martes, febrero 25, 2014

El comandante Odio







Si hoy tuviésemos que ponerle un rostro al odio, este sería el del gobierno que preside Nicolás Maduro, flanqueado por Diosdado Cabello y Rafael Ramírez. 

Pero la voz del odio, continua siendo la del  teniente coronel Hugo Chávez, el difunto presidente.

Hugo Chávez nunca concilió, dividió. No levantó una sino varias barricadas adornadas con todo tipo de trampas caza-bobos. 

El caudillo diagnosticó al enfermo para eliminarlo.

Todas sus arengas fueron adjetivas, unas letanías de odio.

Desde muy temprano la revolución bolivariana sitemáticamente deshumanizó a todo aquel que pensase diferente o cuestionara su proyecto. La justicia social fue revancha. Lo único empoderado fue el resentimiento. 

Vulgar, exaltado e inspirado,  Hugo Chávez mimetizó al mismo tiempo el lenguaje gestual de Benito Mussolini, Juan Domingo Perón y Fidel Castro. Y en aquellas puestas en escena, exhibidas en todas sus tribunas, rompió uno a uno los puentes de la reconciliación. 

Sembró el odio.

En estos días, en febrero de 2014, así como en cada oportunidad que ha habido crisis, se ha materializado la violencia verbal, literal,sin metáforas. 

Trás cada disparo en la cabeza,  golpes y violaciones; en la desfiguración de los rostros de las victimas con perdigones  -odio tu cara, exclama el golpe de plomo fragmentado -- en los allanamientos de morada, en el desprecio por el otro que protesta:    está el asco "revolucionario " un asco tan parecido al de Videla". 

El legado de odio aparece en el rugido de los escuadrones motorizados, logias paramilitares juradas al comandante eterno; y sobre ellos  las palabras de los interminables discursos de Chávez como una banda marcial: solo hay que cerrar los ojos y verlas correr: ESCORIAS. PARASITOS. CONDONES USADOS. NALGAS BLANCAS. PALO POR ESE CULO: CACHORROS DEL IMPERIO. COCHINOS CHILLONES. APATRIDAS.

Los crímenes son de odio, Cada persosona es ejecutada en su nombre, es una ofrenda que lo honra después de su muerte.