viernes, febrero 18, 2011

Piano a pedir de boca



Dame una lección de piano, muéstrame la cola, afina las teclas y bebe un poco de esto, es un brebaje casero, un licor de maíz cenagoso, gústate a ti misma en el espeso líquido  derramado sobre el entre seno de tu bel canto , dame la lección y hablemos poco, afinemos las clavijas con casi todos los dedos en las teclas y un dedo en la llaga, es cierto, muéstrame la cola del piano, sugiere dónde afincar el codo al claro de tu luna, dónde pasear las puntas de los dedos, avellanas del deseo, dame una señal con la mirada y afinaré las cuerdas,  haré sonar la nota, escucharás el do de pecho,  contabas, a) cómo lo escupirías, b),cómo lo acariciarías entre tus manos, apretado en el aro de los labios el canto, contener al quejumbroso licor diez minutos, lo haces desde el fondo de tu garganta, diez, oprimes y tragas con dificultad, tomas un descanso, escupes, sacas la lengua, la entornas al tronco y la atas a la guinda empeñada en venirte sobre el abanico del teclado, respirar la varilla directora hasta la asfixia, cosas tuyas y de más nadie, enséñame a tocar el piano, a dar golpes  sobre los bemoles de los íntimos virajes, traga la miel, aclara la garganta, bebe y sé honesta, usa el antifaz de la ternura, bestia sonora, fuente ditirámbica, dame esa lección y no pongamos excusas, la hiedra, el patio, el asunto marital, la silla, el empedrado y la tinaja, fresco calor de la ejecución exitosa, muéstrame la cola del piano querida, regodéate en tus virtudes, no revelaré nunca esos, los que fueron nuestros más equívocos  secretos.