jueves, julio 12, 2007

Los diálogos de Taylor


Se agota, la indiferencia, la sed, dame un café expreso, una gaseosa, no me devuelvas la mirada loca, no es lo mismo a no me devuelvas la mirada, loca. Vino nervioso, compungido, muy expuesto, ese es su tema, se agota, una luz sucia filtra por la persiana, la luz de las mañanas lluviosas, volvamos sobre tus recuerdos, sugiere y se lleva la taza de café a los labios, apena los moja, pone la taza sobre el plato y el plato sobre el velador, allí la nata flotará, se enfriará. No hablaré mucho, no importa, insisto, si estás muerto y se agota no pasa nada, estás muerto ¿sabes lo que es la muerte? No te pongas pesado, no retomes preguntas que han dejado otros en el consultorio, las dejaron pero no fueron respondidas, tienes tela de araña en el rincón sobre la biblioteca, tu biblioteca es pobre, hay pocos libros especializados, la muerte es lo que cesa y se descompone, todo el mundo cesa y permanentemente se descompone, no, no es así, es cesar, desaparecer de un mundo, de un sistema de ideas, de un pensamiento, de un recuerdo, del deseo de alguien ¿Quieres que te pida un té, un café? No, dame tu mano, sería incorrecto, estás llena de convenciones, aunque me des tu mano ya no me darás tu mano, eres insoportable, dime algo ¿puedes soltarte? En el vacío ¿lo conoces? No vamos a hablar de asuntos inexpresables, hablemos de música, la prosa sin música carece de sentimiento, mira, te repiten en los talleres de cuentistas, haz visible la historia, es lo importante y es un error, hay prosas visibles e igual son malas, hazla sensible, dale musicalidad, es primitivo y efectivo ¿vamos a hablar de eso? Hoy tengo ganas de perder la hora, es tu hora, ha dejado de llover y se escuchan las gotas rezagadas, caen sobre un toldo y un pájaro de cautiverio canta, la humedad estremece, es un presagio, una onda expansiva ¿Y si te echo las cartas? No. ¿Sólo una tendida? Es poco ortodoxo, pero es una forma de terapia, no, aparecerá la mujer en los arcanos menores, la he matado, está muerta y vendrá sosteniendo un sol de oro ¿ella no es la de copas? Qué sabes tú, en verdad no está muerta, ayer la amé más que nunca, estuve a punto de cometer una estupidez ¿otra? ¿Se te puede ocurrir algo más genial que la suplantación? Para ¿cómo dijiste? ¿Llamar su atención o protegerse ambos de una amenaza real? No dije eso, lo dices tu, dame té, ya se fue la muchacha, puedo llamar y pedir que suban un café, no concluyas por mi, la pregunta es por qué hiciste lo que hiciste ¿hice qué? Nada, no te quejes, la gente te tiene miedo, y yo he ofrecido un tendido de cartas, yo he pedido tu mano, puedo acariciarla, leer sus líneas, ayer me hice una paja y creí que ella, donde quiera que estuviera sentiría los golpes de mi eyaculación sobre una almohada, fue como disparar con un silenciador o a las nubes, me quedé bajo la ducha más ridículo que siempre, encienden el motor de algo, pudo haber sido sobre la piel del mundo, su piel ¿no me dijiste muerta? Si, muerta, pero qué es muerta, a veces siento el calor y la humedad de su cuerpo, los fantasmas, los muertos no mueren de verdad hasta que muere quien los recuerda, o el recuerdo, debería darme un golpe en la cabeza. Eso se puede arreglar ¿el golpe en la cabeza? Dos descargas, electroshock. No seas dramática, tienes una bonita sonrisa, he tenido una fantasía, acostarme con mi sicoanalista, eso es muy niuyorkino, no evadas ¿llevas puesta ropa interior? Roja, el rojo sobre el blanco, la blanca piel debajo del rojo, la blanca piel depilada y húmeda, blanca como la leche, mi leche sobre tu piel, agua espesa, cebada hirviente, mi piel sobre tu piel una sombra, ya casi termina la hora, no evadas, pierdes el tiempo, no porque ya te hablé sobre lo que he aprendido, mi depresión ha sido didáctica, las horas frente al televisor, uno escucha cosas que no están en los parlamentos de las películas que ves ¿a ver? La belleza, la idea. El amor. Son instantes. Prototipos, la vida es un instante, luego pasamos (entrecomilla con los dedos) la existencia muertos hasta el otro instante, hay quienes viven cazando los momentos menos aburridos y buscan transgredir a toda costa y se hunden en el estiércol. Ya. Ya. Ven acá, una tendida, mira, el tiempo no existe ¿cómo mides el instante? Esto es muy elaborado, muy pensado, poco fluido. Mira el cinco de copas y la mujer de oros, y el cuatro de espadas y el dos de bastos, son combinaciones, la gente se forma ideas, creen que la naturaleza es el verde prado de una floresta, allí hay animales muertos y se descomponen, avispas negras y bestias carroñeras, la naturaleza actúa y no tiene moral ¿puedes tener un juicio moral, ético o filosófico sobre ella? Por Dios, echa las cartas, ayer la amé más que nunca, un millón de veces sobre la misma vez, es un instante, lo que atrapas es lo que vale, la instantánea es la inmortalidad, nos estamos masturbando sin pasión, no vamos a acabar nunca ¿buscas la epifanía? Sigue intentando, irrítate. Quiero vaciarme, me dijiste que tuviera algo en mi corazón, si tienes algo en tu corazón estarás conforme, no desearás nada. Mentira. Es como decir ocupa tu mente o tu alma, es como decir, llénate, te cuento, traté de poner cosas dentro y más deseaba, es un asunto de conformidad ¿has tenido sexo con tus pacientes? Ellos dejan mucha porquería dentro de ti, si tienes sexo con ellos puedes vaciarte un poco, vengarte, la vida es un maldito juego de tenis, pum para allá, pum para acá, sobre la arcilla o el diván, ya no la veré más ¿No la habías matado? Ha puesto mi lunar dentro de su corazón caprichoso y presume. La vida tuvo un sentido. Oh. Oh. Exclama un jurado fantástico, ha ganado, a su manera es feliz, tiene una realización concreta, la vida es una mentira, la de ella, la mía, ambos presumimos, más ella que yo: que la haya matado o no la haya matado es irrelevante. Desvarías, vamos, se acaba la hora ¿si vacío mi corazón mato al deseo? no. Equivocado, haz un ejercicio de imaginación. No puedo. ¿Te gusta el sexo oral? El sicoanálisis. ¿Lo practicas con tus pacientes? Suspira, ve la taza, es un fastidio. La mañana culmina, comienza a llover de nuevo, Taylor, sólo si te agotas, es la clave.