domingo, junio 10, 2007

Confrontación IDEOLÓGICA ¿un choque de trenes entre dos fanatismos?

Hace años luchamos por activar el referéndum revocatorio presidencial, nos acogíamos a la constitución, no había agenda golpista: “cuando es igual o mayor número de electores o electoras que eligieron al funcionario o funcionaria, siempre que haya concurrido al referéndum un número de electores o electoras igual o superior al veinticinco por ciento de los electores o electoras inscritos o inscritas, se considerará revocado de su mandato….” Entonces, cambiaron las reglas del juego, el monarca militar ordenó violar la constitución y convertir el mandato constitucional en un plebiscito entre el Sí y el No; recordemos que la sala electoral falló, pidió que se cumpliera lo ordenado en la constitución; la presidencia se ponía al margen de la ley y la oposición al no obedecer la ley refrendada por lo que quedaba de independiente del tribunal supremo, también lo hizo. Según algunos analistas había que quedarse, agarrar la oportunidad aunque fuera fallo e ir a un plebiscito que legitimó al monarca militar. Lo correcto hubiera sido pararse de la mesa de negociaciones y ausentarse, hasta que se cumpliera lo contemplado en el artículo 72 del librito que tanto se nos enrostra y con el que se han limpiado el rabo hasta el cansancio. Todos sabemos lo que pasó luego.

El movimiento estudiantil de mayo pidió la palabra en el congreso, exigió un desagravio por las descalificaciones de las que habían sido objeto por parte de la diputada Amaral y de entrada, los diputados Tascón y Varela, con posiciones tomadas negaron la réplica. Ellos querían un match de boxeo, mover las emociones en una sopera ideológica, convirtieron El Palacio Legislativo en una arena donde se batirían los gladiadores de la revolución en contra de los niñitos oligarcas, el arbitro les daba tridentes y mallas a unos e intervino con sus macanas desde el podio para asegurarse que no se escapara el golpe del anticipado efectismo, pero algo les salió mal, los líderes del movimiento estudiantil ejercieron su derecho a réplica, escucharon las razones ideológicas de la funcionario estudiante que intervino y sin aspavientos, expresaron la desnaturalización del escenario y se retiraron. Ellos estaban claros, sabían que el adversario violaba las normas y que abusaba del poder; ellos le dijeron al país, en este escenario no hay libertad, la libertad para la discusión se ejerce en las asambleas, y todo el poder ha vuelto a las asambleas, el poder originario del que tanto cacarean: Cuando los poderes están secuestrados, cuando no hay contrapeso y en nombre del pueblo se arman linchamientos y un solo hombre es el que juzga, legisla y ejecuta ( el líder INDISCUTIBLE según el liderazgo estudiantil gobiernero) los destinos del ciudadano se discuten en la calle. Es el verdadero parlamentarismo de calle, no la opera bufa y complaciente que montan de vez en cuando, señora Flores. Entiéndase de una vez, NO SE FUE A UN DEBATE IDEOLÓGICO, ni a contrastar fanatismos, mucho menos a escuchar la retórica vacía de los que en nombre de la lucha de clases expresan resentimientos, entre otros, sexistas y racistas; se fue a ejercer un derecho a la réplica y en su propio terreno se fue a despojarle el triste ropaje parlamentario a una asamblea cada vez menos parlamentaria. Por eso la rabia y la impotencia expresada por la señora Flores.

Entonces, pasado el tiempo y para tratar de medir las consecuencias del acto, nos preguntamos:

¿Qué hubiese pasado si cuando desnaturalizaron al referéndum revocatorio cambiándolo por un plebiscito, hace años, la oposición se levanta y le da la espalda una imposición impía, dictatorial e ilegitima? Eso no se sabrá nunca; de algo estoy seguro, no hubiésemos legitimado al monarca militar.