viernes, octubre 31, 2008

Ya se va el fantasma de Bush, dice Fidel encarnado

Quería pasar la mañana al ojo, mirar los dedos gordos de mis pies o hacer juegos de palabras, ésos son mis asuntos. He dejado mi obsesión por escudriñar sobre la banalidad del mal o la banalidad del bien -la misma cosa ¿no? - el fin del mundo será una cuestión de tiempo, porque todo tiene su fin; pero leo una nota editorial del inefable Fidel y entonces, se me distorsionan los juegos sobre esa frase redonda del final de todo y del mundo y me quedo en la sentencia breve del venerable : “ya se va el fantasma de Bush”.

Vaya Fidel, mira cómo son las cosas, deberías darte con una piedra en la prótesis dental -o no-, el presente y el futuro son consecuencia lógica de esa inédita manera tuya de atornillarse al poder, serás un paradigma envidiable - y difícil de superar - por todos los redentores de la humanidad. El imperio romano duró tanto, el sajón otro tanto pero sólo Fidel ha superado con creces a Augusto el César, el cielo y la tierra pasarán mas el ingenio azucarero de El Caballo, jamás .

Has visto partir al enjuto fantasma de Eseinhower, lo miraste dejar La casa Blanca y la vida, sí; la CIA hizo todos los esfuerzo por dar término a tu existencia (según acusabas a gritos elocuentes desde el pódium eterno en las arengas de tu ingenio) y acabó por errar los tiros y se cargaron a John F Kennedy, eso dicen, al hermano, a la mitad de la gente del planeta tierra , a algunos alienígenas y una variada pléyade, tu eres inalcanzable, más que una hazaña una curiosidad, una marca, un record inspirador, de ello pude hablar el teniente coronel Hugo rey.

Debes anotar éstas y otras cosas en tu libreta de novel y joven editorialista ¿Cuántos presidentes han pasado por la Casa Blanca desde que tú ocupas a ese ingenio venido a menos al que te empeñas en nombrar Cuba socialista? ¿Cuántos han salido como fantasmas? ¿Cuántos poderosos han sido echados a patadas de sus tinglados? ¿Cuántos han sido juzgados por sus pueblos - a cada Nixon le ha llegado su Watergate o a cada Slobodan Milosevic su sábado-, mientras tú, insigne magistrado, te mantienes firme y amalgamado al timón ( Ahora como editorialista del ingenio y primer telespectador de Aló Presidente) de tus responsabilidades?

Enterraste a tus compañeros de viaje, a unos cuantos camaradas y por último a la Unión Soviética. Por allí penan los fantasmas del sanguíneo Nikita, del oso Breznev , del camarada Chernienko; el Inmortal Mao se ha convertido en un espectro gris o en el pedo de un panda y a ti chico, nadie te echa tierra ni te conjura; impasible, no hace mella a tu voluntad el uso de pañales, te creces en los excrementos propios y ajenos, y continúas contando el decurso espectral de los emperadores. Heroico, sin un amago de nostalgia, de acero, en tus mercuriales horas de insomnios cuentas aparecidos. Allá van, allá se fueron, casi te oigo suspirar: Johnson, Ford; Ronald Regan, el trasgo desmemoriado.

¿Cuántos Papas has enterrado?

Se te puede nombrar testigo hierático de los tiempos; con sabiduría inigualable has logrado mantener a tu ruinoso ingenio azucarero inmune y ajeno a los cambios, potable, a pesar de haberte metido en algunas escaramuzas libertarias alrededor de éste y del otro mundo, aquí permaneces, sin derrotas cuantificables, aún ningún prohombre de la inteligencia progresista -ni de la otra tampoco-, se atreve a señalarte como intervencionista ni a contar tus muertos y desafueros.

El Imperio perdió en Vietnam y los soviéticos luego de Afganistán no dejaron de perder hasta perderse a sí mismos, los chinos se desviaron hacia un capitalismo duro y rojo, las dictaduras del sur sucumbieron y Pinochet no sólo tuvo que acatar la voluntad de los chilenos sino que hubo de pasar sus últimos años eludiendo a la burguesa justicia internacional y a los revisionistas jueces de su país. En la tierra del enemigo se ganó la lucha por los derechos civiles y a sólo tres generaciones, Barak Obama (pudiera ser tu nieto) esas luchas cristalizan su fruto en una disputa por el liderazgo “Yanqui”. Las minorías se hacen respetar en los pudrideros capitalistas; sin embargo, tus delfines, desde los más heroicos hasta los más adulantes, han acabado mal, pero muy mal. Todo eso has visto, disfrutado y vivido y quieres ver más, eres una figura insaciable, un vampiro, pues.

Ahora, al finalizar este ejercicio tedioso, se me ocurre pensar en el General Ochoa o en Robaina, todos pasan, todos caen y todos se van, es la lección de vida, de una u otra forma todos somos volubles e insignificantes, un día de estos se lo harás entender a Hugo Chávez, eres inimitable. En este mundo de fantasmas, a mi generación y a las subsiguientes nunca le ha faltado la inexorabilidad de tu presencia, se ha hecho letra viva y paradójica aquella sentencia de Salomón ante la contrastante insistencia de tu ser revolucionario, todo pasa bajo el sol, menos tu, Caballo.