lunes, noviembre 06, 2006

En España están pasando cosas muy buenas

Alberto Barrera Tyska premio Herralde de narrativa 2006


Enhorabuena, Alberto.

ALBERTO BARRERA TYSZKA Y EL HERRALDE

Juan Carlos Méndez Guédez

Creo que fue el 29 de enero de 1991. A lo mejor me equivoco. No es fácil retener fechas y somos un país dado a la desmemoria, pero ese día Cardenales de Lara ganó su primer campeonato. Y ese día pensé en los amigos y mártires que durante años aceptamos tanta derrota, tanta posibilidad nunca resuelta. Y pensé mucho en Alberto Barrera Tiszka, que era el cardenalero más extraño que uno podía imaginar porque no había nacido en Barquisimeto, ni en Quibor, ni en El Tocuyo y había decidido asumir esa causa perdida con la nobleza, con ese gusto por la belleza imposible que tienen algunas personas y que él siempre ha experimentado.
Los poemas de Barrera Tiszka me han acompañado siempre. Incluso esos poemas que él nunca incluyó en libro y que permanecen en mí como un talismán, como una defensa ante la zafiedad, ante lo opaco, ante lo espeso. Barrera Tyszka tiene además una prosa y una agudeza que siempre he admirado con melancólica amistad. No hay artículo de prensa que yo haya intentado en el que no piense “si pudiera decir esto como lo dice Alberto”. Y hoy a las doce de la mañana, hora madrileña, después de mirar una y otra vez internet esperando las noticias, descubro que Alberto Barrera Tyszka gana el premio Herralde de novela, uno de los premios más importantes y consolidados de nuestro idioma. Le había deseado suerte días antes, lo había hablado con amigos la noche anterior, pero me quedé unos segundos en blanco, pensando cosas inútiles como qué significará esto para la narrativa venezolana, qué pensarán los críticos acomplejados que siempre nos han menospreciado porque no ganamos los premios que ellos admiran y no escribimos los libros que ellos consideran necesarios. Y descubrí que lo único que me importaba era la celebración del talento de un “pana” que durante años no ha cesado de pelear con las palabras, con los verbos. Hoy sólo hay fiesta en el alma, y merengue y salsa, y Beatles, y Golpe tocuyano, y un Rioja que extenderá el almuerzo para celebrar un amigo.
Este sábado había aparecido en el importante suplemento del ABC una reseña elogiosa de la novela que acaba de publicar aquí Israel Centeno: Iniciaciones; también la biografía de Juan Carlos Chirinos sobre Olimpia sonríe desde los mesones de las librerías madrileñas; y Eugenio Montejo debe estar por la península encantando a españoles y portugueses con el sereno virtuosismo de sus poesía. Ahora Alberto sorprende en un mundo editorial tan cerrado como el hispano con esta bella noticia. No todo es triste, no todo es malo, no todo es patriotismo de cuartel, no todo es rendición.
Luego espero el sosiego para hablar literariamente, con palabras hondas y merecidas sobre esa novela y sobre la escritura de Barrera Tyszka. Ahora sólo es momento para el abrazo, para la emoción. Hace pocos minutos miré el cielo de Madrid y como en un bolero pensé que llovía. Luego me di cuenta de que el cielo todavía continuaba azul, sólo era yo que estaba llorando, igual que como hice ese 29 de enero de 1991 cuando Cardenales de Lara ganó el campeonato.

Alberto, ¿será que te acuerdas de cómo fue el out 27 de esa noche? ¿Será que nos dices de qué trata tu novela?