viernes, septiembre 15, 2006

El caso Nohely Arteaga

El grupo se reunió por primera vez en enero del 2004. Habíamos comenzado a leer con método algunos cuentos de Julio Cortazar. Recuerdo que de inmediato surgió la discusión tópica, Cortazar ¿Escritor de cuentos o de novelas? Nos hubiéramos enfrascado en esa interminable disputa, recurriendo a separatas, monografías, estudios, tesis y a más de un árbitro consagrado de no ser por Glo. Glo es una de esas mujeres que pervierten la dinámica de un grupo; desenfadada y sarcástica, poca veces tierna y muchas otras mordaz, es doctora y la llamamos House. En este punto el amigo Urriola se preguntará ¿Qué tiene que ver Glo con la diva lectora? Esta amiga es una de esas lectoras insaciables, lee de todo y sin prejuicios. A pesar de ser la más cáustica en los epílogos de los talleres, a la hora del té, de las cervezas o del vino, es benevolente; demasiado diría. Cuando le reclamamos su flexibilidad, ella rebate que sólo siendo benevolente se disfruta de la lectura. Continuará preguntándose el amigo Urriola ¿Qué tiene que ver el pié con el trino de un mirlo? Glo pertenece a un grupo de lectoras que se reúne todos los miércoles, primer indicio; segundo indicio, le atrajo mucho el cuento de Queremos tanto a Glenda; tercer indicio, me ha hecho en reiteradas ocasiones la misma pregunta, ¿Por qué ningún escritor venezolano se atreve a halagar públicamente a una diva mientras, por ejemplo, Gabriel García Márquez declaró sin enojo que Muriel Hemingway era la mujer más bella del mundo? Allí tienes el cuento de Julio Cortazar, Glo insistía, le rinde un homenaje a Glenda Jackson sin temer perder con ello gracias ni virtudes ¿Y ustedes? El problema de los escritores venezolanos, acotó, es que pasan su tiempo entre exaltaciones y descalificaciones inter tribales e ignoran o no les interesa saber, porque no es fea e intensa como Simone de Beauvoir, que Noehely Arteaga se reúne todos los miércoles, con un grupo de diletantes, a hablar de literatura. Entonces amigo Urriola, caí en cuenta, no sólo hay un culto sino todo un ritual.

7 pedrada (s):

la sal dijo...

Hubo uno: José Balza alabó miles de veces a Doris Wells y hasta le dedicó un texto.

Icen dijo...

Estás en lo cierto Sal, José Balza le dedicó un cuento a Doris Wells,lo Recuerdo.., en este momento no tengo el volumen de La mujer de Epalda a manos, ¡que lunar! ¡cómo no tuve el apuntador para responderle a Glo! Las polémicas con Carbujas e Ibsen, aquella relación tormentosa que se ha mantenido en el tiempo, hacen que uno olvide aquella adoración del escritor por Doris Wells; tienes razón. Pero para arrimar la brasa a mi sardina, los indicios me llevaron a pensar que Glo pertenece al culto de "Queremos tanto a Arteaga" Pero, vamos a hablar de de más acaíta, pues, ahora los novísimos deberían dedicarle cuentos a Marialejandra Martí.


Nuestra Milagros Socorro escribió un relato donde le rinde homenaje a Sandro de América.


Gracias,

Jose Urriola dijo...

Amigo Israel:
Muchas gracias por el relato, por la aclaratoria. Yo honestamente sigo hechizado por esta anécdota. Y ahora tendré que buscar la manera de asomarme de incógnito en esa charla de los miércoles. Desde adolescente he tenido especial favoritismo por Nohely. De viejo la he visto en un par de oportunidades pero nunca he tenido la valentía suficiente para acercarme a saludarla. Me parece, además de una mujer hermosa, un ser tocado por una gracia sutil, por una sabiduría para permanecer "low profile", elegante, discreta. Si tuviera que escoger a una diva criolla para adorar tanto como a Glenda, yo escogería a esta actriz por encima de todas: Definitivamente, Nohely über alles.

PD: Me reservo el dereho desde ya a dedicarle un cuento a la diva lectora. Se lo debo a ella, a Ud., y a mí mismo.

Nelke dijo...

Si supiese Nohely semejante alboroto... je!

Edén del Vainero Psicosocial dijo...

Obesrvandito

la sal dijo...

Tu comentario sobre Cabrujas y Balza, centeno, me recuerda esa pelea intelectual de hace ya dos décadas. Fui de los que me puse, por admiración, del lado de Cabrujas, del gran maestro, y rechacé a Balza, creyéndolo injusto en sus argumentos. Luego conocí a Balza y descubrí, más allá del escritor, una bellísima persona.
Ne has hecho pensar en ambos. En Cabrujas, el queridísimo Cabrujas a quien nunca conocí en persona. en Balza, el gentil hombre, el también maestro.

Icen dijo...

Aguas pasadas La sal. Aguas pasadas. Hoy todo se ve con distancia y se los lee a ambos con la debida admiración y respeto. Por cierto, hay un cuento que José Balza le dedica a Silda Cordoliani, La Mujer de espaldas. Silda no era una diva como Doris Well, pero era y es una mujer muy hermosa y muy inteligente; escribió Babilonia y La Mujer en la ventana, volúmenes de cuentos a los que siempre vuelvo.

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