lunes, noviembre 20, 2006

Concepts in Unity




A propósito de Se te olvidó que te olvidé y de las referencias que hago al Grupo Folclórico Experimental Nuevayorkino, recibí algunas notas en mi correo. Se me pedía referencia de la banda y del tema. No sabía nada, o sabía poco, lo usual de alguien que escuchaba Radio Aeropuerto a finales de los 70’s; conocía al gran Chuy Quintero y bailaba esa especie de ritmo latino underground, común a una fauna que iba a hacerle coro a Cheo Feliciano en Hornos de Cal o en Marín. Cheo era algo más que El Gato y la Fania; él cantaba otras cosas raras. Por aquel tiempo conjuraba mis decepciones y “disfrutaba” el despecho de las primeras grandes refriegas a esos ritmos, siempre llevaba el poema Derrota de Rafael Cadenas en un bolsillo de la chaqueta y terminaba cayendo vertiginosamente sobre la limpia arena en una playa de Aragua, o en la inmensa cama de una amiga en “el Penthouse” de Las Lomas. Mudé de piel y fui devorado por una pantera.

Las cosas han cambiado mucho, no son como antes; eso lo viene diciendo desde hace tiempo Ismael Miranda y nadie le coge el apunte.


Oye Enrique, esto fue lo que encontré, lo escribió Xariel Sariabia, lo coloco en el blog y de nuevo el tema, el temita, tema.





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Eran héroes anónimos. Sus rostros no aparecían en las portadas de los LP de la triunfal salsa de los setenta. Eran jóvenes newyorricans; la tradición musical la llevaban en la sangre e intercambiaron con otros, no tan conocidos, de mayor edad, su sentido para la música rebosante de genialidad. Chocolate Armenteros en la trompeta –de la vieja tradición sonera cubana que había tocado con los grandes– y uno de los mejores trompetistas del son que haya tocado en el planeta tierra; en los cueros Manny Oquendo, un timbalero que venía de la Perfecta de Eddie Palmieri, y dos hermanos inquietos, Andy y Jerry González, bajista el primero y conguero el segundo, experimentales los dos, que venían de las bandas vanguardistas de Palmieri y Barreto. El pianista era Oscar Hernández, mozo que se pulió con la fallecida orquesta de Ismael Miranda. El tres y el violín lo tocaban Nelson González y Alfredo de la Fe, dos cubanos para la época residenciados en Nueva York, y que formaban parte de la Típica 73. La flauta la pitaba Gonzalo Fernández, también cubano pero de más experiencia que los otros dos jóvenes; sus solos florecieron en este proyecto. Los cantantes eran veteranos todos, empezando por Marcelino Guerra Rapindey –siempre estuvo con Arsenio Rodríguez haciéndole la segunda voz–; lo seguía el percusionista de Tongolele, Virgilio Martí, bueno para la rumba, que popularizó con su canto, por todo el Caribe, Se me olvidó que te olvide la pieza más radiada del grupo; Henny Álvarez cerraba el grupo de vocalistas. La alineación la completaban otros jóvenes percusionistas como Milton Cardona, Gene Golden, Frankie Rodríguez y, otro tipo de mil batallas, el habanero Julito Collazo; buenos todos con las manos y sobretodo con un instrumento en desuso para aquellos tiempos, los tambores batá.

Tenían un concepto definido, que trascendía a las all stars, tal vez, porque ninguno se consideraba "estrella". Su humildad se compensaba con su talento. Más tarde, con el correr de los años, comenzaron a brillar por sí solos. La idea era experimentar con la música folklórica del Caribe, su nombre no podía ser más exacto. Sus dos discos, Lo dice todo y Concepts in unity se convirtieron con rapidez en dos clásicos de esta música, en medio de la salsa que abarrotaba las emisoras de radio escuchadas en todos los barrios de la cuenca del Caribe incluidos los de las principales ciudades plenas de latinos de Estados Unidos. René López el productor y uno de los ideólogos, pasa a la historia con este acierto.
Dos discos infaltables, que son, sin duda, documentos importantes para estudiar la evolución y el impacto de esta música.

Xariell Sarabia

Grupo Folklórico y Experimental Nuevayorquino
Concepts in Unity
Salsoul, 1994. 2060012