miércoles, marzo 30, 2016

Resistencia

he cerrado los accesos a mi casa
construida
en el bosque de Notting Hill,
he cerrado al bosque,
he cerrado Notting Hill

ni siquiera pasajera, vista en la distancia
vergüenza,
ni siquiera temporal
porque
                   mucho atenuó la pasión, lo otorgo, 
          fui más ciego que el poeta

entonces no importó - por el placer de besar tus dedos empapados-, 
que fueses cursi, predecible, nada original; o que valieras menos que treinta monedas de plata, o toda la plata de quien eventualmente llena tu vientre 
                   de ciruelas y manzanas
si me hubiese quedado,
si hubiese bajado los puentes,
abierto los caminos de los setos espinados
igual te hubieras llenado una y mil veces con el dulce propio       
          y
procreado un pueblo
aunque tuvieses la boca empalagada por el semen       ajeno,
      tu corazón reza, estuvo siempre donde no estuvo mi reino, 
    y mi corazón está dónde mi reino prevalece
en la distancia
       Así la flecha atravesó al fruto en el aire, justo cuando le daba una vuelta al jardín de tus pantanos
rezas el rosario, movedizo, 
y te confiesas en la parroquia de tu madre, 
todo eso se pudo escribir como una profecía,
       preferí cazar liebres
       maltratar animales
perseguir a las monjas de otros conventos,
negar una y otro vez mis accesos,
por el Norte y por el Sur
Este y Oeste 
ir a la veleta,
porque antes de que cante el gallo tres veces
te habré
fulana mía,
olvidado otras tantas