miércoles, mayo 30, 2007

Salve, Hugo


El presidente de mi país, Hugo rey, ha dicho en cadena nacional de radio y televisión, que va a comandar a su pueblo en batalla victoriosa en contra de su pueblo; él exterminará poniéndose a la cabeza de su pueblo a su pueblo traidor, lo hará con el rigor y la moral de las revoluciones. Los venezolanos que se niegan a pensar como él e insisten en desairar su proyecto salvador, lo traicionan y deben ser purgados en un avance tenaz por otros venezolanos; se han autoexcluido de su nacionalidad, se han convertido en parias, en suprimibles. Hugo rey es poseedor de la verdad, él determina qué es protesta estudiantil y qué traición a la patria; su loquero, el vicepresidente ilustrado, ha echado mano al DRAE para definir con precisión la palabra cipayo, acepción aplicable a las bandas armadas, a los sapos y a los esbirros que usan Lacoste rojas; nuestro vice es un señor inquieto, justo y preocupado por el lenguaje; se le debería recomendar buscar otras acepciones en el DRAE: dictadura, cinismo, oportunismo y luego evaluar su buena fortuna. Pero volvamos a Hugo Rey, él le ha declarado la guerra a Venezuela, al menos a aquella que piensa devastar y someter; está dispuesto a hacer sonar la diana y a dar precisas órdenes a sus batallones. No se confrontará con un ejército invasor. No malpiensen. No crean que dirigirá una guerra en contra de la injerencia cubana ni siquiera le saldrá al paso a una pretendida avanzada de la infantería de marina de los EEUU; él se pondrá a la cabeza de su Venezuela bolivariana para derrotar a la Venezuela sin adjetivos, la exterminará; en el mejor de los casos la condenará, luego de hacerla coger mínimo, al ostracismo. Dada su majestad y su investidura, nadie lo podrá acusar de propiciar una guerra fratricida, aún cuando arengue, se ponga al frente y cargue desde uno de los bandos.