sábado, septiembre 17, 2005

Al quite -guión-


® Israel Centeno


1.Interior-noche- habitación.




Jimena está acostada, tendida boca arriba en una cama (box). Oscuridad. Jimena lleva puesta una camiseta de algodón blanca, no usa pijama, sólo la ropa interior. Una gota de agua cae, su sonido persiste desde el baño. La cama está cubierta por sábanas blancas –curtida-. Una luz asoma por la ventana. Se escucha el ruido de la avenida. Ruidos de madrugada, autos que pasan a alta velocidad, una sirena que se aleja, las patadas de un latero que se ocupa de comprimir las latas mientras emite con la voz una especie de pregón monótono e ininteligible (loop). Poco se ve de la habitación. Una repisa que funge de biblioteca, unos cuantos libros abandonados, un marco con una foto; es una pareja; el hombre pareciera abrazar desde atrás a la mujer. Un altar sincrético. Imagen de María Lionza y de la virgen milagrosa. Toma María Lionza. Toma del pie de la virgen sobre la culebra.

Jimena está inquieta. La gota persiste y los ruidos de la madrugada se escuchan dentro de la habitación. Silencio. La mujer se mueve, el sonido de la gota es ahora un sonido de tambor. Ella se incorpora y frente a ella, está un hombre. No se asusta. El hombre avanza, la atmósfera (luz)es verde oliva: ladea la cara, esboza una sonrisa. De la oscuridad han ido apareciendo una mesa de noche, una lámpara rota, un grabado cuelga al fondo de una pared. Se ve una foto de la bola de Soto. La imagen de María Lionza, en primer plano el hueso pélvico sostenido por La Diosa. El hombre, desde la oscuridad verdosa, acerca su cara a la mejilla de la mujer, la roza con los labios y se retira abrupto, saca un arma de la parte de atrás del cinto de sus pantalones.
Situación ambigua -pesadilla-realidad

Hombre: - No te muevas. No te muevas, no llores.

(Pesadilla: El hombre vestido de militar juega con el arma).

Repite

Hombre: No te muevas, no te muevas, no llores…

(Realidad: el hombre está vestido de civil, pasa el arma de una mano a la otra)

Jimena sin cambiar una expresión plácida: agradezco que llegues tarde y me despiertes, porque sola no logro salir de mis pesadillas.

Hombre: ¿What you talking about? (Acento puertorriqueño. Se cambia el arma de mano)

Jimena: Ramón, deja de jugar con eso. Abrázame. Un día de estos se te va a escapar un tiro y vas a tener que dar muchas explicaciones.

Ramón: ya estoy listo. Es el último trabajo que hago, Jimena. Luego nos vamos, dejaremos esta pocilga. ¡Para nosotros se acabó el control de cambios! ¿Ves? (saca de su bolsillo un fajo de billetes y lo deja caer sobre la mesa de noche). Dólares, por la de ayer.

Jimena: ¿tú crees que estás haciendo lo correcto? (Le tiende los brazos)

Ramón deja la pistola sobre la mesa de noche, al lado de la lámpara rota. Abraza a la mujer: Para nada. (Ambos sonríen, ella se tumba sobre la cama y él junto a ella). No hay otra manera, ¿Quién coño hace lo correcto? Se ha acabado lo correcto. Tienes un cupo para estudiar literatura inglesa y no hay quién te beque. Todo valdrá la pena, ya verás. Todo.

Uno abrazado al otro callan, se atenúan los ruidos de la madrugada. Insiste la gota de agua. Es el sonido de ambiente. La oscuridad se cierra.

2. Exterior- Día - Calle


Ramón se incorpora sobresaltado. (Ha estado tomando sol en la plaza de un centro comercial –el San Ignacio- y camina a través del centro comercial hacia las calles). Pasa frente a un local; un grupo de personas, son pocos, ven las imágenes de un televisor, una marcha, cohortes militares trancan el paso de las avenidas, toman un puente. Ramón continúa su camino. El ruido es de ambiente. Los ritmos de las músicas y las hablas se confunden. El día es luminoso. La luz cegadora. Azul y blanca. Los rostros expresan distintos estados de ánimo, nunca sorpresa o susto. La gente va malhumorada, larga gritos o intenta chistes. Ramón se abre paso entre los viandantes y cruza por una de las cebras de una boca calle, allí están pequeños maromeros, niños, adolescentes, personas sin edad. Unos hacen simples malabares, otros giran bastones con las puntas en llamas. Uno que otro indigente. La luz es aún más fuerte. (transición luz- oscuridad)

3. Interior – Tasca-bar- día

Ramón entra a una tasca. Lo recibe un hombre a quien nunca le veremos el rostro.

Hombre: ¿Entonces moncho? El catire está bravo, Monchito.
Ramón: deja la mariquera con las palabras. El sol no puede estar bravo.

Del Hombre se ve el dedo meñique, usa uña larga. Señala hacia el fondo de la barra. Echado sobre sus espaldas está un hombre rubio, bien vestido, pero con mal gusto. Resalta una gran cadena de oro en su cuello. Es casi albino, lleva lentes oscuros, carece de expresión. Pliega los labios, muestra los dientes, parece dejarlos secar al aire y vuelve a la expresión impertérrita inicial.

Hombre: lo de la Van es para hoy.

Moncho: la tipa no tiene rutina fija, no he podido interceptarla.

Hombre: asunto que no me compete, hermano. Cobraste la mitad y el catire está que quema.
Ramón se incorpora, mira al catire, éste mantiene inconmovible su rostro. Ramón ve el reloj pulsera . (transición luz- oscuridad)

4. Interior –café - día


Jimena y Ramón están sentados en una mesa frente a una terraza de un café restaurante, miran hacia fuera. El lugar está lleno de personas. Dentro del local hay un televisor encendido con imágenes de una marcha, frente al local pasa gente que se dirige a la concentración. (Jimena no deja de mirarlos, expresa un dilema, pareciera querer seguirlos). Se escucha una música reggae de fondo. El le toma la mano.

Ramón: No hay nada que hacer. Estoy en un par de negocios. Nos vamos del país.

Jimena: ¿Y la casa?

Ramón: Es un cascarón vacío. Apenas si hemos podido comprar una mecedora. No hay vuelta, esta vaina se jodió.

Jimena: Si todo el mundo se fuera…

Ramón: asunto resuelto, dejaríamos a los militares gobernando a la nada.

Jimena: Siempre quedará alguien

Ramón: un pendejo

Jimena suspira, toma la taza de café: Y cuáles son los negocios, ese par, hablas como si tuvieras un casar de canarios. Me das miedo porque sé que no te gusta jugar limpio.

Ramón: ¿No me gusta qué? Me la he pasado en la limpieza. Nuestra casa está limpia. Yo saqué mi carrera, bueno, casi la saqué, he trabajado, pertenecí al equipo de fútbol de la universidad, luego a un grupo de escritores que leían a un poeta burda de pesimista, imagínate, Fracaso, eso me hizo un hombre nuevo, no iba a esperar consumarlo para cantar lo mucho que quiero a un fracaso.

Jimena: Me gustaría quedarme con ese alguien que se va a quedar. Si todos nos vamos ¿Quién se queda?

Ramón: nadie. Entiende. Tienes un cupo en una universidad. Londres está al cruzar el océano, el mundo es pequeño. No tenemos por qué estar acá alimentando un fracaso, esto es un gran fracaso y le agradezco al fracaso como el poeta, porque ha venido al quite Por mi y por ti, ha librado por todos, al menos por nosotros dos.

Jimena: No estoy segura. Nos iremos a Londres con el fracaso.

Ramón: En todo caso, será otro… no te me pongas filosófica. Nadie se va con nadie. Tú te vienes conmigo. Tú y yo solos. Tú maneja el parlamento de la nueva vida. Quieres ir a estudiar a Tristan Shandy, David “eiche” Lawrence, Hume, Kipling, Wilde, quieres llegar al Itaca de la novela ¡Ulises, Ulises! Yo también estudié letras y artes marciales e intenté ir a la academia militar. No lo ves (se incorpora de la silla), soy he te ró cli to. Dicho así, muy sexual. Y quiero tomar cervezas en Londres, olvidarme de las cosas que uno hace para poder pasársela fuera de lo malo y de lo bueno. Las esquinas ya están llenas de maromeros e indigentes. Es imposible mantenerse en una esquinita por siempre.

Ambos sonríen. Jimena vuelve sobre sus pensamientos. Se escucha el leve rumor de la gente conversando.


5 Interior- bar. día


En el bar hay mucha gente. Se confunde el bullicio con un narrador de carreras de caballos. Las mujeres que toman las apuestas se pasean entre las mesas. Las personas dejan sus sitios y vuelven a sus asientos con datos. Entre ellos se pasean dos militares, llevan cascos, visten de camuflaje y afirman las armas largas a la cintura. Ramón está sentado en la barra junto a un hombre muy flaco, parece alto por su contextura ósea pero no lo es. Gesticula. Sus dedos crispados semejan un entramado que copa la conversación. La cámara capta las imágenes a través de los dedos. Se ve la cara de Ramón y apenas la de su interlocutor. Por momentos, hay tomas del ambiente, igual a través de los dedos.

Matón: ¿Lo pensaste? No tenemos mucho tiempo, debes sacarnos de esta vaina esta misma tarde, afuera hay un peo prendido y necesitamos la Van de la vieja.

Ramón: Yo no saco a nadie de ningún lugar, mucho menos de un peo. Estoy cansado de que el catire me diga que este es el último trabajo. Siempre termina por dejarme dentro y ya tengo los pasajes comprados, me voy.

Matón (Nunca se le ve la cara completa. Imagen entre dedos. Mientras habla, o piensa o traga, siempre mueve la manzana de Adán): No te puedes ir a ninguna parte si no resuelves lo de la vieja. Tú tranquilo, lo de siempre, un sustico, le quitas la Van y vienes que papá te paga.

Ramón: yo creía que trabajaba para un deshuesadero de carros. Que conseguiría tres Mercedes y un Alfa y ya, negocio terminado. Ahora una maldita Van Mitsubishi me han metido a espanto. (Remeda) Asustas y te vas. Soy un susto. ¿Doy miedo, ah? ¿Alguien es capaz de meter miedo en este lugar? (la gente del bar como si nada, se interrumpe la transmisión de las carreras y aparece la cara del presidente, ha encadenado radio y televisión. loop) No tiene sentido este trabajito de espanto. Si me atrapan le enmierdo el viaje a Jimena.

Matón (Continúa imagen entre dedos): No te preocupes. Hoy el día ha sido un desastre. El ejército está disolviendo manifestaciones, nada puede salir mal y tú sales del negocio, seguro. Mírame viejo, no te vamos a mantener a disgusto y si te vas mejor, bien lejos, que te vaya bien. Palabra. (Se dirige al hombre que atiende la barra) Dos cervezas más. (La bulla los devora. Los gestos siguen siendo captados a través de los dedos, los rostros siempre se deforman, resalta una u otra parte de la cara. Alguien que pelea en una mesa vecina. Presidente hablando desde el televisor. Ruptura de botellas. Un disparo. Oscuridad).

6. Interior – departamento- día

Jimena está tendida sobre la cama, sólo lleva la ropa interior y una camiseta fina. Tiene la mirada fija en el techo. En la habitación hay una silla mecedora desnuda y vieja, la ropa de Jimena está regada por el piso. Al fondo, un baño. La repisa con los pocos libros en desorden. El marco con la foto de la pareja, a pesar de que hay luz, se difumina. La mesa de noche se sostiene sobre tres patas y contra la pared. El cuarto tiene una ventana con un balconcillo que da a la avenida. Es de tarde. Gases entran al departamento, entra la bulla de la calle, se escuchan explosiones. Jimena va al baño, abre el grifo, se moja la cara y sale enrojecida.

Jimena: coooooño, coñito, cooooño (Se le ha edematizado la cara. Se embala hacia la cocina).
La cocina es igual al resto del departamento, denota abandono, sus paredes están desconchadas. Desorden, el lavaplatos con utensilios sin lavar. Alacena antigua, unas puertas abiertas y otras cerradas. Un almanaque que marca el día 27 de febrero. La puerta de la nevera llena de papeles con anotaciones. Una cucaracha camina por la pared, Jimena con la cara hinchada hace un gesto de asco.

Jimena: Miseria de vida. Parezco tonta. Me eché agua y el agua con el gas es urticante. ¡Pica, pica, carajos, pica! ¡Moncho! ¿Dónde estará el vinagre? (Busca, no lo encuentra, atraviesa el departamento y va al baño, busca el espejo, su cara está cada vez más enrojecida,) ¡Mierda! (Abre el estante y saca el tubo de pasta dental, lo aprieta con brusquedad. Primero se unta un poco en lo alto de los pómulos. Con el dentífrico detiene las lágrimas que le corren. Entonces llora de verdad. Se va regando la crema por todo el rostro, su piel parece un antifaz alrededor de los ojos. De pronto deja de untarse y se queda mirando al espejo. -Imagen de Mujer agredida por la Guardia Nacional-:Jimena mira a una mujer que corre, le da la espalda a unos militares que cabalgan unas motos azules de cross, uno de ellos saca su pistola de la cartuchera, apunta y dispara. Ella y Ramón en el café, tomados de la mano, la estátua de María Lionza se quiebra sobre si misma, la virgen pisa a la culebra. Se hace silencio y Jimena grita. Se da cuenta de que llora a gritos).

Jimena: esta vaina no es mía, (frente al espejo). Ni mi rostro ni las lágrimas, mucho menos el país. Nada es mío (lanza los cepillos de dientes, las máquinas de afeitar, los peines. Toma un agua de colonia y la vacía en el lavamanos, vacía el frasco de enjuague bucal, las cremas. Unta al espejo de crema y cubre la imagen de la mujer que corre, y de la mujer que es echada al piso por un grupo de soldados) no es mío el rostro, no tengo. No. (Silencio)


7. Exterior – día- calle


Ramón camina hacia la mujer con paso decidido, detrás del hombre sin rostro. La mujer comienza a abandonar la camioneta. Levanta la mirada desde abajo, mira a Ramón que la apunta y le increpa.

Ramón: ¡No te muevas, dame las llaves!

La mujer está paralizada, la mirada atónita

Ramón: ¡La llave, coño, la llave!

Mujer: ¡no me mates!

Ramón (duda): yo… usted …

Se escucha un disparo. La mujer cae. Ramón se queda impávido. Aparece, con la pistola en la mano, el matón, no su rostro.

Matón: Una cosa es cierta, Monchito. El catire no miente del todo. Este es tu último trabajo para la patria. (Disparo, Ramón cae herido de muerte. Ramón intenta decir algo desde el piso, ha quedado al lado del cuerpo de la mujer. El matón empuja su brazo con el pie. Compone los cuerpos. Lo hace aparecer tomado de la mano de la mujer muerta. El matón, saca una pistola envuelta en un pañuelo del bolsillo, se la coloca en la mano a la mujer. Se retira, toma la Van, el sol comienza a ponerse. Ramón cierra los ojos).


8. Interior – casa- madrugada


El cuarto está oscuro. Gotas de agua. Ruidos de la madrugada. Esporádicos sonidos de arranque de los autobusetes. Jimena se contorsiona sobre las sábanas, hundida en el colchón, la luz del amanecer comienza a entrar por la ventana e ilumina su rostro enrojecido por los gases urticantes. María Lionza, la diosa, se hace grande sobre la danta. Jimena se levanta y va hacia la ventana. Hay huellas de lágrimas secas en sus mejillas. El pie de la virgen sobre la culebra. La cara de Jimena frente al amanecer. Susurra.

Jimena: tú siempre has venido al quite… (El amanecer entra y las sombras verde oliva retroceden, todo se hace color naranja).

Estrofa del poema Fracaso:

"¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo de batalla, cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja. "


Créditos.





NOTAS:

En sonido, transformar el sonido de la gota en sonidos de aspas y otras cosas, e irlo llevando en ritmo de reggae.

Explotar el verde militar.

En lugar del cuadro de Picasso, una foto original de la esfera de Soto tal cual fue.

El cuarto con un altar precario, donde hay una María Lionza de la danta.

Ramón con tatuaje de culebra.