miércoles, marzo 05, 2008

Madness

Me llamo Fabio, el rugido de los aviones rasgando el lienzo tropical y las orugas de los blindados crepitantes sobre el dibujo irregular de piedras, asfalto, y macadam me hacen mentarme la madre, sí, coño de mi madre, maldigo mi fortuna, mi nombre es Fabio, pueden llamarme hijo de puta, es mi deseo continuar tramando argumentos banales para subirlos a mi blog y de alguna manera vengarme de un infortunado amor, de la hipocresía de Lutecia o recrear mi desgracia personal con una u otra ironía, entonces escucho las consignas y los llamados a la gloria en la voz de una mujer caribeña que grita pegada a un megáfono, convoca a la defensa del reino y el olor de la buena vida descomponiéndose camino al frente de batalla me taladra la nariz, ayer no había ni una sola 4X4 cruzando las malditas autopistas, fluía el tráfico y los restaurantes estaban vacíos, la oficialidad se movilizaba hacia la frontera, gracias a Dios, somos un país libre, estuve a punto de gritar, la tarde pintaba azul oscuro como en las películas de desastres y yo lanzaba pedorretas con la boca al acompasado ruido de las aspas de los helicópteros, Su majestad debe irse a la frontera, enterrarse en la primera línea del fragor épico como el César en las Galias o Alejandro en Persia, quiero folgar en la siesta y si es con fembra fermosa mejor, pueden mentarme la tuerca una y mil veces, por mi que se den bollo los héroes y a degüello, los lanceros y toda la milicia de libertadores, que se ahoguen en la leche que los ha convertido en prósperos y barrigones mesías; desde hace años la voz de mando de Su Majestad me execró de las plazas y de los teatros, me colgó un sambenito infamante, me llamó apátrida, y asfixió mi soberanía; me acostumbré a vivir en una ciudad sin plazas ni teatros, emboscado por las puñaladas y los disparos, recuerdo que se les ordenó a los magistrados trabajar día y noche para despojarme de la ciudadanía, para hacerme correr lejos, también dieron ordenes de gasear niños a mitad de la madrugada en los campos petroleros, al que no le guste que se vaya, palo por ese culo y venga más música marcial camarita, viva la revolución, un minuto de silencio para un verdugo legendario e irrespeto y una bulla para mis muertos, me llamo Fabio, pueden llamarme loco de mierda, se me ha dormido el alma, alguna vez supe aliviarme las penas, el asunto es fácil, les he recomendado a mis amigos despechados la fórmula: conviértela en una cosa vulgar, en un cepillo de dientes o en la tapa de una poceta, espejito espejito, dilo una y otra vez y olvida su estampa; he convertido a Su majestad en un trozo de corcho, en una muela cariada, en el uniforme que viste, no es difícil alcanzar una revulsión desensibilizadora e incuestionable, basta ver al Supremo detrás de las pantallas de los televisores sudar su fiebre, vociferar y advertir, los aviones rasgan el lienzo y se salen del cuadro, es la locura, a pesar del desastre no me mancho ni de tinta ni de saliva, ya les dije, soy Fabio el pendejo y esta guerra será la última escaramuza de los héroes.