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miércoles, marzo 30, 2016

Resistencia

he cerrado los accesos a mi casa
construida
en el bosque de Notting Hill,
he cerrado al bosque,
he cerrado Notting Hill

ni siquiera pasajera, vista en la distancia
vergüenza,
ni siquiera temporal
porque
                   mucho atenuó la pasión, lo otorgo, 
          fui más ciego que el poeta

entonces no importó - por el placer de besar tus dedos empapados-, 
que fueses cursi, predecible, nada original; o que valieras menos que treinta monedas de plata, o toda la plata de quien eventualmente llena tu vientre 
                   de ciruelas y manzanas
si me hubiese quedado,
si hubiese bajado los puentes,
abierto los caminos de los setos espinados
igual te hubieras llenado una y mil veces con el dulce propio       
          y
procreado un pueblo
aunque tuvieses la boca empalagada por el semen       ajeno,
      tu corazón reza, estuvo siempre donde no estuvo mi reino, 
    y mi corazón está dónde mi reino prevalece
en la distancia
       Así la flecha atravesó al fruto en el aire, justo cuando le daba una vuelta al jardín de tus pantanos
rezas el rosario, movedizo, 
y te confiesas en la parroquia de tu madre, 
todo eso se pudo escribir como una profecía,
       preferí cazar liebres
       maltratar animales
perseguir a las monjas de otros conventos,
negar una y otro vez mis accesos,
por el Norte y por el Sur
Este y Oeste 
ir a la veleta,
porque antes de que cante el gallo tres veces
te habré
fulana mía,
olvidado otras tantas

miércoles, diciembre 05, 2007

Corrido nerudiano en Nuevo México



por santo domingo a xuan, sonia y vicente

El pueblo es frío como un hogar sin leño mojado y musgoso es el pueblo de heladas recientes el pueblo de las cuatro casas y una tienda fantasma donde un toro de carne avejentada pasea el ruedo de una iglesia con los cascos sobre el patio al rodeo y a medio camino de Santa Fe un joven grita al franquear al toro ya lo mide ya lo pesa y apenas lo toca con la palma de la mano el predicador y santo talla de madera más o menos dibuja verónicas al vuelo toro de cojones pequeños de verga lancinante en la herida tarde ¿y la verdad? Se escuchan los hierros sonar y las armas cargar y se escucha el solo de cuerdas o el cajón fúnebre de un bajo así toro recitan aquellos infames versos de Neruda en noches como esta la tuve entre mis brazos, la besé tantas veces bajo el cielo infinito tan solo tantas veces y luego el frío porque el viento pasa toro en el invierno más crudo del desierto allí trama algo ruin con los dedos mutilados de la hilandera de la historia señora puta esa la de los ausentes en el pueblo de amable saludo dos tres indios obesos viejos bienencarados juegan con sus piernas y tratan de dar patada a los bolos de las zarzas que cruzan las calles de tierra y se transforman en bolos nevados hasta que suenan las trompetas del invierno ido cómo se llamará el más gordo este señor de crines canas él contó de cómo se ceban a los cochinos a los forasteros y se adornan las columnatas de la iglesia de Palo Seco el dia del duelo si antes lo hubo lo habrá después dialéctica pura y una boda sumadas a dos muertes de perros tiesos y orillados sobre las grietas de las calzadas no son más porque las conté y son dos o tres las calzadas del pueblo ritual impecable frente a la plaza los de siempre sobre el mismo retrete enmierdecido no eran otros sino los cantaores del poema que entonan pensar que no la tengo pensar que la he perdido mi alma no se contenta con haberla perdido anda toro imbécil ve hijo de mil corridas y leches sacude ese cuerpo abotagado de testosteronas y haz relucir los cuernos y las paletas concebidas para las estocadas fatales que no son una sino las de siempre miles y la de siempre una la muerte más una dos el frío del pueblo triste suda cubierto por la helada sólo se suda esa calentura al fondo de un océano de arena allá donde crecen casinos al pie de grandes montañas y al fondo de otros tantos pueblos y estados. Una mujer en El Álamo, en Santa Fe o en la puta madre que la parió, ha encontrado a quien hacerle cuernitos con la mano, sonríe junto a su chivotoro expiatorio y se siente feliz. Estos serán los últimos versos que yo le escribo.

miércoles, octubre 10, 2007

La puesta en el sepulcro. Decimocuarta estación

Carlos Martínez Rivas
Sierras de Managua, Viernes Santo 1953



Cuando ya no me quieras.
Cuando ya no me quieras
y no podamos estropear nada
porque nada estará vivo y confiado.

Cuando tú te hayas ido
y yo me haya ido
y los de la música se hayan marchado
y el portón se cierre
(dentro pasan el largo fierro por la argolla
asegurando con la correa el cerrojo,
y soplan los candiles
y las mechas se quedan humeando);

diremos: "Algo se ha perdido.
No mucho. Nunca es mucho. Pero
algo esencial –un culto, un lenguaje,
un rito—está perdido".

Cuando hayamos dejado de ser esto que somos:
pareja expuesta al dardo,
mal avenida pero bien enlazada,
y nos dispersemos en otros círculos
y nos disipemos en otras charlas;

habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes
se atraparon. Los vimos
balancearse estremecerse oscilar
retornar a la seguridad
y caer".

Para entonces, el zumbido del tractor
volverá a oírse desde el fondo del llano.
Las chorejas del guanacaste caerán
con su golpe seco frente al portal.

Pero esos rumores de la vida
nos llegarán por separado,
y otro será tu sol
y otra luna será mi luna.

Cuando ya no me quieras.

Cuando en la reunión tus ojos
al encontrar los míos ya no digan:
"Aguarda a que termine con esta gente,
pero mi corazón te pertenece".

Cuando en las sucesivas fases de tu errabunda
búsqueda femenina
ames a otro:
y te descalces delante de otro cetro
y te desveles bajo otra antorcha
y triturada por otros trapiches trasiegues
el poder que yo te trasmití;

pensaré agudamente: "Ya se le agotará.
¡Y entonces vendrá a mí y no le daré más!"

Y así siga por el mundo y a través de los días
rumiándote en el hosco destierro,
granitizándome en la frustración y el orgullo
como un mendigo sobre un pedestal.

Remontando el obstruido pasado
como un sucio canal maloliente en el crepúsculo:
"Aquí estuve brutal.
Ahí comenzó el desierto.
En aquel banco trató de herirme.
Tal día…"

Y así te evoque. Así conjure tu sombra
agujerándola de flaquezas y máculas.

Cuando ya no me quieras
y yo ya no te tema.

Cuando contentadizo, trivial, inadecuado
para la soledad y la amargura
yo mismo haya olvidado –cuando
ya no me quieras— que me quisiste;


garras y mantos
de mujeres: Furias como Pietás,
Erinias disfrazadas de monjas
me depositarán
en la obscura y helada tumba que me busqué.

lunes, septiembre 03, 2007

Luego del aguacero viene el despeje

"....Ignorante del agua voy buscando
una suerte de luz que me consuma"

Federico García Lorca (Diván del Tamarit)







"...Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes me coma la sien."

sábado, junio 02, 2007

Maiakovski/ Venezuela


La primera noche
ellos se acercan y cogen una flor
de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores,
matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
ya no podemos decir nada


Vladimir Maiakovski
Poeta ruso 1893-1930.

miércoles, marzo 28, 2007

Tres poemas de Charles Bukoswki

TODO

Los muertos no necesitan aspirina o tristeza supongo.
pero quizás necesitan lluvia.
zapatos no, pero un lugar donde caminar
cigarrillos no, nos dicen, pero sí un lugar donde arder.
O nos dicen:
Espacio y un lugar para volar, da igual
los muertos no me necesitan. ni los vivos
pero quizás los muertos se necesitan unos a otros.
En realidad, quizás necesitan todo lo que nosotros necesitamos
y necesitamos tanto Si solo supiéramos qué es.
Probablemente es todo y probablemente
todos nosotros moriremos tratando de conseguirlo
o moriremos porque no lo conseguimos.
Espero que cuando yo este muerto
Comprendáis que conseguí tanto como pude.

TREGUA

Necesito pasear por la acera
en algún sitio
en una umbría tarde
encontrar una mesa
en la terraza de un café
sentarme
pedir una copa
y quiero sentarme allí
con esa copa
y quiero que
una mosca aterrice
en esa mesa.
Entonces
quiero ver
una mujer pasar caminando
en un vestido verde.
Quiero ver pasar
un perro gordo
con pelo corto y marrón y
ojos sonrientes.
Quiero morir
sentado allí.

LA SUPERFICIE DEL SOL

Los toros son grandiosos
como la superficie del sol
y aunque los matan para las rancias multitudes,
es el toro quien atiza el fuego,
y aunque hay toros cobardes
tanto como toreros y hombres cobardes,
generalmente el toro se mantiene puro
y muere inmaculado
sin ser tocado por símbolos y élites o falsos amores,
y cuando lo sacan arrastrando
nada ha muerto
y el hedor final
es el mundo

martes, marzo 27, 2007


Toma todos mis amores, mi amor, sí, tómalos todos
¿Qué tendrías de nuevo que no poseyeras por adelantado?
Ningún amor, amor mío, que pudiera llamar realmente amor
Todo lo mío era tuyo antes que tuvieses este exceso
Cuanto más se cierran mis ojos es entonces cuanto más veo,
pues todo el día se posan sobre cosas diferentes;
pero cuando estoy dormido te contemplan en sueños
y brillan en lo oscuro de las tinieblas
¡Oh, tú, cuya sombra hace luminosas las sombras!
¡Benditos fueron mis ojos de contemplarte en el viviente día,
cuando en la noche mortal,
la sombra indecisa de tu belleza
aparece a través de un lánguido sueño a los ojos cerrados!
Los días se me hacen noches cuando no te veo; y las noches,
días resplandecientes cuando el sueño me muestra tu imagen
Así te he poseído como en un sueño adulador;
he sido rey mientras dormía, pero al despertar no ha quedado nada.

William Shakespeare

Tercer día de Cuaresma

  Memento Mori Israel Centeno Si solo das cuenta del afán y los éxitos, darás cuenta del costo. No hay victoria sin precio, ni altar sin fue...