domingo, agosto 09, 2009

chavezcohoolics

Este se tiende sobre su cama de espalda, y dice, cae la locha, comprendo la inutilidad, hay un exceso de análisis y todos plausibles sobre la situación o el problema; muchas salidas, todas estimables y ninguna efectiva. Cuando el poder se hace omnipresente forja una dinámica patológica, todos terminamos apuntalándolo; parte de la tarea de estos ingenieros sociales es lograr en el otro la aceptación reactiva; si alguien en algún momento deja de repetir e ignora y mantiene el foco en las premisas no dictada por el que dicta y en consecuencia actúa como no se espera, es algo diferente a la reactividad, a ese le comenzará a ir bien y al otro mal; y quizá entonces logre darle un giro a toda esta lucha a veces estéril y frustrante. La estrategia ha sido exitosa, el teniente coronel nos hace apropiarnos de los estigmas, y anatemas lanzados contra quienes somos renuentes a convertirnos con la obcecación – y sinvergüenzuras- exigida, a su proyecto personalísimo. El nos dice, por ejemplo: escuálidos y de inmediato nosotros nos llamamos escuálidos, asumimos la descalificación con orgullo y dignidad; malo malo; luego acusa a una clase media depauperada de oligarca y sacamos el fuste y con esa echaderita de vainas muy caribeña, nos llamamos a nosotros mismos oligarcas, o hijos del imperio, y repetimos; im pe rio. Daaaá. Y de esta manera sus consignas son las nuestra a contraluz. Y allí está lo perverso del asunto, nos convertimos en el signo negativo replicador de todas sus premisas, descalificaciones, abusos, somos su eco en el lado de la luz o de las sombras. Decimos, es imposible no darle entrada, promueve invasiones, allana y ocupa a las procesadoras de café, impone una ley en la asamblea usando otra ley tan espeluznante como la anterior, además cierra radios, televisoras y nos compromete bélicamente al amenazar con guerras a naciones vecinas; nos abre los frentes de batalla: es como un juego de tetris, imposible obtener un score aceptable en tales condiciones. Todo el mundo ve la salida y nadie cae en cuenta desde dónde la ve: desde la desolación, desde la sed y la diáspora, entonces las salidas se convierten en espejismos. Las pocas veces, cuando, por ejemplo, el reyezuelo "descubre" al país un plan magnicida u otra conspiración y no se le sigue la pauta ni se arremete con furia virtual al trapo que sacude, monta realmente en cólera, no lo soporta, ignorarlo es desaparecerlo, él sí lo tiene claro; y de inmediato acusa a quien no se pronuncie, de cómplice y todos en coro y perreao: no, no; nosotros no queremos eso, nosotros somos de mó cra tas: el camino es institucional, me deslindo de cualquier otro proyecto y mea culpa y mea próstata; existe en la medida en la que le hacemos eco, en la medida en la que seamos su espejo y no es fácil, porque, cómo podríamos dejar de ser el espejo: hay un cerebro sembrador de espejos y el paisaje se convierte en un laberinto de espejos; entonces, recibimos el guante en la cara, cómo ignorar y no perder el foco, cómo ignorarlo y avanzar. Luego la premisa: ignorarlo es avanzar; podríamos comenzar por no repetir las neolenguas del teniente coronel, los barbarismos del totalitarismo; es sencillo: no llamarnos ni escuálidos ni hablar de latifundios mediáticos cuando podemos recurrir a las expresiones correctas, evitar darle más ligereza semántica a sus agresiones y connotar con la propiedad del signo. Es difícil, y es difícil aceptar que nos ha convertido en “chavezcohoolics” y que somos parte importante en el vaciado sistemático de palabras como democracia, libertad, liberalismo, parlamentarismo, etc,. o la que sea. La revolución debe nombrar de nuevo en su paraiso. Sería bueno no ayudarla a nombrar. El reto es desintoxicarnos del discurso chavista sin olvidar el fin último, derrotarlo: un paso a la vez, un día a la vez, para comenzar a avanzar en la recuperación del discurso de un país moderno reconciliado con su razón de civilidad y democracia, el reto es dejar de ser el radiobembas del teniente coronel y convertirnos en la radiobembas de nuestra mismedad, pero, ¿En qué punto el tipo nos hizo perder la mismedad hasta casi convertirla en una estopa de conceptos mitad suyos, mitad cubanos, mitad de los militares? Es una labor de rescate.

Mientras tanto vuelvo a mi blog, a mis juegos, temas e historias, a las cuitas y a mis obsesiones de amor, hasta tener alguna respuesta, porque al incorporarme, y esto es un criterio personal y pudiera estar equivocado, al los cientos de miles de analistas, estudiosos oráculos, me estaría convirtiendo en una de esas antenas repetidora, en un eco de quién me jode ahora , ha jodido mi pasado y está a punto de joderme el futuro.