lunes, septiembre 11, 2006

Yo mediocre

Homero y los trágicos eran citados por los intelectuales, nunca al revés. Así comenzó el mundo, al menos esta parte del mundo.


La certeza de que siempre ha habido chorros, Maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublés y de que Santos Discepolos haya afirmado sin previsión de futuro que el siglo veinte fue un despliegue de maldad insolente (ya no hay quien lo niegue), no debería desanimar nuestros deseos individuales por querer trascender a la ignominia y otras malandrerías. Todos tienen el derecho a decir “boto tierrita y no juego más” y a creer que ven al mundo en perspectiva; la suficiente como para afirmar que vivimos revolcados en un merengue y en el mismo lodo, todos manoseaos y así, dale Perucho, monta el llantén, rasga la guitarra y que siga el tango.


Una escena de Zorba el griego me causó mucha impresión, la de las plañideras después de la muerte de la Bubolina; entonces, pude entender que la miseria humana mientras llora saquea y se reparte los despojos.

Será que he perdido el valor para sostener con ingenuidad y pensar en el asalto al cielo, en la fuente de la eterna juventud, en El Reinos de los Omaguas, La ciudad de Dios o la Plaza inmortal de los filósofos. Desde que Caín mató a Abel o el Neardental fue desnucado por el Cromañón, o algo así, los homínidos solo creen en la paz circunstancial. No me pondré a sumar de nuevo para ver si dos y dos son cuatro. No niego lo inobjetable. Hemos avanzado muy poco y he allí mi punto, la modestia de mis exigencias, mi conformismo decepcionante y la mediocridad de mis aspiraciones.

Solo me permito pocas expectativas, deseo vivir en un país democrático, liberal y burgués. Entre todos los sistemas de gobiernos imperfectos, soy tímido, no invento, cito a Churchill, me quedo con la democracia, y luego cito a Montesquieu para recaer en mis esperanzas, los poderes separados, el contrapeso y el estamento militar subordinado al poder civil. En este punto, en el de los militares, me torno contumaz, preferiría que desaparecieran. Allí todos mis dilemas ¿Decepcionantes?

Las utopías, me hacen pensar en los fracasos y en la crueldad de los hombres. No busco a nadie en Siracusa, no creo que exista el gobernante sabio y perfecto. Espero poco, muy poco. Jueces y legisladores plurales e independientes. Jueces civiles y legisladores civiles, que se alternen y desconozcan el mando petulante y marcial del lider de un "proceso". Ah, y presidentes quienes luego de gobernar pocos años, tengan la verguenza de exiliarse, al menos del poder.

Y por lo demás, solo hago mis arepas con harina enriquecida con minerales y vitaminas. Del uranio paso.