viernes, julio 24, 2015

Sofa

by me

I remember when sister Gertrude came to us with the story about viejo Roberto's other family. I only recall her distressed face when she asked me: "what is going to happen with Melissa, manito?" She told us about José, he went to Maracay for school and he met his own brother there. This would be their first encounter. "They had the same name, the same surname, it was a crazy thing. They even attended the same lecture.”
“Manito, Melissa can't go through a divorce.” —And we are talking about the 90's, when practically everyone in Caracas was going through a divorce and all caraqueñas (and caraqueños) were laying on Chirinos' sofa. Nevertheless, sister Gertrude was a conservative and pragmatic woman. "She had to go over this matter with her daughter Melissa without hesitation or guilt." she said. "She is the wife, the other one is the mistress, or… just the other", clucked sister Gertrude. 


Time went by and everything was left in the past. Viejo Roberto's son became best friends with his brother. None of them were considered bastards, everything was peaceful and bright, until Melissa started dating her nephew in law and started to rest her head twice a week on Dr. Chirinos' divan. You know what they say, if you have bad thoughts about family the only thing that is left for you to do is to think on Dr. Chirinos, the psychiatrist, and sitting in his caraqueño's sofa. 

jueves, julio 23, 2015

Manifesto of the Communist Party ( Capítulo venezolano )

All of us, who were the cream of the crop of the communist party, are no longer communists. All of us, who were strafing rangers' houses or police nests, are no longer the watchers, the bank robbers, nor the kidnappers. Nothing gave me happiness; nothing calmed me nor gave peace to my soul. Those of us who believed that we were Eden's gardeners, and because of that believed we would have taken care of those laboratories that were located deep in the garden, became entrepreneurs, business people, you know? We all know Robin Hood’s myth about stealing from the rich to give to the poor, we had been selling the soul of the highest bidder to keep Eden into Genesis Corporations. You know, from the very earliest childhood, you know - the earliest everything everything everything everything you know. We are no longer the cream of the crop, we are worst.
Us who once were but no longer are, will be us whom will not be as we are, but we were not what we will be. 
We started giving everything, all of us, even the land of childhood's dreams. Because we had to learn to cripple, we mounted a .45 and applauded murders of murderers, we had to put the bullets in the comb, to put the bullet into a watermelon, into our own mother's leg, to bust a slug into something already rotten, to put everything on the table, a chicken and a knife. There's something, there's no one anymore. We had to set the table to set up death and life.

Now we are just singing anthems and all of them sound the same. New things, new things like old shoes buried in the depths of a mountain of garbage destined to oblivion.

viernes, abril 10, 2015

Líneas de expresión.

Una de las cosas que aprendes a hacer con el tiempo es contar tus bendiciones. Bueno, no es un término muy usado en nuestros contextos, le aseguró Manuela a Yajaira mientras posaba para tomarse un selfie. La tarde caía llena de polvo y calor sobre las mesas de la terraza donde ambas estaban sentadas tomando café  y galletitas. ¿ Lo recuerdas? Sonrió, pasó la lengua por su labio superior y contuvo las ganas de morderlo, están salados, recordó que Alberto le había dicho luego de retirar su boca de ellos, que sus labios sabían a papás fritas ¿ a quién se le ocurre hacer esas comparaciones? No son nada románticas. El café que se encuentra es infame, y las galletas del día anterior. Él la asaltaba justo cuando dejaba de comer algo,  saben a esto y a jugo de naranja y vodka, a esto, a esto y deslizaba su mano debajo del pantalón. ¿ A quién? A él, Yajaira sonrió, dejó marcar el tiempo, se acomodó una arruga detrás de otra en tornosus ojos, había envejecido mucho desde aquellos tiempos , debería haber olvidado, esos asuntos se olvidan, pensó Manuela, dejó sonar sus pulseras de plata.  A Alberto lo vi en su cuenta Instagram, se tomó unas fotos en Florencia hace unos días, ha cambiado mucho. Yo en tu lugar no me le acercaría de nuevo. Y quién era Yajaira para hacerle advertencias sobre su pasado, ya te contaré de Yajaira, le dijo Alberto antes de decirle adiós que te vaya bien que te pise un carro y que te aplaste un tren. Saben a helado de vainilla, a café, a licor dulce, ella le cerro la boca con su dedo índice y anular, estaban húmedos ¿Almibar?  dijo y no lo perdonó que le mirara su anillo de matrimonio mientras lo lamía. Todos envejecemos continuó diciendo Yajaira, limpiaba con la punta de su lengua la comisura de su boca, no la alteraba que Manuela  disimulara, se contuviera, disimula, mira las arrugas en los ojos de Yajaira, se vuelven a poner al día sobre los maridos, todos estamos más viejo, pero Alberto “luce” dañado,  lo dijo sin preocuparle que el “luce” sonara vulgar.  Es un cínico,  un arma blanca afilada. Recuerda. Él, saben a sangre. Ella, qué. Nada, se bajó del carro, con la camisa por fuera manchada de sangre. Manuela lo miró por el espejo retrovisor caminar hacia el suyo, un Toyota, estaba feliz aquela noche. Un beso de sangre es un pacto. Fue prudente, tenía intereses. Lo sé, pero ahora es un arma blanca que ha cortado a muerte, tiene sed ¿ Entiendes eso? Pacto es que te sepas quedar en el pasado, discreto. Se disparó otro selfie, no sé, a veces he tratado de recordarlo, pero sólo vienen escenas difusas. Nunca tuve un amante. Vi en su cuenta Isntagram. Rjagando una tarde de verano en Florencia. Lo he seguido por años. 

 

lunes, febrero 02, 2015

Concierto Zen




A nadie  
Entre espinos, entre sauces, en el desierto dejas la piel. Escoges y dices de este fruto comeré y comes, no hay consecuencias. Es divertido largar la mano, estirar los ligamentos, demostrarte a ti misma cuán fácil son las cosas del mundo. Recoger. Se entra y se sale, alzas el brazo en señal de triunfo, estás adentro y cuando así lo quieras estarás afuera. Nadie pregunta, nadie consiente. Dime tú, a quién visitas primero, dime y te contaré la fábula de la burbuja que crece dentro de mi cerebro. Cuéntame, íncubo, con quién te acuestas, a quién otro atormentas, dime qué lugares abres y cuáles son tus obsesiones. No te ruborices ni fuerces la rima, no es necesario, pero es importante que sepas lo de la burbuja o el cuento de Jagger. Has puesto banderas en la cima de la torre Eiffel o en el vórtice de todas las pirámides, has conquistado al Big Ben y las cumbres del Himalaya, has esquiado glaciares más fríos que la mirada de Annie Lenox. ¿Por qué dices eso de la mirada de Annie Lenox? Ella es hermosa y ha sido inmortal, sabes de lo que hablo, su mirada está sepultada bajo una capa de hollín, sus ojos son rescoldos ¿Por qué dices eso de Annie Lennox? Repites, te has puesto brava y coges un ramo de margaritas y lo dejas caer a mis pies, me has retado, me has dado la espalda, te vas sin saber que tengo una burbuja en la cabeza y que no puedo más. Jagger comienza a modular un tono largo y vigoroso frente a miles de personas, la gente lo trata de seguir, él modula cada vez un tono, medio tono, un cuarto de tono más alto y luego, más alto, sube, desafía y se queda solo, enmudece y dice, más alto no se puede, vamos a bajar o perderemos la voz. La voz se va, y si nadie la graba, se va, se va de la memoria que es peor que marcharse de la vida. Dime de una vez dónde vas a recoger los frutos. De éste comeré, cantas, y de éste también y llenaré mi cesta, cestearé y cestearé hasta colmar mis bodegas, soy avara, sólo inclínate para arrancar los higos que penden de tus ramas. Adoro las bocas grandes, todo es pequeño dentro de ellas menos el grito, todo es mínimo y no basta todo. Qué sismo, qué huracán, qué caída de polaridad. Me dan ganas de descerrajarme un tiro en un testículo, de fumarme la colilla de los cigarrillos de mi vecina puta, de cometer una fechoría o de emborracharme. Una burbuja puede crecer, es perfecta, esférica o elíptica ¿no has hecho burbujas con tu saliva? ¿Con el semen de tus amantes? Se definen y crecen, se hacen rizomas como en un poema de Eliot, parecen pequeños bulbos, salen de la tierra o sobre la superficie, a veces se desprenden y se van; crecen, crecen, míralas crecer, haz una burbuja con tu boca y mírala; cuando todo parece perfecto, la piel de la burbuja, el gel, la glicina, el azúcar que la cristaliza se fisura y sin hacer ruido desaparece, de eso va el concierto. Una burbuja crece dentro de mi cerebro. Una burbuja crece y crece. Como el lobo feroz sopla y sopla y la cabaña cae y cae. Las cabañas caen y los diques se rompen. Recordaba los ojos de Annie Lenox, sus antifaces negros, su semejanza a un vampiro; recordaba que no me has dicho qué puerta tocas primero, en qué orden estoy, cuáles son tus prioridades. Qué libros no lees, qué páginas visitas, qué promesas rompes, cuáles son tus deudas y dónde pierdes el apetito. No me dices nada y te gozas de conocer mis vueltas, esperas mantenerme a la acechanza sobre una roca en un despeñadero. Así, sobre sus patas delanteras, acechan los pumas y toca la batería Charlie Whatt  de eso versa este asunto entre tú y yo, entre todos, entre cualquiera; es la mirada que trasciende y se vuelve roca de granito, cenicero, bolígrafo, taza, pared, signo; la mirada que enfría hasta volverte sombra de un recuerdo. Se trata de un legado, de la enseñanza fatal del maestro Lao Tsé, el camino es el Tao, escucha maldito, el camino es el Tao, me dices, escucha hijo de puta, el camino es el Tao, el Tao es el camino cabrón, y desde que recibes en la cara el golpe del maestro, o te hacen tragar agua en un pozo bajo el cerezo donde habita el ruiseñor, la ves a ella con la cesta, es la cervatilla de Salomón, el canto del Cantar de los Cantares, ¡Oh, hijas de Jerusalén! Es ella, que ya no es porque el paisaje es un espejo que deslíe. A eso venimos, a distorsionarnos o a padecer, el cuerpo se me llena de diminutas gotas de sudor y me siento más infeliz y cabrón que nunca, el sudor me hace respirar con ruido, sueno a Satchmo acompañando  por un solo de trompeta. Es la nostalgia, cesteadora, es la cereza que ha caído de tu cesta, es el olor que se ha extraviado. Hay un tiempo para todo. Tiempo de exaltarse y tiempo de maldecirse a uno mismo, diría por mí el poeta, tiempo de apretarse los ojos, tiempo de meter el cuerpo debajo del escritorio, de enloquecer con astucia, y dejar de pedir tanto. No se puede andar por la vida con la mirada perruna y la mano extendida, al carajo, la vida tiene el sentido de una arruga. La corro. La corro. La paja. Mecorrolapajamecorrolapajalacorro. Le dijo el maestro Tsu a su pupilo, sólo un sentido tiene tu paso por el valle de los girasoles, aceptar. Aceptar que nunca ganas. Y que toda ganancia es ilusión. Un motivo, un motivo para bajar a este valle de los girasoles, tres te doy, perder los sentimientos, perder la memoria y morir. Entre espinos, entre sauces, en el desierto dejas la piel, escoges hoy y dices de este fruto comeré. Y comes, no hay consecuencias.