sábado, marzo 12, 2016

Pimpinela

Le digo, vamos por allí a darnos besos. No tenía que ser un genio, a un cuarto, sólo me besas, no le pedía demasiado, al fin se le ocurrió pagar un un hotel, coño, pagas y no compraste condones, no se le ocurrió que el tipo de la garita los vende, perdí la iniciativa, me reí un poco, nos reimos, nos besamos, hueles divino,  por respeto insisto, me entró una pálida, perdí la iniciativa, la besé toda, le hundí la lengua de norte a sur, no le quedaba otra, es bueno con la cabeza, sabe usar los labios, pero un tonto condón por Dios, venirse afuera tenía su encanto, pero no estábamos haciendo cine porno,  uso la lengua como un falo, estiré los ligamentos esthiloideos,  casi me rompo el hilo inferior, ella se retuerce, se arriesga, le doy la espalda, siento como se abre pasó hacia hasta el fondo, duro en la carne viva,  lo saca y juega un rato afuera, los labios, debo con den trarme en los labios, dejarlo afuera e ir entrando de a poco, salir y besarla, Por todos los santos, porque no trajo un maldito condón, me adhiero a su cadera, hundo mi cabeza como si quisiera perder la cara, ella acaba en mi boca, me moja, estoy cubierto por sus babas e insisto, esta vez con la nariz en el culo, la boca, la lengua, un dedo, no, lo detengo, noto que se lo cortaron cuando parió, pero me gusta, lo dejo entrar de nuevo en mi vagina ¿No entiendes? la penetro muchas veces, le muerdo su largo cuello, me hundo en su pelo, ella me ha bañado de babas, le doy vuelta, no acabes adentro, me contengo y con violencia lo saco, le rasgo un orgasmo y le coloco el collar de perlas a mi reina, cada una de las perlas  resbala hacia las aureolas de sus senos. Derrotado me lanzo de espalda sobre el alboroto de sábanas y la veo correr hacia el baño, es muy flaca.