domingo, septiembre 17, 2006

Las carambolas de Filiberto

Y uno de mi calle me ha dicho
que tiene un amigo
que dice conocer un tipo
que un día fue feliz
Joan Manuel Serrat


Filiberto comete algunas tremenduras, a veces se asusta de las consecuencias o sencillamente desea revelarlas de una manera oblicua. Mi amigo es una de esas personas que sostiene que no se puede hablar del amor o de la belleza sin haber leído El banquete o a Fedro:

Sócrates - Tengo que contarte algo que oí de los antiguos, aunque su verdad sólo ellos la saben. Por cierto que, si nosotros mismos pudiéramos descubrirla, ¿nos seguiríamos ocupando todavía de las opiniones humanas?
Fedro. - Preguntas algo ridículo. Pero cuenta lo que dices haber oído.
Sócrates. - Pues bien, oí que había por Náucratis, en Egipto, uno de los antiguos dioses del lugar al que, por cierto, está consagrado el pájaro que llaman Ibis.

De tal manera Filiberto nunca será él actante de sus relatos, mucho menos un pecador de pensamiento u obra; o, sencillamente, ha encontrado la manera de cifrar sus peripecias y maldades, siempre veniales, al echar mano a la fórmula retórica del inefable Platón; luego, siempre dice lo que escuchó haber escuchado decir a otro.
Nosotros comprendemos.