domingo, junio 21, 2009

El padre de Neftalí

"Se hizo corsario del placer, sin amor y sin amistad..."

Perplejo y en búsqueda de las posibilidades del lenguaje para expresar el sentimiento, el joven subió a la calesa y dio la orden al conductor a que se internase en el encinar, así ha debido comenzar el asunto, y derivar hacia la médula de la anécdota, pero hay cosas que deben decirse y no mostrarse; entonces acá los autores miméticos cargan de retórica sus historias, de giros fáciles y descarados arrebatos de remedo con el rótulo de originalidad; uno se harta de esos tipos, dijo Neftalí, son una ladilla, si fuesen solo gruñones y disconformes, una extraña deformación maldiciente, su necesidad imperiosa por descalificar siempre con un sentido de oportunidad sutil los convierte en pescados nauseabundo, les hiede la boca y las axilas; no todo el mundo sabe detractar adulando ni formar círculos íntimos, los torpes van barriga con barriga y con bañadores peninsulares, ya sabe usted Neftalí, espejados, una copia a contraluz uno del otro, abusan de la manera bolsiclona al vestir y ya pinchan las bolas con eso de la posmodernidad retro, el colorido mediocre y esas rabietas retóricas, usted sabe ¿Y Neftalí no se había muerto? ¿No se ahogó en una playa prohibida entre Anare y Los Caracas? Encontraron su cuerpo descoyuntado, abatido entre las rocas filosas donde revientan las olas, estaba pescando Neftalí y perdió el equilibrio usted sabe, era uno de esos hombres libres, herederos hasta de las desgracias, él se internaba en las playas pedregosas y trepaba formaciones extrañas de rocas horadadas sembradas en el mar abierto y desde uno de sus agudos cantos lanzaba el nailon con el anzuelo, como un pescador adolescente, estaba ebrio Nefatalí, había abandonado el hogar, dejó a su hermana, estaba disgustado, luego del parto de nuevo sola; él, la hermana y la criatura, dando vueltas y mirándose, no aguantaba esa mirada, la mirada de las víctimas, qué culpa tengo yo y luego un impulso incestuoso lo hacía exclamar, me voy de pesca, deberías ser algo más que la madre de sus hijos, habló como un marinero y tomó el rollo de nailon y un sombrero y más tarde se balanceaba en el canto de la roca; un pelícano pasó como un figurín de cartón entre las remotas nubes que se alzaban en el horizonte y él, apenas batió las alas un par de veces y lo hizo sentir en otro continente en medio de fiordos y cercano al frío glaciar de los mares del norte; las salpicaduras de agua espumosa cubrían su torso desnudo: Neftalí y el sol embriagados y lejos de una realidad insoportable; perplejo pensó en su padre, un hombre de mar, el señor de una marina, el dueño de tantos barcos deportivos y de las instalaciones y de los casinos, su muerte fue dulce, dicen los amigos, sus amigos ,también deben disfrutar del sexo con viejos travestis, murió en brazos de Cupido, un Cupido viejo Neftalí y te dejo esa fortuna vaga y un yerno, el hijo del viejo amante: arregló la boda de tu hermana, no sólo los árabes hacen eso, los católicos de buena estirpe arreglan las bodas de sus hijas con gallos capones, las nubes cubrieron al sol y el mar comenzaba a aquietarse para recibir a la tormenta, mareado sonrió y antes del fulgor trepidante de una serie de relámpagos, el canto de la roca fue barrido por una blanca ola y quedó desnudo y chorreante, buscaron al cuerpo día y noche ;es difícil rastrear en esa zona entre Anare y Los Caracas; no me hablen del día de ayer, ha sido un día terrible, siempre le estuve hablando a la gente y la gente no se daba por enterada y ahora tu Neftalí, ni te enteras y continúas esperando el inventario de las cosas que pasan , renuncio, el cuerpo apareció verde, desnudo y sin vida, batido entre unas rocas enormes, una de esas rocas de mar adentro buenas para la pesca, con las formas de animales de trompas o de ángeles porosos, e insistes coño: hay gente tan corrosiva, son mezquinos hasta para hablar de literatura.