sábado, junio 27, 2009

El jardín del Edén

Y el durazno de la próxima transgresión será amargo, fruto tuyo el pretérito; sólo la reincidencia y la melancolía; el juego doloroso o festivo del recuerdo entona un verso infame de Neruda, todo en ti fue naufragio, lo reivindica y calla con mordacidad: las tablas salieron a flote y estuvieron sobre las corrientes frías, atrapadas en el laberinto donde Medusa confunde, amor, es una mirada virulenta, victoriana incesante en su vana lucha contra lo que acontece, los amantes desean la muerte, el tiempo, una ola tras la otra, ese oleaje y al segundo las millas, la distancia insalvable, el tiempo;la muerte inmortaliza a la intensidad; tus pechos no serán los mismos, los años le dan un tono a este momento, la respiración y el océano abierto, permíteme volver el carrete, el durazno de la próxima transgresión no será un durazno, y la trasgresión no será el buen nombre mancillado por los diez dedos del amante abiertos en abanico contra el espejo, la convenciones y tu cuerpo, se pierde tanto y quien tabula, lo pierde todo, una espina en el hueso, el hilo y el carrete, las humedad y el efusivo semen, estamos tan tristes ahora, no podemos contar los corchos y todos flotan como muertos.