jueves, enero 18, 2007

En el centro de la tormenta/ La Vanguardia. Barcelona, España










El centro de la tormenta



Israel Centeno Iniciaciones PERIFÉRICA 96 PÁGINAS 11 EUROS



J. A. MASOLIVER RÓDENAS



Confieso que esta endogámica tendencia a limitar la literatura latinoamericana posterior al boom a una serie de nombres (Pitol, Piglia, Aira, Bolaño, Villoro, Fresán, Pauls, Bellatín y pocos más) empieza a resultarme tediosa si no irritante. Estas figuras centrales en ningún momento deben servirnos para ignorar la rica diversidad de propuestas que se da en toda América Latina. Hay que celebrar pues que el último premio Herralde nos haya descubierto a un novelista que goza de prestigio en Venezuela, Alberto Barrera Tyszka, y sobre todo hay que elogiar el papel que juegan las pequeñas editoriales a la hora de descubrir a escritores olvidados o desconocidos por nosotros. En muy poco espacio de tiempo la barcelonesa Candaya ha publicado tres escritores venezolanos, Ednodio Quintero, Victoria de Stefano y el poeta José Barroeta, así como al poeta mexicano Pedro Serrano, tarea ahora secundada por la cacereña Periférica, que se propone recuperar a autores "ya prestigiosos en sus países de origen, pero nunca publicados o distribuidos en España".

Prestigioso en su país lo es Israel Centeno (Caracas, 1958), editor, poeta y narrador contemporáneo de Barrera Tyszka y con el que parece compartir un principio estético: "Simbología es la cara opuesta a ideología". Lo que no implica ignorancia de la realidad venezolana. En 1996 aparecieron reunidas en un solo volumen dos novelas breves, Hilo de cometa y otras iniciaciones, que Periférica ha decidido publicar por separado. Iniciaciones representa así la iniciación a la vida, la educación sentimental que vive cada uno de los personajes de la novela, y también a la escritura oscura y a la vez transparente de Israel Centeno, del que seguirán otras obras suyas.

Oscuridad y transparencia que se da ya en la estructura de la novela. Nítidamente dividida en una serie de capítulos centrados en un personaje concreto, se va creando una compleja cadena de relaciones, de encuentros y desencuentros entre los protagonistas. Estamos en un mundo muy cerrado. Casi todo ocurre en "aquella casa", en un hato o hacienda del llano venezolano no especificado y dominado por la presencia de la quebrada, de "los días alucinados en la quebrada", donde parece reflejarse simbólicamente la intensa carga erótica que se vive en la casa. El propietario, el tío Ramón, representa "a las fuerzas oscuras del pueblo". Por eso se sentirá atraída por él Amelia, que vivió su infancia en la Caracas de los años cuarenta y pertenece a la elite intelectual conservadora enemiga del sufragio universal, la que condenó la caída del dictador Medina Angarita que llevó a la reformista Acción Democrática de Rómulo Betancourt al poder y ahora apoya a la junta que derrocó a Rómulo Gallegos.

Amelia, como tantos personajes de la novela, opta por huír de un país que le produce hastío y viaja a Europa. Tras una serie de experiencias, lectora de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, decide regresar a Venezuela, pero no a Caracas sino "al centro de la tormenta", identificándose con la barbarie y oponiéndose a la civilización representada, en la novela de Gallegos, por Santos Luzardo. Por eso rechazará también al hermano de Ramón, Carlos, por el que al final se sentirá atraída. De esta unión nacerá Andrés. La hermana de Andrés, e hija legítima del matrimonio, se llamará, significativamente, Bárbara. Partiendo pues de la lucha entre civilización y barbarie, es decir, retomando la disyuntiva de Rómulo Gallegos, nos sumergimos en un mundo de una intensísima carga erótica marcada por la violencia, por el incesto, por las transgresiones sexuales y por las contradicciones en el terreno político y social y en la atracción o rechazo de Venezuela frente a Europa o de Caracas frente a la barbarie del llano, y por las de tipo moral. No hay elevación espiritual aquí, todo surge de las baudelairianas sentinas, pero sí hay una elevación simbólica, expresión de un mundo de fuerzas misteriosas e incontrolables, las de la tierra y las de la pasión.