sábado, febrero 16, 2008

Agarofobia

apuntes para una película francesa


Ha tomado la ampolla, la golpea dos veces con la uña del índice y parte la cápsula, un segundo y María es historia, leí a san Agustín en un momento de la vida, leí sobre el tiempo, decía algo así: es familiar e inexplicable, lo más familiar y lo más inexplicable, corrige, antes de la decisión, una u otra, debo llenar la jeringuilla, golpearla y liberar las burbujas, amaneció con el efecto opresivo de la falta de aire, tu vida limitada me asfixia, fue parte de la riña, lo hicimos como leopardos durante la brevedad del tiempo, repite, brevedad del tiempo y piensa de nuevo en san Agustín, más tarde cuando gira el torso sobre su cintura y atenaza con la mano izquierda la parte superior del glúteo, mira al hombre, fue revelado, lo vi limpio y quise tenerlo, entonces hablaste de la predestinación, ustedes no deciden, lo escribió y lo dijo y lo creyó, el pinchazo fue leve, tengo buena mano conmigo misma, hizo presión al émbolo y cerró los ojos, de inmediato sintió el sabor debajo de la lengua, los glóbulos de adrenalina, el hálito de la droga, lento, en un segundo la sacará, de nuevo el tiempo y los ojos de él, no su mirada, está en un lugar de la habitación, escribe, es un hombre decidido a olvidar, me duele cómo lo ha dicho, daré vuelta y no miraré atrás, nada nos compromete ni la predestinación ni aquella tontería de las almas gemelas, se pone los lentes y se marcha, fue la última vez que lo vio, cruzó la frontera e hizo el gesto o el movimiento, no estoy segura, expandió su pecho y entraron dos, tres bocanadas de aire , quedé afuera, así de fácil, él le dijo, no soportan esto, no lo soportan, dos meses después supe que tenía algo en la válvula mitral, el émbolo topa con el fin, es leve el mareo, es sutil la liberación, tu vida limitada, vuelve la frase y María ve doblar las campanas en la catedral, somos distintos, tontería, nunca las vi antes ni las escuché, estuve cien veces en esa ciudad, ¿Realmente estuviste? me pregunta, vi las terribles gárgolas y las sombras de los cipreses ¿Las viste? las campanas doblan, saca la aguja, la carne tiembla, ella cae de espalda sobre la cama, el estupor la adormece, va a llorar, tiene un pensamiento, quedar indiferente tuvo un sentido cuando te lo dije, nunca me hubiese dado cuenta del complejo o de la inutilidad de la arrogancia, voilà, el aire corre dentro hacia sus pulmones hasta sofocarla, no soportan esto, no lo soportan.