domingo, octubre 03, 2010

Lola busca su tiempo perdido.

Fueron tiempos extraños, nadie puede decir con claridad, esto fue, esto ha sido, nadie puede hablar en torno al tema, fueron tiempos de búsqueda, le digo a Lola, ella sabe perfectamente el significado de tiempos de búsqueda, ella puede con eso, con mis tiempos de búsqueda, total ha perdido tanto como yo, le digo a Félix, y él hace la expresión de siempre, enarcar una de su cejas, es hora de pedir la otra, nos dejamos estar frente a la pulida barra del pub, los tiempos son otros, otra Era, el momento: le cuento sobre Lola, fue un malentendido, un juego de amor y  confusión, no buscaba otra cosa, apartarte del mundo, estaba escribiendo el asunto para dejarte titilar en la pantalla, a la vez estaba en eso, escribiendo la historia del juego, llevé un registro de la aventura, la nuestra Lola, hice un detallado inventario y lo puse a un lado de la tabla, lo puedes leer cuando quieras, o cuando lo editen, es un libro e irá al cementerio con otros libros ¿has leído en el cementerio?  Bajo un árbol enfermo, y sabemos de qué  hablamos cuando decimos:  se nos van los días, llega el otoño y vestimos como de invierno ¿me cuentas? No puedo contarte por mensajes de texto, hacerlo mínimo y nervioso, más nervioso, no puedo escribirte un correo electrónico y decirte, este es el cuento, está es la novela, y verás entonces, fuiste una mujer más libre, a pesar de todo, recuerdas, lo decías siempre, es a pesar de todo, esto, lo nuestro, lo tenemos en contra, no es la historia de amor bonita,  el tiempo y las eras, estabas atada al mástil mayor, el que está entre tus piernas dijiste y me agarraste, dejabas tu mano correr sobre el pantalón o te lanzabas a morderlo ¿recuerdas?  te ponías de esplada antes de perder la cabeza entre almohadas, levantabas las caderas, el culo y ordenabas, cógeme, lo arruinó la broma, le dije a Félix, no creo que pueda tomarme la cuarta pinta de Lager, no soy el de aquel tiempo, estoy completamente ebrio, el matrimonio, los hijos, la lealtad, vuelve a morder sobre el pantalón y a retar con sus pezones endurecidos¿crees que es broma? pregunta Lola, soy tan libre como tú, me reta y puedes poner cada una de estas cosas en tus cuadernos de anotaciones y convertirlas en libros, pon,  Lola saliva cuando lo ve, pon la medida, sólo toda tu leche del mundo me hará feliz, dije atontada, entonces me bañaste la boca, con toda tu leche del mundo, dice, ponlo en docenas de libros que irán a los cementerios, se sentía valiente, los leeré en el banco, bajo el espino ¿cómo lo hacía?  era una locura y le gustaba sentirse valeinte, con el coraje  ¿y lo arruinaste por eso? Pregunta Félix, se enjuga los labios a pesar de toda la cerveza que nos hemos tomado, sigue con sed, lo arruine por los celos, el juego,  celaba a Lola con la rabia mezquina de los enamorados y me inventé el juego del espejo y terminé perdiendo, el tiempo pasó y  el cielo de invierno, el cielo despejado de invierno en Londres es azul profundo, no se parece a ningun otro en ninguna otra ciudad de la tierra, es un cielo de cierre y clausura luminosa, ha pasado tanto  tiempo, ha pasado de todo,  no recuerdo qué le dije a Félix entonces en el bar de Brixton, estaba muy ebrio,  Lola, eras libre, en una ocasión preguntaste y no te quitaste el anillo para afirmarlo ¿ soy una mujer madura? No, contesté, no dejarás que lo haga ¿verdad? ¿No me entregarás al verdugo? vaya melodrama, eres presa, eres reo y debes ir como una loca por las calles, a millón sobre el auto, siempre me gustó correr, afirma, es diferente, ahora revientas el velocímetro por otras razones,  de esto se trata la madurez,  eres aquella mujer pasado el tiempo pero llevas las sortijas en los tobillos y en las muñecas  ¿tiempo? Es muy frío este invierno, el primero de mi exilio, el cielo azul cae como una noche, telonero, telonero apenas oscurezca,  se dejarán oír los búhos y le darás apertura al concierto.