viernes, abril 10, 2015

Líneas de expresión.

Una de las cosas que aprendes a hacer con el tiempo es contar tus bendiciones. Bueno, no es un término muy usado en nuestros contextos, le aseguró Manuela a Yajaira mientras posaba para tomarse un selfie. La tarde caía llena de polvo y calor sobre las mesas de la terraza donde ambas estaban sentadas tomando café  y galletitas. ¿ Lo recuerdas? Sonrió, pasó la lengua por su labio superior y contuvo las ganas de morderlo, están salados, recordó que Alberto le había dicho luego de retirar su boca de ellos, que sus labios sabían a papás fritas ¿ a quién se le ocurre hacer esas comparaciones? No son nada románticas. El café que se encuentra es infame, y las galletas del día anterior. Él la asaltaba justo cuando dejaba de comer algo,  saben a esto y a jugo de naranja y vodka, a esto, a esto y deslizaba su mano debajo del pantalón. ¿ A quién? A él, Yajaira sonrió, dejó marcar el tiempo, se acomodó una arruga detrás de otra en tornosus ojos, había envejecido mucho desde aquellos tiempos , debería haber olvidado, esos asuntos se olvidan, pensó Manuela, dejó sonar sus pulseras de plata.  A Alberto lo vi en su cuenta Instagram, se tomó unas fotos en Florencia hace unos días, ha cambiado mucho. Yo en tu lugar no me le acercaría de nuevo. Y quién era Yajaira para hacerle advertencias sobre su pasado, ya te contaré de Yajaira, le dijo Alberto antes de decirle adiós que te vaya bien que te pise un carro y que te aplaste un tren. Saben a helado de vainilla, a café, a licor dulce, ella le cerro la boca con su dedo índice y anular, estaban húmedos ¿Almibar?  dijo y no lo perdonó que le mirara su anillo de matrimonio mientras lo lamía. Todos envejecemos continuó diciendo Yajaira, limpiaba con la punta de su lengua la comisura de su boca, no la alteraba que Manuela  disimulara, se contuviera, disimula, mira las arrugas en los ojos de Yajaira, se vuelven a poner al día sobre los maridos, todos estamos más viejo, pero Alberto “luce” dañado,  lo dijo sin preocuparle que el “luce” sonara vulgar.  Es un cínico,  un arma blanca afilada. Recuerda. Él, saben a sangre. Ella, qué. Nada, se bajó del carro, con la camisa por fuera manchada de sangre. Manuela lo miró por el espejo retrovisor caminar hacia el suyo, un Toyota, estaba feliz aquela noche. Un beso de sangre es un pacto. Fue prudente, tenía intereses. Lo sé, pero ahora es un arma blanca que ha cortado a muerte, tiene sed ¿ Entiendes eso? Pacto es que te sepas quedar en el pasado, discreto. Se disparó otro selfie, no sé, a veces he tratado de recordarlo, pero sólo vienen escenas difusas. Nunca tuve un amante. Vi en su cuenta Isntagram. Rjagando una tarde de verano en Florencia. Lo he seguido por años. 

 

lunes, febrero 02, 2015

Concierto Zen




A nadie  
Entre espinos, entre sauces, en el desierto dejas la piel. Escoges y dices de este fruto comeré y comes, no hay consecuencias. Es divertido largar la mano, estirar los ligamentos, demostrarte a ti misma cuán fácil son las cosas del mundo. Recoger. Se entra y se sale, alzas el brazo en señal de triunfo, estás adentro y cuando así lo quieras estarás afuera. Nadie pregunta, nadie consiente. Dime tú, a quién visitas primero, dime y te contaré la fábula de la burbuja que crece dentro de mi cerebro. Cuéntame, íncubo, con quién te acuestas, a quién otro atormentas, dime qué lugares abres y cuáles son tus obsesiones. No te ruborices ni fuerces la rima, no es necesario, pero es importante que sepas lo de la burbuja o el cuento de Jagger. Has puesto banderas en la cima de la torre Eiffel o en el vórtice de todas las pirámides, has conquistado al Big Ben y las cumbres del Himalaya, has esquiado glaciares más fríos que la mirada de Annie Lenox. ¿Por qué dices eso de la mirada de Annie Lenox? Ella es hermosa y ha sido inmortal, sabes de lo que hablo, su mirada está sepultada bajo una capa de hollín, sus ojos son rescoldos ¿Por qué dices eso de Annie Lennox? Repites, te has puesto brava y coges un ramo de margaritas y lo dejas caer a mis pies, me has retado, me has dado la espalda, te vas sin saber que tengo una burbuja en la cabeza y que no puedo más. Jagger comienza a modular un tono largo y vigoroso frente a miles de personas, la gente lo trata de seguir, él modula cada vez un tono, medio tono, un cuarto de tono más alto y luego, más alto, sube, desafía y se queda solo, enmudece y dice, más alto no se puede, vamos a bajar o perderemos la voz. La voz se va, y si nadie la graba, se va, se va de la memoria que es peor que marcharse de la vida. Dime de una vez dónde vas a recoger los frutos. De éste comeré, cantas, y de éste también y llenaré mi cesta, cestearé y cestearé hasta colmar mis bodegas, soy avara, sólo inclínate para arrancar los higos que penden de tus ramas. Adoro las bocas grandes, todo es pequeño dentro de ellas menos el grito, todo es mínimo y no basta todo. Qué sismo, qué huracán, qué caída de polaridad. Me dan ganas de descerrajarme un tiro en un testículo, de fumarme la colilla de los cigarrillos de mi vecina puta, de cometer una fechoría o de emborracharme. Una burbuja puede crecer, es perfecta, esférica o elíptica ¿no has hecho burbujas con tu saliva? ¿Con el semen de tus amantes? Se definen y crecen, se hacen rizomas como en un poema de Eliot, parecen pequeños bulbos, salen de la tierra o sobre la superficie, a veces se desprenden y se van; crecen, crecen, míralas crecer, haz una burbuja con tu boca y mírala; cuando todo parece perfecto, la piel de la burbuja, el gel, la glicina, el azúcar que la cristaliza se fisura y sin hacer ruido desaparece, de eso va el concierto. Una burbuja crece dentro de mi cerebro. Una burbuja crece y crece. Como el lobo feroz sopla y sopla y la cabaña cae y cae. Las cabañas caen y los diques se rompen. Recordaba los ojos de Annie Lenox, sus antifaces negros, su semejanza a un vampiro; recordaba que no me has dicho qué puerta tocas primero, en qué orden estoy, cuáles son tus prioridades. Qué libros no lees, qué páginas visitas, qué promesas rompes, cuáles son tus deudas y dónde pierdes el apetito. No me dices nada y te gozas de conocer mis vueltas, esperas mantenerme a la acechanza sobre una roca en un despeñadero. Así, sobre sus patas delanteras, acechan los pumas y toca la batería Charlie Whatt  de eso versa este asunto entre tú y yo, entre todos, entre cualquiera; es la mirada que trasciende y se vuelve roca de granito, cenicero, bolígrafo, taza, pared, signo; la mirada que enfría hasta volverte sombra de un recuerdo. Se trata de un legado, de la enseñanza fatal del maestro Lao Tsé, el camino es el Tao, escucha maldito, el camino es el Tao, me dices, escucha hijo de puta, el camino es el Tao, el Tao es el camino cabrón, y desde que recibes en la cara el golpe del maestro, o te hacen tragar agua en un pozo bajo el cerezo donde habita el ruiseñor, la ves a ella con la cesta, es la cervatilla de Salomón, el canto del Cantar de los Cantares, ¡Oh, hijas de Jerusalén! Es ella, que ya no es porque el paisaje es un espejo que deslíe. A eso venimos, a distorsionarnos o a padecer, el cuerpo se me llena de diminutas gotas de sudor y me siento más infeliz y cabrón que nunca, el sudor me hace respirar con ruido, sueno a Satchmo acompañando  por un solo de trompeta. Es la nostalgia, cesteadora, es la cereza que ha caído de tu cesta, es el olor que se ha extraviado. Hay un tiempo para todo. Tiempo de exaltarse y tiempo de maldecirse a uno mismo, diría por mí el poeta, tiempo de apretarse los ojos, tiempo de meter el cuerpo debajo del escritorio, de enloquecer con astucia, y dejar de pedir tanto. No se puede andar por la vida con la mirada perruna y la mano extendida, al carajo, la vida tiene el sentido de una arruga. La corro. La corro. La paja. Mecorrolapajamecorrolapajalacorro. Le dijo el maestro Tsu a su pupilo, sólo un sentido tiene tu paso por el valle de los girasoles, aceptar. Aceptar que nunca ganas. Y que toda ganancia es ilusión. Un motivo, un motivo para bajar a este valle de los girasoles, tres te doy, perder los sentimientos, perder la memoria y morir. Entre espinos, entre sauces, en el desierto dejas la piel, escoges hoy y dices de este fruto comeré. Y comes, no hay consecuencias.

viernes, enero 30, 2015

Restar


T me utilizó para que le reclutara gente, y les indicara de qué modo podrían justificar cada objeto en el espacio, incluso en el vacío. Es interesante jugar con el vacío en el espacio, despojar de sus verdes a este parque por el que corro, despojarlo de la grama que piso, de la tierra que hoyo; quitar uno a uno los troncos de los árboles y las copas y sus raíces, mandar a mudar a los animales y dejar todo sin cielo y sin luz. Restarle el aire, repasar con una goma de borrar hasta que no quede nada, ni un pedazo de papel.

matriuska


1 de abril de 2009 a la(s) 6:45
mientras escribo escucho los diálogos de una película que no veré, me conformo con escucharla, golpean a un gordo, son hombres malos contra hombres buenos, ambos bandos muy violentos, unos deben acabar con los otros, no del todo, desde que el mundo es mundo ha sucedido así, unas veces con gran drama, otras con perfecta inocuidad, la tierra se abre y los mares se agitan, no siempre gana el mejor, ni el que tiene la razón, ha pasado esa etapa de mi vida, ¿entiendes? trato de acordarme de un diálogo de la película y no puedo, creo que la heroína ha abierto la boca y un moscardón le zumbó cerca, luego de cierta edad, y si no eres tan inflexible, te darás cuenta de que has vivido varias vidas, que has muerto y renacido, que has vuelto a morir, detesto la música con la que me enamoraba hace años, detesto algunos paisajes, me detesto a mi mismo sobrado, bailando en un terraplén, hay cosas que aún me ponen en guardia, el beso de amor cuando da un giro en una esquina y se pierde sin dejar un rastro, en algún momento me tengo que detener, soy un hombre viejo, un hombre tipo obstinado que escucha a maroon five, y cree que puede continuar por la vida sin resentirla: un hombre de tu edad que escuche con esperanza tonta las canciones de amor o de gloria de los adolescentes debería pegarse un tiro, mirar por la ventana hacia el pantano o recoger coles, la suma de tus vidas da una figura asimétrica y nada más, es una asunto de geometría básica y esas cosas, nunca pierdas la pasión, muévela y detrás de ti irán todas las abejas.

viernes, noviembre 28, 2014

Tamarindo


Pudiera repetir dos veces más esos diálogos tristes que sostuvimos durante varias noches, el diálogo del oleaje que llega, el diálogo del oleaje que se va, cada quién tiene lo que se merece, eso dicen, eso cantan,  marejadas, la luna es inocente, la pasión no se filtra, se toma o se deja y si de la nada, una sombra asoma y te hace un ruido: una rama que se quiebra, un filamento o un hueso, la mueca de lo inexistente, desde cualquier reflejo, el oscuro oleaje que va en el oscuro oleaje que viene, obtendrá la confesión nutriente del tronco que lame, la leche espumosa del deseo se derrama sobre la arena, la espalda negada, el cuerpo evadido, tu calma, histeria letárgica,  no habrá manera de llenar la siguiente noche ni la otra, por más que te subas a la pasarela y te expongas tan sola, tamarindo.

lunes, octubre 13, 2014

Chemicals collide

IC

I


Entre todas estas piezas estás tu, alegría, como un himno fracturado, 
Estás tu, avellana de la vida, confusa nuez que naufragas, cada vez que intento hacerte palabra, voluntad del ser, irse muy lejos, 
 "y la palabra se hizo carne" en esos diminutos filamentos  bifurcada alegría, de mi risa y de mi angustia, paisaje desolado, el lugar dónde ya no pertenezco; y aún así el sol levanta en el horizonte, es un pequeño infarto, alegría, al borde de los abismos del mundo, tu luz.

II

En la silla de playa, al borde de la piscina, esmeralda sucio por las hojas del abeto, es sólo una piscina, repito, es parte del agua del mundo contenida a tus pies, repito, alguna vez tuve el mar, todo el mar del mundo a mis pies en Araya o en cabo Codera, y la juventud y una tierra para envejecer, el recuerdo teje hacia el pasado y el asunto explota, decir es hacer, producir un sonido, suena y es nostalgia, la belleza me hizo alegre e infeliz; al pie de la piscina, bebo un trago fuerte de whisky, el verde y el mar, toda esa química del universo, es incapaz de mantenerme vivo en un mismo estado de anhelo, juventud ¿ Cuál es la sinfonía a la que apelas ? La risa, una repetición de sonidos, la garganta es un tambor, el conflicto no cesa, íntimo reconocimiento, mundo escrito, hay gente que muere, otras lloran a sus muertos, pereciste con el relámpago, en la necesidad de mantener viva una hoguera para calentarnos al borde de la piscina y reírle juntos con todo el hambre del mundo al rostro hermoso que nos mira.