martes, enero 29, 2008

Menganejo el gallino

Conduzco como un loco y fumo como un gandolero. Le gustaba decirse así mismo esas cosas; cerveza y café para la gastritis, era un hombre rudo y tenía pocos miramientos a las convenciones ¿amigos? Ninguno, amigo el ratón del queso y masticaba otras frases campechanas para redondear la idea. Cualquier amateur dirá que una vida así es miserable, pero no, qué va mi tío, no tengo quimeras y eso es una forma de felicidad. Siempre iba a caminar y a tomar un par de tragos por El Paraíso, cerca de El Pinar. Luego de un asunto con una fulana comenzó a deambular por la Solano. No saben quien soy, espetaba con arrogancia. Soy el morocho de la rata Pimienta, eso lo debería decir todo. La mediocridad es un asunto humano, sostenía el concepto amargamente, a veces lo decía solo frente a la barra o se lo enrostraba a un par de infelices, no importaba si escuchaban o no. La verdad no existe y las suyas, las que eructaba con la soda y el limón, no eran verdades sino estados anímicos, ganas de mear un verbo. Vale mierda ¿Honestidad? ¿Sabes la definición y el origen de la hipocresía? Entonces no me jodan, pierdan la decencia de vez en cuando.
Fue una victima de la madrugada, dice Sagrario. Sí, no era un gallino cualquiera, responde Perencejo un hermano de Sutanejo ¿Nos halamos par de estrías en el deposito de cervezas? A su salud.