lunes, julio 20, 2009

Historia

Y estas cosas sucedieron, al cuarto año del reinado de … salí del valle de Guibeá y bajé al desierto, con poca agua, granos y algunas bestias para el pastoreo; mantuve mi lealtad al Dios de mi casa; vi pasar a los nómadas traficantes de esclavos, a los rezagados de las huestes de un rey conquistador y a quienes corrían como sombras a elevar sus sacrificios a los baales en las montañas de Efraim; fui indiferente a los gregarios, no me senté a las puertas de ninguna ciudad a esperar limosnas ni a vender a mis esposas y de esta manera se apartaron las nieblas, el cielo se abrió y todas las estrellas del desierto descubrieron mi ingrimitud; las fiebres se acercaron a mi tienda, caí en un estado de embelesamiento, las mujeres de mi casa bailaron con sus atuendos de sedas y sus pedrerías Persas, fueron veneradas; la noches acontecieron largas, el sopor de los días apenas se padeció bajo las sombras de los dátiles, fui exaltado por la indiferencia y la prevención de quienes se alejaron de mi morada; larga vida es la de un hombre fiel, ahora me encuentro rodeado por mis esposas, por sus hijas e hijos y los hijos e hijas de estos y estas, espero reunirme con quien nos liberó de la esclavitud de Egipto antes del término de la jornada, todos aguardan por el beso y la bendición al primogénito; nadie llora ni me llama padre ni padre de mi padre; entonces recuerdo las danzas a mitad de mi travesía, los voluptuosos cuerpos de mis esposas velados al ritmo de címbalos y salterios, no me confundo, se hace todo diáfano como las mañanas entre las palmeras en los aljibes; el embeleso fue inducido por las hierbas maceradas en mis vinos, hoy mi creador muestras mi castidad de santo o de profeta, las nieblas se cierran sobre el pueblo compañero de mi rebaño, las mujeres comienzas a plañir, de alguna manera mi voluntad y la bendición del Señor de mis padres es dejarlos sin un heredero sobre sus cabezas, serán esparcidos por la anchura de la tierra y serán llamados infieles hijos de infieles.