jueves, septiembre 15, 2011


te voy a contar un cuento triste: una mujer hermosa sopla un beso desde su auto. sube sus lentes a la cabeza sobre su castaña cabellera y sonríe como ninguna otra antes lo hizo, y todos se creen dueño de aquel beso pero a nadie le pertenece, quizás haya lanzado el beso al hombre que está entre tu y ella, se dice el menos agraciado, en otro auto detrás del tuyo; piensa otro, confusión, muerte, vergüenza, y el más ingenuo cree haber sido el propósito de aquel gesto, lo agradece, es un gordito agradecido, un pobre señor que ha perdido el día en trámites inútiles, y se piensa, ha valido la pena conducir toda una jornada para encontrar la muerte súbita, como un susto, dar la vuelta en una esquina y en la boca, es el beso que retorna, el para siempre nunca jamás porque cuando una mujer sopla un beso desde su auto y lo empuja con la mirada, ha lanzado los dados y ha puesto a girar a la fortuna


el cuento no se cierra, no tiene moraleja, no hay ninguna intención oculta en él, es un pobre cuento, debes entenderlo, se agotan las palabras, Dolores, las escenas, las historias: me hablas con apremio, no hay nada que puedas agregar a no ser otra estupidez, cada día es estúpido y hay muchos señores como ese, se lo creen todo y así van hasta la barra del fin; la cotidianidad es tan precaria desde siempre, poco tiempo y mucho que decir, repites, lo siento, hay tan poco que decir y el tiempo sobra, lo siento, no hay nada que decir y el tiempo no existe, deja de pensar, apágate, no te darás cuenta, no es una sonrisa pero seguirás largando babas por la vda, una mujer hermosa sopla un beso desde su auto, aparta sus lentes del rostro y sonríe como ninguna otra antes lo hizo, ha lanzado los dados y ha puesto a girar a la fortuna