belleza me hizo alegre e infeliz; al pie de la piscina, bebo un trago fuerte de whisky, el verde y el mar, toda esa química del universo, es incapaz de mantenerme vivo en un mismo estado de anhelo, juventud ¿ Cuál es la sinfonía a la que apelas ? La risa, una repetición de sonidos, la garganta es un tambor, el conflicto no cesa, íntimo reconocimiento, mundo escrito, hay gente que muere, otras lloran a sus muertos, pereciste con el relámpago, en la necesidad de mantener viva una hoguera para calentarnos al borde de la piscina y reírle juntos con todo el hambre del mundo al rostro hermoso que nos mira. 

domingo, octubre 12, 2014

Descuento.


y si tengo que volver que sea un día de asueto
extenso y laxo, un día donde sólo esten mi ciudad y los más persistentes ciudadanos, 
el día del Nazareno de san Pablo,
lejos de las iglesias, 
sin procesión quiero volver un día santo,
profano
mi querida
para llorar ese tiempo ido en el que no estás.

Lo que no terminó de ser,
el desencuentro
quiero llorarlo en el paisaje de mi infancia
en El Conde 
por ejemplo
bajo el concavo cielo arbolado de San Bernardino,
quiero llorar de alguna manera, el trunco amor, el incipiente gesto, el primer paso hacia la nada
en Loma del Muerto, 
en los pinares de esa parte de El Ávila,
o sentado en las defensas de hierro en Mecedores,
una tarde de enero en 1970,
una tarde  en la que te nombro mucho antes de todo
y de nada
ese cuento, Mecedores
y tu risa
en Nazareno. 

miércoles, agosto 20, 2014

A partir de estas notas escribo, o he escrito, o escribiré

Israel Centeno. 

Embarazo ficticio que no pare, eso vi y era un sueño, eso vi de mañana y de tarde, lo vi de noche y sentí que vivía en un lugar donde se libraría la última batalla de la especie.

La ciudad está hinchada de agua.

En Caracas las acacias florecen y dejan caer sus nazarenos en tiempos amables, de reconciliación, tiempos de cañas y espigas púrpuras: desde los cedros cuelgan parásitas espinosas.

Caracas es una esponja.

A las riberas del río haciendas hubo y siempre fueron devastadas; veraneantes hubo, los más osados salían de los recodos y se ahogaban al intentar cruzarlo, había cazadores que corrían sobre las piedras y desde esas rocas musgosas hacían colgar sus piernas y mojaban sus pies.
Las señoritas se perdieron para siempre en el cielo.

Río en espiral, vuelta, giro.

La costra del Guaire, hombres y mujeres, sombras que enmudecen desde todas sus orillas, sacrifican y no cantan: allí sienten que sanan.

El río es un exfoliante, él arranca lo muerto y lo muerto que se pudre flota sobre espumas claras, las espumas del río.

Una mujer hace su labor y no sabe que al otro lado de la calle, detrás de los aserraderos, hay un río que la reclama, un niño vuela una cometa sobre tuberías rotas y va desnudo como un perro mestizo, se abre paso entre las espigas, lo eleva y lo cruza con otros cometas que vuelan otros niños, muchos, sobre los cauces, las barcazas imposibles que sueñan, la piel que se muda y las células muertas, una morgue que corre entre zapatos y tablas, un naufragio acaudalado: la señorita que hace sus labores, los niños que vuelan sus cometas, los habitantes que duermen al fondo de las cloacas secas.

We have lost control of the situation.

Both and one through the alley in the darkness, then there’s no need to talk.

It was neither her shadow nor an accident

Es fácil dejar que las cosas fluyan, debes entender, es lenguaje.
El sonido se produjo en ese lugar ignoto del mundo, el pensamiento, el tuyo y el de los otros, cada quién navega los rápidos, las corrientes de sus propios pensamientos;  cae, de eso se trata, de entender, no es la rosa el rosal, el pensamiento una palabra, antes de dormir le preguntabas a tu papá, y qué fue primero ¿El pensamiento o la palabra ?
Él te regalaba un cuento, el sonido de esa voz ¿Recuerdas?

Apenas su rostro dibujó un gesto

Sus alientos de fuertes fragancias de leche de cabra y miel o de la savia de espigas doradas y urticantes, aliviaron las ansiedades de los nómadas

Pasado los días el viajero se puso el abrigo de lana sobre los hombros de su túnica y prosiguió el camino, junto a los suyos a través de los valles hasta el desierto turbulento y las llanuras confusas del sur; habría que ver a Zoraida de nuevo, las sagradas mujeres de Altai juraron haber tejido la trama, no sería joven ni hermosa, y su cuerpo exhibiría los estragos de las sucesivas estaciones, pero mantendría las termas calientes y recibiría de él sus bendiciones, sería acogida en su tienda y bañada por los jugos de su tallo adrupado de crásula, ella lo acompañaría en su descenso al Cáucaso.
Toda una vida.

La historia tiene sonido ¿ qué fue primero, el sentido o las cosas? el cuento, habla de un rosal y sus ramas, en cada rama florecen rosas de colores diferentes, los personajes usan las tijeras y las hacen sonar
¿Qué significa al sonido? la voluntad de un personaje, piensas, es un jardinero embrutecido por el sol y lanza las dentelladas de sus tijera con parsimonia y poda las ramas  derramadas fuera de las formas, hemos perdido el control estamos en este caso resolviendo un misterio, ¿quién fue primero el huevo o la gallina? La voluntad de tu padre le da forma al sonido y el sonido se sostiene con modulaciones, palabras y sentido; recuerdas, primero fue el verbo,  la palabra y en la palabra estaba Dios. Y la palabra era Dios, el estallido o el relámpago ignoto en algún lugar de tu cuerpo, nace el rosal y tiene brazos, el sentido de las cosas, en el lugar ignoto el relámpago conecta una palabra con otra, el sonido en el silencio, una tormenta cargada de luces ¿Has visto la superficie del sol?

Mirada interior de una neurona, filamento nudoso, arteria eléctrica, voluntad migratoria del rosal.

La voluntad y los relámpagos,  el relámpago sucede por voluntad.
Ecuación: migraste ave zancuda del sur al norte y atravesaste el destello anaranjado de las tormentas, eras el pensamiento. ¨y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron ¨ es la voluntad tendida, es la red cruzada por la voluntad de expresar, el cabo al este no renuncia a ninguno de los referentes espaciales, es una red en un lago donde se transparenta el índigo y el magenta.

mirada exterior, frente al río Monongahela  aún pasan los barcos con su carga  de carbón. en la rivera sur de Pittsburgh, las sombras se han corrido para dar paso a las calles despojada del estilo gótico de otras partes de la ciudad, una pálida expresión de juventud recoge el ánimo de sus habitantes, gente que se tatúa en el tallo de la vida un hacha, el tallo de la vida puede ser una mujer muy flaca dibujada a contraluz.
hay letras tendidas entre una palabra y otra palabra, la voluntad del pensamiento por decir;  cruzar, comunicar, intercambiar.

Los puentes unen tres costas, los puentes alimentan el cuerpo de todas las ciudades, sobre los puentes se diga el cielo cruzado por relámpagos

it's easy to let things flow , you must understand , is language.

I mean, anyone could be hiding in Caracas. I mean, everyone is overexposed. Absolutely, yes or no? worst, everyone wants to.

I have the right mixture.
I slowly scan the city.
The dirty sunset at the end of the world is going down to hell.
Of course, I'm not a mad man

Estás a la intemperie, en un bosque, en la vertiente de un cerro; los pies hundidos en un río donde nadie se baña dos veces, porque nadie se baña dos veces ni siquiera bajo la misma ducha.

Escuchó pasos sobre las hojas húmedas, el golpe apagado de las pisadas inseguras y de repente, unas carreras de seres diminutos, una multitud de ellos, un movimiento de figuras tras los arbustos de espinos. Comienzan a reunirse en torno a un altar más allá de una accidentada brecha entre dos pequeñas piedras, cerca del río.
Los han recogido, los han llevado hacia los linderos del río y los han lanzado sobre las aguas, se van los cadáveres y nadie volverá a hablar de ellos, nadie  habla de los muertos, nadie se atreverá a preguntar, en los nuevos tiempos no existe el día anterior ni la mañana reciente, existe el momento que se vive, el café que se toma. Pero quienes se han atrevido a ir a La Flor de Altamira lo han hecho con precaución, se muestran más sumisos que de costumbre y no se dan por enterados de las medidas que tomaron los motociclistas alrededor de la plaza

Luego nos arrojarán al río y desapareceremos del paisaje y de la memoria de los peatones y de los hombres
Grabar tu nombre, darle fuego a esos residuos y pensar en ti, entonces te ardí, te ardí tanto en mi mente, fue un incendio el dolor, de inmediato me llamaste. ¿Lo recuerdas? Estamos hablando de olvido. 

¿Ralladura de madera? Sí.

Entre todas estas piezas estás tú, alegría, como un himno fracturado

Un  paisaje desolado, mi país, el lugar dónde ya no pertenezco; y aún así el sol levanta en el horizonte, es un pequeño infarto, alegría, al borde de los abismos del mundo, tu luz.

Repito, alguna vez tuve el mar, todo el mar del mundo a mis pies en Araya o en cabo Codera, y la juventud y una tierra para envejecer, el recuerdo teje hacia el pasado y el asunto explota, decir es hacer, producir un sonido, suena y es nostalgia, la belleza me hizo alegre e infeliz;

hay gente que muere, otras lloran a sus muertos, pereciste el relámpago, la necesidad de mantener viva una hoguera, para calentarnos al borde de la piscina y reírle con todo el hambre del mundo al rostro hermoso que te mira.

Qué otra cosa está pintada en tu cara.  Las personas pueden ser altas y ariscas, violentas y amables. La comunión siempre es posible. Un abrazo devuelve la tranquilidad perdida. El fuego encendido. La taza de te. Dormir. Nadar lejos, siempre hay otra conexión, isla o tierra firme.   Allí espera el puerto ballenero, atrás, el mar abierto. En el lugar donde se confunden el mar del norte con el Caribe. Y adelante, ríos, explanadas y desiertos, luego la costa y  el océano de nuevo.


Tendidos como el afecto, los postes del vecindario.

martes, julio 29, 2014

Circe

by me


estaba de espalda a la mujer y ella venía hacía él murmurando un mantra salaz, repetía consideraciones sobre la libertad que nadie desea considerar cuando abraza al otro; estaba él de espalda con la herida expuesta, era larga, iba desde el nacimiento del cuello hacia un costado, el derecho, dibujaba una hoz, ella, al momento de pasear un zumbido interno entre sus garganta y la nariz buscando equilibrar las sensaciones de placer que le producía verlo tendido, pensó en lo difícil del asunto, el amor no concilia con la libertad, sin embargo, el sexo sí, zumbó de nuevo esta vez como si tragara una copa de atol, era una pequeña abeja reina, zumba y traga, revolea y se deleita; recorrió con la mirada aquella herida que la incitaba a lamer con ternura, a no dejar un espacio que escapase a su boca, zumbaba y deglutía el néctar de su deseo, recordó el beso, pensó en aquel primer beso mucho antes asaltar con su boca la boca del hombre herido tumbado en el diván, y así sucedió exactamente luego: lo cubrió como el manto de una virgen, lo cubrió con la carne húmeda de sus labios, lo abordó con la lengua que ahora lamía el dibujo de la hoz, esa forma cerrada del Omega invertido, así ella, comprendía, que aquella era la mejor manera de restañar esa herida, sanar el desengaño mutuo para volver y morder con sus filtros y acuerdos; libertad, una extraña palabra común, la mejor de todas cuando han quedado todas las puertas abiertas en el dormitorio de una casa sureña, una de esas mansiones señoriales que exponen a los amantes a la mirada de todo lo que circunscribe.