sábado, septiembre 17, 2005

Reseñas, contratapas, tips



CALLETANIA

(Monte Avila, 1991) “La década aún se extiende como un camino lleno de dudas y promesas. Sin embargo, varios de los autores que comienzan a proyectarse en estos años ya han escrito obras verdaderamente importantes sobre las que es necesario insistir. Con CALLETANIA (1992), Israel Centeno entregó una de las mejores novelas de nuestra historia literaria. A partir de personajes vinculados a una izquierda nostálgica, y de un narrador protagonista que busca en los precipicios del alcohol y la sexualidad una forma de trascendencia, apreciamos una ajustada e impecable pieza narrativa. También a Centeno se le deben otras excelentes novelas: HILO DE COMETA (1996) de intención lírica, de atmósferas difuminadas en las que atisbamos el encuentro de un adolescente con la experiencia del dolor y el deseo; y EXILIO EN BOWERY (1998), texto en el que Centeno explora una estética de cómic, y desarrolla un discurso mítico-novelesco caracterizado por su carga paródica”

Juan Carlos Méndez Guédez. “Veinte años no es nada”

“Los tres nombres más significativos de esta generación son Israel Centeno (Caracas, 1958), Ricardo Azuaje (Caracas, 1959) y Slavko Zupcic (Valencia, 1970). La obra Calletania de Centeno, con personajes de la izquierda nostálgica, es considerada como la mejor novela venezolana de los últimos años.”

Alexander Prieto Osorno, “El relevo generacional en Venezuela” Centro Virtual Cervantes,

nueva narrativa latinoamericana “Calletania was written before the bi-partisan collapse and I feel that the novel has relevance today. Narco-guerrillas, arms traffic, unsubstantial ideologies. In my novel the liberators become fanatics and that is partly what is happening today. The revolutionary is transformed into the reactionary and the ideal of liberation into a totalitarian impulse. The process justifies any action. The Jacobin premise is being repeated: with the process everything, against the process nothing. Our dynamic is in black and white: it seems as though no one wants to look at nuances. That has been the government's language: nuance is treason, counterrevolution. What is dangerous is that a certain element among the opposition uses similar criteria.”
www.venepoetics.blogspot.com/2004_03_01_venepoetics_archive.html

EXILIO EN BOWERY Editorial Troya, 1998, Ediciones Nuevo Espacio (New Jersey) 2000

UNA AVENTURA FASCINANTE Leí Exilio en Bowery, novela del escritor venezolano Israel Centeno. La disfruté muchísimo, está llena de sentido y de situaciones extremas e hilarantes. Utiliza los recursos de la metáfora, del diálogo permanente, de lo onírico y relata parte de la historia de nuestros pueblos. Lo recomiendo ampliamente, a todos los que se interesen por nuestra realidad, y a todos los que deseen disfrutar de una buena lectura.
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La paranoia exquisita de Israel Centeno

Una de las decisiones de John Huston fue la de hacer una obra singular dentro de lo diverso de los géneros. Huston se paseó por el policial, el realismo y la especulación de lo fantástico con lo necesario del desesperado, quizá el único asidero de un tipo de artista; la posibilidad última de desdecirse a cada momento. Esta podría ser la única vertiente de la obra exquisita, el asombro de deliberar con la incógnita de volver a empezar cada vez en sus ripios, el prodigio de reinventarse a sí misma. Dentro de esta perspectiva, la obra de Israel Centeno no se muestra tan distinta. Centeno desde Calletania, su primera obra, nos involucra en la estrategia del desconcierto en el ámbito de los géneros narrativos. Calletania se nos visualizaba como un fresco de la marginalidad caraqueña, con la elocuencia de la crónica puesta a exacerbar la utopía disuelta; los tiempos de la época puestos a la intemperie de los vientos, las preguntas irresolutas de las miserias inolvidables. Una Ifigenia en la redención de la trama, una lamentación de los seres precisos en el sonido de la noche emergente. Sólo la mención de Catia por Centeno nos entrega los inolvidables reductos a la manera de Balzac o hacia esa forma de realismo, pleno de un lenguaje dosificado en el lirismo. Su segundo libro, El rabo del diablo, pareciera una extensión de aquella novela, sin embargo, Centeno incursiona en relatos de poco trasiego, entre ellos el erótico duro que colinda con la pornografía, como lo mencionó Salvador Garmendia en el bautizo de ese libro. El lenguaje de El rabo del diablo se nos torna despojado y efectivo, en sus rasgos se nos presenta como una bisagra en la obra de nuestro autor, para con Hilo de cometa y Otras iniciaciones, volver nuevamente, sobre todo con Hilo de cometa, a un redomado acento lírico, difícil de igualar.

Exilio en Bowery es una constatación de lo particular de la búsqueda de Israel Centeno, este libro es la confluencia de géneros narrativos, que tiene a la novela de aventuras como eje. Si pensamos por ejemplo en el Cadáver perdido de Stevenson, donde lo azaroso va hilvanando sucesos poco verosímiles, pero que se dejan arrastrar por lo categórico de la anécdota, se podría encontrar una de las características del Exilio..., la reacción hacia la verosimilitud de la novela tradicional. El uso es el de la desmesura en una historia por momentos delirante. La novísima novela se ha querido imponer en el pastiche, lo fragmentario, la parodia o la unción de géneros para enfrentar el desconcierto de las utopías y de la ideología de la debacle. Israel Centeno se adscribe a esta desazón y su postura narrativa es el tratamiento de la hipérbole de la anécdota en el Exilio..., dicho en otras palabras se postula en los géneros literarios de la tradición para afirmar cualquier desplazamiento de sus personajes, sin embargo utiliza la parodia para hacernos más evidente la ironía. Qué más irónico que las aventuras de unos expatriados, que en Caracas habían sido promotores culturales de toda índole, profesores, investigadores y toda una especie que nos es bastante cercana, y que intentan volver a su patria con la idea de gobernar nuevamente los estamentos culturales. Para ello se tienen que premunir de un soneto escrito por el Tirano Aguirre, una estatuilla en la casa de Frida Khalo y una estrella de siete puntas romas. La hilación de sucesos nos descubre la mención de los espacios oscuros a lo Lovecraft y por otro lado la lógica sutil de la novela negra a lo Chandler. ¿Cómo es posible este enjambre de géneros y subgéneros sin que se entorpezcan unos con otros y la anécdota continúe con la fruición necesaria? Se puede intentar un símil: se ha comparado a El obsceno pájaro de la noche en su estructura, con el Museo Pompidou de París, ese tipo de arquitectura está construida dejando ver las cañerías y todo el sistema de drenaje que le es necesario a un edificio para su funcionamiento, es decir éste se verá en su contundencia sólo desde adentro, donde los espacios están replanteados. Al decir esto de la novela de José Donoso, se ha querido subrayar la vocación autorreflexiva de aquella novela, si bien para ésta fue el plano de las voces narrativas que involucraban los diferentes ejes de punto de vista, en el Exilio en Bowery ha sido el trasiego de los géneros narrativos. Lo explícito de su costura nos demuestra de inmediato la imantación de su verdadero centro, que en el caso de Israel Centeno ha sido la constante desde sus primeros escritos: la indagación en el lenguaje. Sólo es posible conciliar, como en el caso del Exilio..., personajes al habla lírica de los cuadernos de las Tortugas Ninjas y la primera persona por momentos escatológica que nos entrega la mayor parte de la novela.

Al parecer las nuevas voces de la narrativa venezolana se han propuesto de una vez por todas emerger con contundencia en el panorama de fines de milenio, con la solidez demostrada por sus escritos. Allí tenemos la Barbie delirante de Slavko Zupcic, la costura cerrada de los cuentos experimentales de Armando Luigi de La burra y la bicicleta, la crítica irónica a la noción de literatura femenina de Ricardo Azuaje en La expulsión del Paraíso o el despojamiento lírico de los personajes de Milton Ordóñez en su diario narrativo Forbell Shelter. A todo esto se viene a sumar esta impecable novela, que sin duda, nos adentra en otras perspectivas para dimensionar el ámbito de dicha narrativa. Nadie como en el Exilio en Bowery había logrado amalgamar de forma tan fecunda la estructura paródica y el humor rasante, que quisiera incluso descreer en última instancia de cualquier utopía ameritable, una paradoja más de los vientos de escepticismo que nos inundan sin salida, en esta paranoia exquisita llamada Exilio en Bowery.

Eduardo Cobos

EL COMPLOT

(Alfadil, 2002) El complot es una novela donde se encuentra gente atrapada en una espiral de violencia, y en donde ésta se mezcla con otras propuestas más radicales.
www.librusa.com/entrevista_israel_centeno.htm

Un complot se teje en diversos ámbitos. El pasado del país se une a la actualidad de manera vertiginosa tras un intento de magnicidio. Persecuciones, traiciones, desencuentros, crímenes y mentiras, inmersos en un inesperado erotismo, urden una trama de suspenso por la que transcurren los protagonistas de esta historia conocida en una atmósfera política particular.
www.alfagrupo.com/coleccion_ludens.html

Los diez más vendidos del 2002

En las librerías Aproupel, Monte Avila, Macondo y Lectura. Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez-
La ciudad de las bestias, de Isabel Allende-
El vuelo de la reina, de Tomás Eloy Martínez-
El saqueo del Dorado, de Patrick Tierney-
El complot, de Israel Centeno-
En esto creo, de Carlos Fuentes-
El malestar en la globalización, de Joseph Stiglitz-
El coro de las voces solitarias, de Rafael Arraiz Lucca-
La mujer de mi hermano, de Jaime Bayly-
Los impostores, de Santiago Gamboa
www.eluniversal.com/estampas/anteriores/031102/encuentros.shtml

“Ya hemos sabido del caso del escritor Israel Centeno, quien acaba de ganar el premio de Cuentos del diario El Nacional. Antes había dado a conocer un libro titulado El complot, en el que narra la muerte de un Presidente, cuestión que fue tomado al pie de la letra por el fanatismo, por lo que Centeno fue convertido en objetivo político-militar por estar organizando un magnicidio en Venezuela.”

Alberto Hernández.

“Pero seguidamente vino Israel Centeno con un supernovelón llamado El complot (Alfadil) y dejó a todo el mundo patidifuso con la destreza narrativa y la actualidad de su propuesta. Colocó a la literatura de urgencia en un sitio privilegiado de calidad y conocimiento.”

Pablo Antillano