miércoles, septiembre 10, 2008

No puedo vivir sin ti - dijo el condenado a la soga-

Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado
Francisco de Quevedo y Villegas


-- ¿y cuánto tiempo?
-- dos horas
-- ¿una vida?
-- si tu lo dices
-- dos horas
-- o una vida. Se me antoja lo mismo
-- ¿qué?
-- ambas cosas
-- ¿y te preocupas por eso?
-- ¿por qué?
-- por la vida
-- no chico, por las dos horas
-- es lo mismo ¿no?
-- ¿luego qué?
-- la vida
-- ¿y?
-- ni las dos horas ni la vida
-- una mosca al vuelo
-- recuerdo una vaina, es muy chistosa
-- ¿qué?
-- hace un tiempo me enamoré de una niña, era una mujercita muy hermosa, nada aquí y mucho acá, bueno, eso es irrelevante, sabes, filtreamos, como toda relación aquella no tenía futuro, pero a uno le da por pensar que hay unas relaciones que tienen menos o más futuro que otras y aquel era el caso, entonces le dije, dame seis meses de tu vida, qué otra cosa podría esperar de ella, no, me contesta; toda la vida, bueno, es eso, seis meses, no, insiste; seis meses es el tiempo de los desahuciados, entonces qué quieres que te pida ¿Un par de semanas, dos horas, tu vida? allí estuvo la clave, su vida y a cambio la mía, ella quería toda mi vida, comprenderás que según sus cálculos, al cambio y para mi era desventajoso, me quedaba menos vida, uno no sabe, en principio es así aunque después las encuentres por allí con los morrillos gordiflones y las nalgas melifluas, pero según mis apreciaciones entonces nada importaba, ambos habíamos perdido ya la vida o estábamos a puntos de perderla y le dije la palabra mágica, siempre.
-- ¿y no existe?
-- ¿qué?
-- ¿siempre?
-- tu sabes
-- no, sé lo que me has dicho, es un atrapa moscas
-- no, exactamente
-- ¿entonces?
-- siempre es una palabra necesaria, sólo eso, una palabra necesaria para que exista un instante, unos cuantos momentos, una vida. Siempre es una palabra necesaria, basurita, un cigarrillo o una urticante línea de coca
-- ¿nunca te has quedado enganchado?
-- algunas veces, a eso iba
-- a qué
-- a hablar de los lazos
-- lazos, es muy femenino
-- sí
-- a veces, sin darte cuenta, de minuto a minuto vas anudando lazos, los anudas de tal forma que si halas una de las puntas pudieras desatarlos con facilidad y ser libre para hacer tu corto vuelo rasante por la vida, pero a veces, te exigen lazos más elaborados, dos nudos, por ejemplo o más fuerza al anudar las cuerditas; que duela, casi imploran; que me deje sin aliento, dicen y sin darte cuenta, eso es así, atas un nexo que dura un minuto o la vida, como quieras etiquetar al tiempo, son cosas sicológicas, una vez me dio por pensar que eran karmáticas o espirituales, ponle el nombre, lo que sea, dura.
-- durar. Me haces pensar en Hamlet
-- en Salomón
-- o en Quevedo
-- ¿y ellos reciben algo de nuestro recuerdo?
-- ¿cómo?
-- lo gozan
-- no desvíes esta conversación, ellos fueron infelices y ahora nada importa sino el recuerdo que igual pasará porque todo, absolutamente todo es nada
-- filosofía de repisa.
-- cierto, pero yo no hablaba de eso, no era mi intención tocar un tema de trascendencia artística, siempre me ha parecido un asunto de vanidad
-- ¿qué no lo es?
-- ese momento
-- ¿cuál ?
-- El momento en el que pisas la trampa y sin caer en cuenta tus manos se mueven con agilidad suicida y anudan fuertemente dos nudos de marineros y atan el lazo, ese lazo.
-- para siempre
-- digamos que sí; unas dos horas o toda la vida
-- tonterías