martes, julio 29, 2014

Circe

by me


estaba de espalda a la mujer y ella venía hacía él murmurando un mantra salaz, repetía consideraciones sobre la libertad que nadie desea considerar cuando abraza al otro; estaba él de espalda con la herida expuesta, era larga, iba desde el nacimiento del cuello hacia un costado, el derecho, dibujaba una hoz, ella, al momento de pasear un zumbido interno entre sus garganta y la nariz buscando equilibrar las sensaciones de placer que le producía verlo tendido, pensó en lo difícil del asunto, el amor no concilia con la libertad, sin embargo, el sexo sí, zumbó de nuevo esta vez como si tragara una copa de atol, era una pequeña abeja reina, zumba y traga, revolea y se deleita; recorrió con la mirada aquella herida que la incitaba a lamer con ternura, a no dejar un espacio que escapase a su boca, zumbaba y deglutía el néctar de su deseo, recordó el beso, pensó en aquel primer beso mucho antes asaltar con su boca la boca del hombre herido tumbado en el diván, y así sucedió exactamente luego: lo cubrió como el manto de una virgen, lo cubrió con la carne húmeda de sus labios, lo abordó con la lengua que ahora lamía el dibujo de la hoz, esa forma cerrada del Omega invertido, así ella, comprendía, que aquella era la mejor manera de restañar esa herida, sanar el desengaño mutuo para volver y morder con sus filtros y acuerdos; libertad, una extraña palabra común, la mejor de todas cuando han quedado todas las puertas abiertas en el dormitorio de una casa sureña, una de esas mansiones señoriales que exponen a los amantes a la mirada de todo lo que circunscribe. 

miércoles, junio 25, 2014

cuento de amor posible

Israel Centeno

tristes quedan las tardes de los otros, de los más jóvenes, brotan de la vida como si de tierra abonada se tratase, esos son, me gustaría decir, quienes me roban el aliento, mi amor, esa es la verdad que no permanece; ¿qué vivimos mi querida?  el fracaso, el día que se perpetua en el deseo de volver a tener no sólo el coraje sino la frescura, así va la mañana, con mucha lluvia y recuerdos, caen las nubes sobre nosotros en forma de alfileres, de dagas diminutas, estos recuerdos mi querida, tu has retomado la vida, has parido muchos hijos y luchas por mantener esa apariencia, la de ayer, la del otro día, no quieres entender, aunque bueno, anoche soñé que mi editor tenía la cara más dejada que nunca, su barba crecía hasta el abandono, y todos me dicen que está bien ¿ entiendes eso ? es el mismo sueño, siempre voy a tu casa que no es tu casa, ni es la mía ni es la de tu esposo, pero es una casa con paredes japonesas, enclavada en una montaña llena de escorpiones, es la casa donde es posible seguir amándonos como entonces, no importa cuantos hijos ni cuantas promesas le hayamos hecho a los otros, es ese el espacio, allí vuelvo a ti y no ha pasado el tiempo, no sé por qué mi editor tiene la cara tan avejentada, no sé por qué se ríe, pero lo hace, parece estar leyendo estas salidas, saca las cuentas y se felicita así mismo por no haberme editado los últimos sueños, el lugar es tu casa, tu casa no es mi casa, ni la casa de tu marido, es el lugar donde de nuevo te me abres como el sésamo y cruzas tus piernas sobre mi cuello porque has ganado flexibilidad y mañas para apretar, le queda jugo a la rosa y se puede pasar la lengua, entregarse al ocio y volver a creer posible esa gratificación que reivindica así, de tal manera, araña y red, eres tu y el universo de tus tejidos, de eso, y no de otra cosa se ríe el editor, tu marido y yo hemos desaparecido. 

sábado, abril 12, 2014

¿ Y el caudillo civil qué ?

Israel Centeno

Al plantearse la reforma del Estado en los años 80 del siglo pasado, muchos partidos entonces le hicieron resistencia, así como le habían hecho resistencia a la elección directas de gobernadores y autoridades municipales.
La reforma del Estado, pasaba necesariamente por la reforma y el relanzamientos de los partidos políticos, como estructuras que organizaban y gestionaban el cuerpo social. El fin del caudillo civil.
Luego de la primera década de la democracia que nace en 1958, los partidos políticos pudieron hablar de movilidad social en el país, pero no de movilidad política en su seno. Las crisis dentro de la socialdemocracia fueron decididas, aplicando el concepto leninista del centralismo democrático, y eso produjo sus divisiones, las escisiones más importante de la socialdemocracia, fueron el MIR y El MEP. Los socialcristianos las pospusieron hasta que su caudillo decidió dividirlos al verse desafiado y derrotado politicamente .
Venezuela nace en --y de -- una pugna entre caudillos. Y todo el relato histórico del siglo XIX y XX, es el relato de los caudillo –militares y luego de Leocadio Guzmán, civiles . Y así, hasta el presente.
Los caudillos de las montoneras, encontraron en el centralismo democrático leninista, la herramienta eficaz para trasvasarse a los partidos políticos.
Quienes hablan de antipolitica deberían pensar esto, y sobre todo, deberían poner el foco en el caudillo civil --que tiene mucho del viejo jefe de una montonera ---quien, puertas adentros de su partido, bien sea desde el comité central, buró o comando nacional, ha suprimido las libertades de sus militancia política.
Hoy en día la socialdemocracia está dividida en muchos partidos y cada partido representa una de estas voluntades autoritarias. Lo mismo pasa con los socialcristianos. No se ha podido estructurar un partido liberal porque no han pasado de ser voces individuales incapaces de articularse democrática y organizacionalmente.
Y lo mismo sucedía al otro lado, pero fueron literalmente fueteados por Hugo Chávez para conformar esa amalgama de intereses contrapuestos, unidos hoy, luego de la muerte de su comandante cohesionador, por los lazos generados por la corrupción y una contraloría de intereses supranacionales, muy variados, por cierto, y voraces, desde la voluntad expansiva china, pasando por los carteles del narcotráfico, la emergencia hegemónica brasileña; pero, sobre todos, por los dos señores feudales quienes gerencian esta confederación de intereses foráneos desde La Habana.
La antipolítica entonces, entendida como el desplazamiento de los partidos políticos por cualquier otro factor, bien sea el personalismo caudillista, o los movimientos espontáneos, es un mal de vieja data y tiene su epicentro en quienes, paradójicamente acaudillan sus organizaciones.
Frente al escenario dictatorial, es muy importante que la respuesta sea ajustada a él, pero más que nada, entender de una buena vez, que el partido político moderno, existió de forma muy vaga en Venezuela; y hoy en día, el ciudadano de a pie acusado de antipolítica, tiene que optar por estructuras rígidamente verticales. Por dogmas de fe, y presiones sectarias. Hugo Chávez le habló de protagonismo al país para luego confiscarlo, hacerlo marchar a un ritmo y a un tono como solo lo sabe hacer un militar. Chávez en nombre del protagonismo del pueblo asfixió al protagonismo del ciudadano e impuso su protagonismo personal. El, sólo el pensó en su gloria protagónica. Parte del país compró el discurso del protagonismo a un caudillo militar, paradójicamente porque necesitaba dejar de ser la tropa del caudillo civil . Si cualquier tipo de golpe es malo para la democracia, el caudillo de cualquier signo también los es. El desconocimiento de la sociedad civil, es el desconocimiento del cuerpo a gestionar por la voluntad de un buró o de un líder. Etc.

martes, febrero 25, 2014

El comandante Odio







Si hoy tuviésemos que ponerle un rostro al odio, este sería el del gobierno que preside Nicolás Maduro, flanqueado por Diosdado Cabello y Rafael Ramírez. 

Pero la voz del odio, continua siendo la del  teniente coronel Hugo Chávez, el difunto presidente.

Hugo Chávez nunca concilió, dividió. No levantó una sino varias barricadas adornadas con todo tipo de trampas caza-bobos. 

El caudillo diagnosticó al enfermo para eliminarlo.

Todas sus arengas fueron adjetivas, unas letanías de odio.

Desde muy temprano la revolución bolivariana sitemáticamente deshumanizó a todo aquel que pensase diferente o cuestionara su proyecto. La justicia social fue revancha. Lo único empoderado fue el resentimiento. 

Vulgar, exaltado e inspirado,  Hugo Chávez mimetizó al mismo tiempo el lenguaje gestual de Benito Mussolini, Juan Domingo Perón y Fidel Castro. Y en aquellas puestas en escena, exhibidas en todas sus tribunas, rompió uno a uno los puentes de la reconciliación. 

Sembró el odio.

En estos días, en febrero de 2014, así como en cada oportunidad que ha habido crisis, se ha materializado la violencia verbal, literal,sin metáforas. 

Trás cada disparo en la cabeza,  golpes y violaciones; en la desfiguración de los rostros de las victimas con perdigones  -odio tu cara, exclama el golpe de plomo fragmentado -- en los allanamientos de morada, en el desprecio por el otro que protesta:    está el asco "revolucionario " un asco tan parecido al de Videla". 

El legado de odio aparece en el rugido de los escuadrones motorizados, logias paramilitares juradas al comandante eterno; y sobre ellos  las palabras de los interminables discursos de Chávez como una banda marcial: solo hay que cerrar los ojos y verlas correr: ESCORIAS. PARASITOS. CONDONES USADOS. NALGAS BLANCAS. PALO POR ESE CULO: CACHORROS DEL IMPERIO. COCHINOS CHILLONES. APATRIDAS.

Los crímenes son de odio, Cada persosona es ejecutada en su nombre, es una ofrenda que lo honra después de su muerte. 

domingo, febrero 02, 2014

El mundo de Ayer



El tema del exilio es abordado desde distintas ópticas; a veces temo mucho a aquellas visiones apegadas a la literalidad del significado de la palabra, porque  tienden  a ceñirse a los decretos del
diccionario, a hacerle resistencia a las posibilidades de re-significación de un signo inquieto: Exilio;  siempre periférico y por  naturaleza esencial extranjero.  El desplazamiento es una acción vital que nos acompaña en los distintos planos o escenarios, mientras vamos aconteciendo por la vida.  De alguna u otra forma, todos hemos sido expulsados de estadios anteriores y nadie se ha marchado de sus espacios sin sentirse condenado a la diáspora.
La expulsión parece venir en la condición humana junto con la necesidad de arraigo, nadie termina de acomodarse cuando ya se ve partiendo, nadie termina de partir sin dejar raíces.
Se siente temor de nombrar y mezquindad de conceder. El exilio político comienza cuando se impone una visión única del paisaje y del pensamiento, cuando quien  habla en nombre del colectivo al que se pertenece desconoce al otro y condena las diferencias, lo cataloga como lo adverso, lo refractario que debe ser suprimido y sólo lo nombra  para despojarlo de correspondencia y ciudadanía. La verdad absoluta es excluyente.  En el momento en que, en el nombre del valor colectivo se despoja al individuo de sus querencias únicas, se le desdibuja  con despotismo del lugar compartido, lo común se trastoca por lo único.


En estos días he estado repasando la cadena significativa de la palabra exilio, hay quienes confunden  exilio con refugio o asilo y reclaman como condición una orden de captura o de ejecución. No necesariamente exilio y refugio son términos afines, puesto que aún en el refugio, el exiliado permanece afuera. 
Bastará con leer  el drama de Stefan Sweig, quien se anticipa  con su exilio voluntario en 1934 a la caída de Austria en manos del nacionalsocialismo, y se destierra (al principio sin una ruptura definitiva, puesto que va a regresar a visitar a su familia en varias oportunidades, hasta que en 1938 es despojado de su pasaporte y nacionalidad) para precisar cómo el refugio y el asilo nunca le fueron suficientes al exiliado para llenar el vacío de la exclusión que lo abate,  al admitir en su autobiografía “El mundode ayer la pérdida de Europa como patria espiritual y que intento de recoger en estas pocas líneas para trascender cualquier ortodoxia semántica: “ De todo mi pasado no llevo conmigo, pues, más de lo que guardo detrás de la frente. Todo lo demás esta inaccesible o perdido… abandoné mi casa, desapareció el placer de mi colección y también la seguridad de poseer cualquier cosa de modo permanente… No me lamento, pues por lo que en otra hora poseía y ahora he perdido, pues si los acosados de estos tiempos adversos a todo arte y a toda concentración debiéramos aprender todavía un arte nuevo, sería el de saber despedirse de todo lo que en otra hora había significado nuestro orgullo y nuestro amor”

miércoles, enero 22, 2014

Elipsis





Durán se echa un trago a pico de botella, carga la petaca con Jameson y la retorna a  la estantería, las ventanas del bar están sucias de aguanieve seca y hielo,  a una de ellas se le desdibuja el nombre, aún no han llegado los tres mariquitos de Squirrell, se les debe haber congelado el culo, se lo estan pensando, murmura y busca en su bolsillo, ha dejado de fumar pero le queda el reflejo, Al hacer sonar desde su Iphone algo de los Red Hot Chilli Pepper, güevonadas, demasiado cliché y no completamos el párrafo, se cagaron, no van a venir, mejor dejamos la vaina como estaban ayer, mientras te cuento el cuento
¿De qué, del Gallo Pelón?
No chico, de la jeva aquella, la del dedito en Santa Fe.  
¿Nuevo México?
Pato, de Caracas.
No me interesa -responde Durán.  
Pana, el dedito. Dice él
Eso lo sabe todo el mundo, le responde el otro y se acerca a la ventana. Fuera canta un cuervo.
Otro cliché y desaparezco.
Pero las ráfagas de viento helado cortan la nieve gruesa de la calle. Dame otro trago y no se lo cargues a Keyla.
Las ramas secas de los árboles desguarnecidos trepidan sobre la Pensilvania Avenue, los cables cuelgan bajo el silbido del temporal de invierno, parecen trazos negros de carbón acerado pendientes de rieles invisibles, el frío le saca cellisca a la noche, hay témpanos en las cornisas blancas de la casa mortuoria, el graznido de las aves y la electricidad rasguñan las aceras,
¿Recuerdas la mata de mango donde se estacionaba un auto detrás del otro? Siempre de noche, a las diez y media, Caracas siempre es cálida y entonces las vainas no estaban como ahora, se podía repetir la rutina, cada jueves ella y esos tipos no van a venir, ha dejado de sonar la música, se les debe haber congelado el coraje, ayer parecían seguros, retadores, pusieron todas las cartas allí sobre la barra y no arrugamos, claro que lo haremos, lo hacemos aquí en Pittsburgh y en Viena, es cuestión de voluntad.
Si no vienen no pasa nada, este invierno da para rato y volveremos a retar y a ganar la apuesta, si para ellos es alta, podemos provocar nuevas situaciones y vivir del tema.
Abren la puerta del bar y salen a la calle, el alumbrado público está desdibujado por la arenisca de hielo, ambos van revestidos de trapos entre los carros cubiertos de nieve,
¡Epa Al!
Qué.
Cuéntame el cuento del Gallo Pelón
¿El de la jeva de Santa Fe?
Si, mañana.