martes, agosto 10, 2010

the Rue Rivoli /proustiada


By Israel Centeno
those are things and I cannot say them just like that, because after years we believe to have completed the cycles or have placed correctly every piece of the puzzle. I have learned to live without you, it isn’t something new, a milestone in the stories of this kind, it is common, however one desires to believe; it is impossible to do, live, without you, or without the person that one thinks and swears, or just swears and those things and those things that tell you: you can’t live, you can’t breathe, you can’t heal but we’ve been capable to transcend the ice age and the big cataclysms, to live all life with shortage, she, she? Do you understand? All nights I tell you, goodnight girl and an iceberg comes loose, and go through like a knife in the hull of a blue pear, that transatlantic fruit that will succumb the destiny, because if: that universe full of traces where we converge or not exists and things happen as years go by and we are here as always “assembling and disarming ” despite of every prediction, said in the slang , and I tell you later, later, about that man that sees himself hanging from a streetlamp of the Rue Rivoli, years before, years later, that doesn’t matter and you were there, and I was there, that doesn’t matter, it was a dream, that life of us, the law and a sense, three drops of adrenaline. Enough. 



son cosas y no puedo decirlas así, porque luego de años creemos haber completado los ciclos o hecho calzar cada fragmento del rompecabeza.   He aprendido a vivir sin ti, no es una novedad, un hito en las historias de este tipo, es común, aún así, uno desea creer:  es imposible  hacerlo, vivir, sin ti, o sin la persona que uno piensa y jura, o jura y esas cosas y esas cosas te dicen: no puedes vivir, no puedes respirar, no puedes sanar pero hemos sido capaces de trascender la era del hielo y los grandes cataclismos, de vivir toda la vida en la carencia, ¿ella, ella? ¿entiendes? Todas las noches te digo, buenas noches chica y un iceberg se desprende y atraviesa como un cuchillo el casco de una pera azul,  ese fruto trasatlántico que sucumbirá al destino, porque si: existe ese universo lleno de trazos donde convergemos porque si o porque no y las cosas pasan como pasan los años y aquí estamos como siempre “armando y desarmando” a pesar de todo pronóstico, dicho en el argot, y luego te cuento, luego, sobre ese hombre que se ve colgado así mismo en un farol de  la Rue Rivoli, años antes, años después, eso no importa y estabas tú, y estaba yo, eso no importa,  era un sueño, esa vida nuestra, la ley y un sentido, tres gotas de adrenalina. Suficiente.