martes, febrero 23, 2010

Un tiempo sin esas cosas

Israel Centeno



- cuando veo una foto de mi infancia y pienso en ella, oh Dios, nace ese sentimiento contradictorio, la compasión "nadie debería sentrir compasión por eso, digamos que sientes ternura si te ves sentado sobre un felpudo, con un overol crema, sin camisa, abrazado a una pelota de goma

- tenías una cara grande y feliz; parecías un bebé feliz "a pesar de todo

- ese es el asunto, a pesar de todo, ¿un bebé sabe si es feliz o no? "claro papá ya no estaba, quién sabe, alguién debió haber estado detrás de la cámara, haciéndome guiños para que sonriera, aunque eso fue por El Conde o en Colinas de Bello Monte, incluso, aunque hubiese sido en Venezuela, digo, tenía semejanza con los niños del baby boom, pertenecía a la segunda generación alimentada por compotas; en ese entonces, decían que las cosas estaban violentas y no era así, tengo una pelota y río

- no tenías por qué no serlo " sin embargo, hay un gesto, casi imprecisable, tienes que ser perpiscaz .allí está la tristesa, los ojos brillan y ries como si estuvieses a punto de llorar

- ¿lo ves? No estaba papá " dicen que el viejo aún vive y goza de buena salud, ese gesto me lo ven sólo las mujeres, es raro, les da ternura y mis ojos se las comen, sólo lo ven las mujeres, las arroba, eso me ha dado una condición especial, compasión mutua, sabes mi infancia y las de ellas, sabes. Lo siento y deben sentirlo las mujeres; me son favorables, sus puertas se abren, los pensamientos del hastío a mitad de la tarde y sé entonces, la compasión por esas cosas, la sonrisa contenida, la mirada brillante, el gozo amenzado; todas esas cosas de niño aumentan mi virilidad en momentos cuando languidece el cuerpo,hermoso cuerpo contraído en sus espasmo, la juventud de Lola sobre mis espaldas me reduce siempre a una condición infantil

- ya ves,repetirán, los hombres son infantiles, hagas lo que hagas lo dirán "lo vi deprimido, se la pasa diciendo, mi infancia fue triste, me quieren por esa tristeza y habla de sus mujeres como si fuera un jeque árabe, dice siento compasión cuando veo esas fotos que trajo mi madre.

- ¿tu lo crees? ¿Hará algo en su contra? "el verano se ha extendido más allá de lo necesario, a los hombres de su condición los afecta de una manera particular, no tolera las resolanas y pasa la tarde incómodo, reincide en la obsesión; recordar a su padre, me ha ordenado que le haga seguimiento, que le monte vigilancia, lo conozco, mañana pedirá fotos y querrá estrechar la vigilancia, ordena, no ha cambiado y ni siquiera cae en cuenta de su precariedad, ordena poner un sistema de cámaras, grabarlo para atormentarse con los videos, no sabe parar e irá evolucionando de esa manera


- entonces no hay nada que podamos hacer " podríamos ser más deteminante, obligarlo, dejar de establecer esos diálogos interminables, dejarnos llevar cincuenta años atrás en el tiempo, yo no había nacido aun y comienzo a sentir nostalgia por las escenas recurrentes en su memoria; en definitiva, decidimos nosotros

- debemos hacerlo, ya todo está arreglado, es un bonito lugar, allí podrás descansar un poco, jugar con otras personas unas partidas de carta al atardecer, esperar la buena brisa de la tarde bajar del cerro, rodear el apamate y batirse frente a ese mural de los mosaicos donde se compadece La Coromoto "le dije, es solo una medida preventiva, no será nada agresivo, le prometí, sólo los medicamentos necesarios, unas, dos pastillas y una inyección antes de dormir, no más, no necesitas más, es un lugar de descanso, sin fotos y con la visita de mamá.