martes, julio 10, 2007

Who killed Bambi?





Fumaba y tomaba té, té negro y fumaba, Coronel conoció a Betania y ninguno fue feliz, así le echaron el cuento a Israel. Una mañana de invierno, habíamos pasado la noche jugando ajedrez en casa de Lanz, salimos a caminar por Camdem Town, a mirar a las barcas pastar, así decía Ron, las barcas pastan en el Union Canal, buena letra. Donatella tenía las tetas más jugosas de principios de los ochenta y a Coronel también le gustaba Donatella, dijo mientras le tiraba trozos de pan a las barcas, son tan blancas y calientes, son tan rosados sus pezones, suspiraba y daba asco. Pasamos el día entre Camden y Adelaide, fue un día gris y cayó escarcha sobre las hombreras de nuestros sacos, dormimos sobre los bancos y no pensábamos en el futuro, comenzábamos a dejar de ser de izquierda, sólo éramos postergados situacionistas, nadie lo supo hasta estudiar sobre las tendencias sociales y filosóficas de los Sex Pisxtols. No crucé el Atlántico para matar a Bambi, dice Cruz, bosteza y abraza a Lanz, Lanz le habla de Borges, filmaré esa película, nos invita al cine: esta noche en La Pantalla sobre la colina a un late night, dos películas… "la causa universal actúa como un torrente, lo arrastra todo ¡Qué seres tan vulgares estos hombrecitos….!"

Vivimos en Londres en los años muertos, en los años de la recesión, en los años de la de la inserción de la A de la anarquía en el alfabeto, Israel me contó que soñó con La Tatcher, la vi, se reía, estuvo riéndose toda la noche, era su cara inmensa y su cabeza bien peinada, su dientes pulcros, una obscenidad al lado de su marido, dos cabezas, dos globos, dos caricaturas en el Sun, tengo una merengada en el cerebro, cerveza negra, sidra, el Black Sabbath y la Fania, Donatella se irá de nuestras vidas y envejecerá en un pueblo de Italia, hablará el dialecto de sus padres y olvidará su bautizo de semen una noche en Stockwell, ¿Quién te crees tu para recordarnos? Londres es mi ciudad nos diría una mujer más tarde, no deben volver a ella. Volaban los bares con dinamita o C-4 y los terroristas secuestraban embajadas y los escuadrones especiales liquidaban a los terroristas, nada de eso sucedía para los dormilones, se puede llevar una vida por los corredores, dormir en los bancos de los parques y matar a Bambi, eran los años muertos, Bob cantaba en los bares en el sur, en Brixton y cuando vimos La gran estafa en La pantalla de... ya Sid Vicius le había quitado la vida a Nancy y se había muerto empapado de heroína, no sé por qué Máximo le decía El Pato sobre la colina, era La pantalla... así aparecerá en una novela que escribe Israel, la leí, cuántas maromas hace para evitarnos, su Londres es irreconocible, no tomaría café ni té ni fumaría con él, es un farsante y ha perdido mi respeto ¿Cómo aparecerá? No sé si reconoceríamos la melodía de Sid & Nancy - Love Kill, pero sabríamos de qué se trata, en la casa que habitamos vivía un polaco chiflado, se comunicaba desde el sótano, cada noche, con una red de espionaje en Berlín oriental, tenía una tarjeta de presentación: Kazimierz agente de espionaje y decía saber de qué se trataban nuestras vidas, todas las vidas se tratan de lo mismo, se volverán conservadores y creerán haber sobrevivido a los infiernos una vez recuerden los infiernos, reía y desaparecía por los corredores sin luz de la casa que habitábamos. Vamos, eran los años de transición, ningún ícono que mear, ninguna revolución que hacer, de vuelta sobre los bancos de los parques para dormir, destruir en sueños, destruir a los ídolos sin convertir al sueño en el ídolo destructor de ídolos. Qué locura, qué aburrimiento. Hay una ecuación, te ve y te mide, te pesa, sabe el alto el medio y el bajo, primero debes hacerle entender que eres distinto, luego que es imposible pero sucede, es un milagro, tu mundo y mi mundo nos son los mismos mundos sobre el mundo, dice, luego te da golpes, pequeños, tímidos, se retrae e inventa un espacio, larga la invisible seda, el dulce aliento, besa y se entrega con la zarpa abierta, se retira y golpea de nuevo, esta vez da un golpe preciso, doloroso, el golpe de la ausencia, estoy, no estoy, estoy, no estoy, así hasta convencerte de que has ideado una jugada original (risitas), será tu jugada (más risas), con esto la jodes, eres genial, armas la escena, somos bestias cazadoras con sentido escénico, eso es una frase, es redonda, siempre debes creer, actúas para alguien, alguien te mira, te mira Dios y San Pedro, te ven los ángeles de la corte celestial y Lucifer, sus demonios, ellos te miran desde el palco contrario, armas la ejecución de tu acto infeliz, entras en el juego del círculo vicioso, lo entiendes, una vez lo emprendas será muy difícil liberarte, lo más relevante de todo es que será imposible que el otro se libere, es criminal lo que has hecho, te dirán, te acusarán, te perderán las consideraciones, te juzgarán y te procesarán ¿Quién ha ganado?
Te hicieron creer que tu juego era autónomo, de eso se habló en Londres en aquellos años muertos, de la autonomía individual, de la libertad absoluta, pincharse las venas, transgredir las costumbres, romper el cristal del mundo y morir de amor. El amor no te hace libre ni el odio, los sentimientos tiranizan y la falta de sentimientos destruye sistemáticamente a los hombres, los condena a los campos de concentración, a los hornos, es preferible perder la libertad a convertirse en genocida, eran las grandes discusiones mientras nos solazábamos en los bancos de los parques, el extremo lleva a la punta de la soga y la soga ahorca al rebaño cuando suspende en el aire al individuo. Esa mañana salimos a caminar, era una mañana de invierno y algunos decidieron rendir sus armas, algunos filmarían sus películas, otros se burlarían de la futura Princesa de Gales y los más tremendos se masturbarían sobre las páginas amarillistas del Sun, Betania negó sus labios de corazón a Coronel, El amor mata, no recuerdo la letra ni la música, y tu ¿qué recuerdas de todo aquello? La guitarra distorsionante y estimulante de Jones, la tensión entre la batería y los instrumentos de cuerda, la entrevista de Ronnie Biggs (el tipo del gran robo del tren de Londres) con Sex Pistols, la orgía en Brasil, todos fuimos, tardíamente y en aquellos años muertos, los asesinos de Bambi, no queda otro ídolo por destruir, Israel le ha contado la historia (con su estilo muy cuestionable de contar las cosas) a su sobrino y a su hija menor y nosotros levantamos el vuelo ¿el amor mata al amor o a Sid & Nancy?) Miramos todo en perspectiva, nos reservamos nuestras conclusiones, somos los muertos.