sábado, abril 26, 2008

Calor

Y le dijo,

-Faltan dos horas

- Lo sé y ya no me asfixio

Y le dijo,

-Es cosa de darse cuenta, uno se pasa la vida buscando al agresor afuera, es cosa de darse cuenta

- Lo he superado

Y le pregunta,

-¿Qué, el miedo?

- No, siempre tengo miedo, de un tiempo a esta parte siento pánico ¿Sabes de lo que se trata?

Y le contesta

-Es un absurdo

- Se dispara

- Como un fogonazo en algún lugar. Me dice Ana que ella lo siente en la piel, luego el mundo se le viene encima. La muerte, la locura. Tú sabes

- Yo siento una daga. La daga es un cuchillo de doble filo, lo sabes, Una daga fría me hiere, a veces caliente, es lo mismo, entra desde la parte posterior, atrás, abajo, donde finaliza el cuello, entra con precisión y sube hasta el centro; entonces sé que me voy a morir

Y afirma,

-Y no te mueres

- Algún día lo haré. Uno no se muere, a uno lo matan.

Y pregunta,

-¿Cómo es eso?

- Si no te mata otro, te mata tu cuerpo

Y dice,

-Es el enemigo,

Se encoge de hombros y pregunta,

-¿Quieres tomar algo? ¿Tequila?

Y dice,

-Dame algo seco

-Sólo tengo Tafil y unas líneas de coca

Y dice,

-¿No tienes una pastilla de regaliz?

- Por allí en la guantera debe quedar una, busca en el altar

Y pregunta,

¿Sigues adorando a estas figuras que armas en todas partes?

-Absolutamente

Y pregunta.

-¿Te hace bien?

- Ese no es el propósito, es otro. Me hace mal, algunas veces es intolerable resolver las contradicciones.

Y pregunta,

-¿Has adorado a alguien?

- Ya no

Y dice,

-la adoración es como el cuerpo

-¿Tu dices?

- Sí. Me gusta el sabor del regaliz

- ¿Has subido alto por la cresta de Cachimbo?

Y contesta

Hasta el final,

-Entonces puedes arriesgarte a todo

Y pregunta,

-¿No has sentido pánico cuando estás arriba?

- Claro, siempre que me siento en las piedras de cara al mar, algo, una sombra de nubes o de sol me llena de pánico, me tomo el pulso y me dejo caer de espaldas, como si me muriera allá arriba. Es lo mejor

Y afirma,

-Es como estar sobre un altar

- ¿Tu dices?

- Una vez tuve un accidente y me tendí sobre una de las piedras, llovía con truenos y relámpagos. Era como estar en un altar – Y pregunta – ¿Te has visto fuera del cuerpo?

- Cuándo hago el amor y soplo la pequeña aleta de tiburón

Y exclama,

-¡Qué imagen tan rara! – y pregunta -¿Siempre?

- No siempre, me acabo de recordar de algo

Y pregunta,

-¿De qué?

De un velero

Y dice.

-Es una figura fálica

Para nada, dije velero, piensa lento y acertarás siempre

-Ah no. Tus respuestas son rápidas –afirma-

-Pero mis procesos lentos

Y pregunta,

-¿Listo?

- Casi

Y dice

-Hoy habrá mucha humedad y mis ojos me pesan cuando hay humedad – pregunta – ¿Superaste el asunto?

- Siempre, no es nadie

Pregunta,

-¿No sientes remordimiento?

-imposible

Y pregunta

-¿Y ahora?

-Ya casi, falta calzar el peine

Y dice,

- Está por llegar

- Sólo calzar el peine

- ¿Le pusiste las trece balas?

- No

Y pregunta,

-¿Tienes idea del juego?

- ¿Acabar con la eternidad? Si no lo hacemos nosotros lo hará su cuerpo

Y dice,

No comprendo esta vaina.

Recoge las diminutas figuras del altar improvisado, las pone en un bolsillo de su saco y abre con violencia la puerta del auto

-Yo tampoco