miércoles, mayo 20, 2009

Sílfide

Vesánica, eso debí intuirlo al verla mover la boca de tal manera,
Fla
fla
fla
Inconstante, qué maricona y cuánto ganó
Unos años más y ahora
La familia
Fla
fla
fla
el verdugo se encaja la capucha hasta más abajo del cuello, es el hijo, antes fue el padre y luego, veremos no hay que blasfemar
¿Cómo mastica?
Rumia, chico, rumia esa dulzura, rumia la hiel y desde la comisura de sus labios el aroma afrutado de un recuerdo ¿te acabó en la boca?
Vaya, vaya.
Fueron chispas
Insiste, insiste (sobre los huesos jaboneras, los caminos, se abrieron paso de bajada a ambos pezones)
Fla
fla
fla
una vestal descansa sobre una roca negra bajo las copas de árboles espléndidos en un bosque cerrado a la luz. El canto del agua sonajero desde los rápidos, las acequias, las pozas rebasadas y las pequeñas mariposas vuelan en torno a la esbelta joven, toca la flauta dulce; unas partículas de luz dan vida a sus ojos;
pudiste, claro que pudiste haber sido, era más fuerte la idealización entonces pobre señora,
Fla
fla
fla
la mamertez, la obcecada disrritmia al masticar, corazoncito, es una flojera de mala hierba, aquellos té de salón y mami, una vida simulada, disrritimia, chica, disrritmia.
debí suponerlo, antes de fumar y dar vuelta atrás a estas cosas, verte a la sombra con la ropa interior borravino y aquellos encajes ociosos, tetas al aire y un segundo, a ver
no puedo aceptarlo, guárdate tu vaina y sigamos, así
Fla
fla
fla