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viernes, mayo 15, 2009

Armagedón

Habría que ver en otro contexto qué tan traviesa hubieses sido, sólo cuento con un par de referencias manipuladas y esa pequeña vida expuesta en una historieta dulzona de tres meses, no fueron tantos años, suma el tiempo real y da eso, pocos días, una suma de algo, no hablemos más sobre el asunto.

Tuve un sueño raro, estaba en una taberna, bebía y cantaba, lo hacía con énfasis, tenía una relación vaga con una asiática y otra mujer de rasgos más benévolos, no había vueltas, de allí saldríamos forrados de explosivos, luego vi la cosa, la ciudad se llenaba de gritos y la gente gritaba en lenguas mientras corría la onda frenética o el latigazo de la fatalidad, moriría, ese era el asunto, nunca se muere en una sueño: le miré los ojos negros a la asiática, su pelo brillante y la oscuridad de sus carcajadas develando el secreto, estaba envuelto en una situación imprevista y no podía desentenderme y por eso alcé la copa y luego bebí, entonces apareció mi amigo con su cara regordeta y pálida, muy poco pelo recogido en una cola, estaba alegre, era una casualidad impertinente, una injerencia del azar, levantó su mano, saludó desde el otro lado de la vitrina y se alejó con ese gesto, la ciudad era Madrid, Atenas o Roma y se correspondía con los avatares de una isla al oriente y al sur, en El Pacifico; cómo carajo haría para despertar, no quería morir de esa manera, implotando las entrañas de una ciudad amada.

Mi abuela soñó hace años el fin de mundo en Agadir y lo contó espantada antes de que todo sucediera, al levantarse, mientras preparaba el café, horas más tarde Agadir fue arrasada por las aguas y sepultada por la arena, muchas veces sucede, no me he podido liberar de la sensación de inminencia, siempre sucede algo en el mundo, nadie debe abusar de la osadía de un oráculo o de una pesadilla, pero hay signos y ellos se invierten, pasará el día y se irá diluyendo la sensación,

No. Nunca fueron tantos ni ha sido mucha tu libertad, no puedo inferir nada.

lunes, febrero 23, 2009

PRESENTE INDEFINIDO

Hesnor Rivera




Te encontraré ayer tarde.
Seguramente tú hayas perdido
ahora el porvenir contemplando
el vuelo del águila dorada.
Tú habrás estado siempre
inmóvil en el centro del día
de aquel año lejano
en que nos separamos sin darnos
cuenta —sin siquiera
percatarnos allí mismo
de lo que ocurría y todavía ocurre.
De lo que aún perseguimos
hollando la arena de un tiempo
malgastado miserablemente
por saborear los más vivos instantes
de una existencia
que no transitamos nunca.
El pasado por simple puede
que exista pero sólo
como un área y una atmósfera
donde apenas crece la espera.
Donde cada quien es el mártir
de sus propias alucinaciones
y declina y conjuga los hechos
según el giro de sus hábitos
—según la controversia
de sus delicadas memorias
siempre creadas y sobrealimentadas
con substancias fantásticas
para que se multipliquen
con voracidades indígenas.
Volveré a verte
y será de nuevo ayer.
Y te he perdido porque ahora
es mañana. Y es allí justamente
en ese bosque de los insomnios donde
las palabras intercambian las frondas
de sus significados absurdos
—donde pierden su brillo
y se bifurcan las sendas
de los astros del comienzo.
Donde los recuerdos cobran
las apariencias de las profecías
sobre el final de los combates
entre el amor y la muerte.
Es allí justamente donde estamos.
Donde nuestros desengaños
son simples como el pasado
que de pronto se volverá de espaldas
para que podamos
hace mucho encontrarnos.

Futuro pluscuamperfecto

El futuro no existe.
Lo inventaron los gramáticos
que padecieron más hambres
durante su permanencia
por lo común muy larga
bajo la superficie del mundo.
El futuro sólo existe
cuando le quita el puesto
al pasado vivido muchas veces
pero que desconocemos
casi siempre a diario.
Por eso
nada puedo prometerte
visión mía –sombra amada
que encontré y perdí tantas veces.
Que contemplé día tras día a fondo
pero en el laberinto de las
noches más claras.
Por eso
todo cuanto te digo lo invento
a expensas de mi propia
destrucción propiciada ahora
y a cada instante por los sentidos
cuando se interfieren
y se entredesgarran —cuando luchan
por beber en el ánfora
del más bello desorden.
Si alcanzo a recordar el tiempo
de nuestra vida próxima
resulta que en realidad somos otros.
Dos desconocidos que simpatizan
desoladamente. Y se tocan
hasta el extravío
en el traspatio
de una soledad que nos borra
furiosamente los rostros.
Es entonces cuanto tú me llamas
con el nombre de cualquier objeto.
Y me dices fuego noctámbulo —navío
para un solo viaje. Pájaro
de las alas impropias. Signo
de la intemperie sombría.
El futuro no existe.
Lo inventamos nosotros
sin siquiera conocer
la O por lo redondo.
Pero conociéndonos a tientas
siempre con el hambre o con la sed
de los sentidos revueltos
—conociendo en fin o apenas
cosas tan prácticas como
el infinito y el tiempo
donde los nombres se apagan.
Donde desaparecen de pronto
las palabras para reaparecer
más libres que los pedazos
de nuestro amor siempre nuevo.

Hesnor Rivera (1928). Poeta. Fundador del grupo "Apocalipsis" en Maracaibo. Su poesía es de filiación surrealista, se adentra en el territorio de libre imaginación, del deseo y delo erótico. Su producción poética se encuentra en: Red de éxodos (1963); Puerto de escalada (1965); Superficie del enigma (1968) y Persistencia del desvelo (1976).

Tercer día de Cuaresma

  Memento Mori Israel Centeno Si solo das cuenta del afán y los éxitos, darás cuenta del costo. No hay victoria sin precio, ni altar sin fue...