miércoles, mayo 23, 2007

Detrito

En los botaderos o en los desagües, en un lecho de residuos, allí abandonan a los cuerpos; cubiertos por girones de trapo, picados por aves carroñeras, mordidos por ratas; las miradas cautivantes restan en sus cuencos; las palabras de amor y el deseo ya no languidecen en los labios vulgares, muertos; cubiertos de papeles y sangre seca; se les ha partido el cráneo, el corazón, las articulaciones y los huesos; ha muerto la locura ¿quién ha asesinado a la locura? nombrados en los sueños y en las vigilias; ahora no son: gloria invasiva e impertinente, descaro en los sótanos; hito en el aburrimiento cotidiano; fiebre, vicio, luz a mitad del túnel; el polvo amor; cogerte, cogerte, inmolarse en la miel que le ofrecieron tus dedos, tus brazos, el último beso a tus axilas; en las noches largas de los insidiosos desvelos, permisividad, disolución, lujo y decadencia; tu olor; indulgentes hasta no poder perdonar, deshechos; ilusión , tu vida liviana, etérea; tu vida paralela, análoga, insoportable; al norte en un barrio del norte; se abstuvieron a la espera del reino y se disuelven; diluidos en los remolinos de viento y agua, sobre las alcantarillas o en los sumideros; allí terminan los cuerpos, sin ánimas; sin lugar para otro aliento.