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miércoles, febrero 23, 2011



EL NACIONAL - Sábado 19 de Febrero de 2011 Papel Literario/3

Papel Literario
O todo se está escribiendo o ya ha sido escrito



SILDA CORDOLIANI




1 Por supuesto, la idea no es nada nueva, y quizás se remonte al preciso momento en que alguien, por primera vez, fue capaz de transcribir (de hacer escritura) algún relato oral. En ese momento dejamos de ser simplemente obra del sueño o de la imaginación divina para convertirnos en su escritura. El gran Borges adjudica a Thomas Carlyle una muy lúcida y sintética referencia al respecto: "La historia universal es una Escritura Sagrada que desciframos y escribimos inciertamente, y en la que también nos escriben".

Una intriga, aparentemente paralela a la (o las) de la trama, surge en las primeras páginas de Bajo las hojas y llama la atención del lector para sustraerlo de la cómoda ficción. ¡Epa! --dice uno--, esto no es un simple guiño del narrador; más allá de Julio y su desazón, aquí hay un "nosotros" pidiendo atención, diciendo que no lo descuidemos porque son "ellos" quienes tienen la rienda de esta historia, los que la están contando.

Así, a medida que transcurre la lectura, esa primera persona del plural se nos irá revelando como un equipo de relatores, cuyos miembros bien pueden formar parte o no de las tantas voces que encontramos en la novela. Ese "nosotros" irá ocupando más y más espacio, tomando más y más poder: de simple narrador omnisciente, conocedor del presente, pasado y futuro de los personajes, pasará también a convertirse en un ente controlador de las psiquis, capaz de cambiar pensamientos y acciones con tan sólo un plumazo (¡nunca mejor dicho!).

Y con semejante poder es lógico deducir que a la potestad de este nosotros omnisciente, supremo, se encuentra la posibilidad de manipular conciencias y tergiversar hechos, de "alterar el signo, desplazarlo, ponerlo no donde le es propio, sino donde debe estar para que la historia funcione".

Si me siguen, algunos podrían concluir que aquí se trata simplemente del poder propio (la gracia divina) de un creador de historias, del narrador literario.

Otros, hilando un poco más fino, se habrán remitido a "el libro de la vida", a las Moiras, a eso de que nuestro destino se encuentra escrito y rubricado. Y no faltarán aquellos, que demasiado atribulados por la cotidianidad del país que nos corresponde, hayan hecho una asociación más prosaica e inmediata, porque esto de alterar el signo para que la historia funcione como que tiene mucho que ver con la realidad que nos circunda.

Sí, valen todas estas posibilidades en Bajo las hojas y algunas más; dejan de ser, vuelven a ser y son a lo largo de esta novela, obra de un autor a quien para nada le interesan las verdades absolutas y mucho menos los enigmas con soluciones precisas, cerradas.

Lo que le interesa a Centeno es la literatura, arriesgarse en este caso, a través de sus relatores --que terminan por confluir en un único relator, punta más alta, "vórtice de la pirámide"--, a un magistral ejercicio de metaficción mostrando el entramado de la creación que tenemos entre manos mientras ésta se construye. Siendo así, resulta inevitable que el lector se sienta obligado a participar de una constante reflexión sobre el hecho narrativo y sobre la literatura como un exigente oficio capaz de organizar el mundo.

En este sentido, Bajo las hojas entraña una verdadera lección de elaboración literaria.


Centeno ha declarado: "Mi literatura va a la par de la historia de mi país". Y pienso que esta frase puede ser considerada principio fundamental de su poética de autor.

En una época en que ciertas palabras se encuentran tan desprestigiadas, es posible que esto que voy a afirmar no le agrade mucho al autor, es posible también que algunos de sus más fervientes y jóvenes lectores lo rechacen de plano, pero igual lo digo, porque estoy convencida de que en el panorama de la literatura venezolana contemporánea no existe una obra más "comprometida" que la de Israel Centeno. Su firme y honrada posición ante los acontecimientos sociales y políticos que le han correspondido --una posición evidente tanto en su vida como en su literatura-- ha sido siempre propia de un militante, sólo que su ideología no corresponde a ningún partido posible y mucho menos pretende, a través de su literatura, convencer a nadie de nada, de nada que vaya más allá de la literatura misma. Y es que en este autor la preocupación política es una preocupación ontológica. El compromiso surge de la angustia vital, nunca de un sentido de responsabilidad.

Desde la ya lejana primera edición de Calletania en 1992, hemos visto plasmado en todos sus libros lo más abyecto de un sistema que no para en su descenso hacia el abismo.

Pocos de sus textos se libran de personajes que llevan sobre sí el enorme peso de un pasado político que ha determinado su vida de derrotados y marginales o de corruptos, traidores y asesinos.

Bajo las hojas no sólo no es la excepción, más bien es su justo compendio.



Lo que le interesa a Centeno es la literatura, arriesgarse en este caso, a través de sus relatores a un magistral ejercicio de metafi cción mostrando el entramado de la creación que tenemos entre manos mientras ésta se construye

En medio de una historia que se mueve magistralmente en las aguas encontradas de distintos géneros y subgéneros narrativos --cosa a la que el autor ya nos tiene acostumbrados y por lo que su obra muy bien se ubica en el terreno de la llamada posmodernidad--, nada aquí resulta independiente del telón de fondo, el oscuro entramado político de un país donde se desarrolla la ficción y donde, lamentablemente, también nosotros nos movemos en la realidad, de allí que nos resulte muy fácil reconocer algunos acontecimientos de los cuales incluso muchos fuimos partícipes.

Desde el montaje del asesinato de María Inmaculada, foco propulsor de la novela, hasta las más nimias acciones y aun gestos de esos personajes que se debaten entre la realidad y el delirio, entre ser humanos o bestias, todo, absolutamente todo parece estar determinado por una impenetrable entidad que desde el más alto poder somete y rige los destinos, y a la que podemos llamar, por ejemplo, "Inteligencia Móvil".


De alguna manera el puzle formal y anecdótico con que se encuentra el lector en las novelas de Centeno (y de allí que el crítico español Luis Alonso Girgado califique su escritura de "literatura difícil y por ello arriesgada [...] que precisa de un lector que sea un escrutador atento y activo frente al lenguaje, la prosa"), cada uno de esos puzles --decía-- son a su vez parte de uno más amplio, el de su obra narrativa completa hasta ahora publicada.

Se dice que de una u otra forma todo escritor escribe siempre el mismo libro o, si se prefiere, va creando con sus libros capítulos de un libro único que es finalmente su obra. No obstante, en algunos casos esto resulta tan evidente, adquiere tanta importancia y trascendencia, que termina constituyendo un aspecto ineludible en el momento en que ese autor debe ser estudiado o comentado.

Son escritores que van forjando paso a paso un muy personal ámbito ficticio que los hace inconfundibles más allá del estilo o de las anécdotas.

Y más allá del depurado estilo de Israel Centeno o de las constantes temáticas, sus obsesiones lo han llevado a construir un universo de imágenes siempre perturbadoras que transitan de un libro a otro sin temor a la reincidencia, afinándose, transmutándose, aportando nuevas claves y creando nuevas incógnitas y sorpresas.

Todo ello se hace abiertamente explícito a partir del cuarto libro, Exilio en Bowery, con el que inicia un ciclo narrativo que el mismo autor (creo) ha calificado como "del exilio" y donde se complace en recrear elementos y atmósfera propios de la literatura gótica: noches, cementerios, vampiros, hombres lobo o licaones, ese raro animal que Centeno rescata de las sabanas africanas para incorporarlo a su particular simbología convertido en perra amarilla.



Bajo las hojas es un reto al lector, quien una vez atrapado por su prosa llegará ansioso de respuestas hasta el fi nal.

Cuando cierre el libro será un admirador más de una de las novelas más originales y fascinantes de la literatura actual
Tampoco pueden faltar los dobles y los pactos siniestros, que en el caso de Bajo las hojas toman especial relevancia y por eso vale la pena comentarlos brevemente.

El doble. En María Inmaculada existe Victoria, esa "otra persona" que ella siempre jugó a ser, o que "jugaba a ser ella". María Inmaculada, la joven cofrade de los Argonautas Junguianos de los Últimos Días que conocemos en Caracas, tiene su doble en Victoria, la compañera de Julio en Londres. Dos caras de la misma moneda que protagonizan sin embargo momentos distintos en espacios distintos, procurando así un juego constante de ambigüedad o de otredad.

El pacto. Manifiestos o tácitos, son varios los pactos que se crean (y se violan) en el transcurso de esta novela, pero el más importante de todos y sin el cual Bajo las hojas no existiría, tiene que ver con un narrador que vende no su alma, sino su talento; que lo vende no al diablo, sino a uno de sus peores sucedáneos tal vez, el poder. Julio, protagonista principal, atormentado creador de historias que sueña "con escribir la gran novela" para dejar de ser un "escritor inexistente", acepta un extraño "trabajo literario" encomendado por el alto gobierno que le permitirá salir de sus problemas económicos para siempre, convirtiéndose así en uno más de los relatores. ¿Sabe Julio lo que hace?, suponemos que no, porque en algún momento decidirá infringir su compromiso tratando de alterar la trama prevista, aunque se sepa ya perdido. Hecho el pacto no hay vuelta atrás: "nadie retorna al día".

Israel Centeno no es autor que ceda un ápice de Literatura (Literatura con mayúscula) en procura de público. Bajo las hojas es un reto al lector, quien una vez atrapado por su prosa llegará ansioso de respuestas hasta el final. Cuando cierre el libro será un admirador más de una de las novelas más originales y fascinantes de la literatura actual.


Texto leído en la presentación de la novela Bajo las hojas

sábado, noviembre 17, 2007

* Reseñas en ABC, Cambio 16 y Hoy




HILO DE COMETA en ABC


Israel Centeno (Caracas, 1958) se dio a conocer en España con Iniciaciones (2006), narración que la crítica elogió. Este volumen agrupa dos novelas cortas: Hilo de cometa y Retrato de George Dyer. La primera sigue los pasos de un adolescente en su proceso formativo. Entre la realidad y el sueño, entre al afán de conocer y la necesidad de escapar, éste atrapa las imágenes que le ofrece el entorno, en busca de ese lugar en el que pretende echar las raíces. Obsesionado por iconos del celuloide, como James Dean, en su papel de rebelde sin causa, abrumado por los recuerdos de infancia, escucha los ecos de la violencia que orquestan ese espectáculo carnavelesco en que se convierte la vida moderna.En la segunda un joven latinoamericano transita por las ciudades europeas con el desarraigo como único equipaje. La inspiración que constituye su alimento, le viene de una imagen terrible que ha de guiarle: el retrato de Francis Bacon que da título a la novela.
Estas narraciones tienen en común un tema recurrente en la obra de este autor: la búsqueda confusa y turbulenta del adolescente que sirve de punto de partida a su aventura poética.



Consuelo Triviño



HILO DE COMETA en CAMBIO 16



Natalio Blanco recomienda en la revista Cambio 16 de esta semana Hilo de cometa, de Israel Centeno: "Es uno de los mejores escritores latinoamericanos de la actualidad. En este volumen, la exquisita editorial cacereña presenta, además del relato que da título al libro, Retrato de George Dyer, con un cuadro de Bacon como telón de fondo. En Hilo de cometa, un adolescente venezolano vive aún de sus mitos.


HILO DE COMETA en HOY



Hace poco, este periódico extremeño del grupo Vocento se ocupaba de la gira de presentación de Hilo de Cometa, de Israel Centeno, en varias ciudades españolas, entre ellas tres de Extremadura, haciéndose eco con más detalle de la celebrada el 22 de octubre en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEAIC) de Badajoz, museo que, precisamente, colabora con Periférica en algunos títulos de nuestra serie de autores latinoamericanos... Y esta misma semana, en su columna de novedades editoriales, Hoy destacaba Hilo de cometa con estas palabras: "La editorial cacereña rescata con la austera y manejable presentación que le es propia la obra de un escritor venezolano nada complaciente que enriquece el panorama de las letras hispanoamericanas".

*Tomado del blog de la Editorial Periférica

---Editorial Periférica


viernes, marzo 23, 2007

Iniciaciones en Hispanidad

jueves, marzo 08, 2007

Qué fashion


Esto me agrada, íntimamente; Periferica ( mi editorial) Iniciaciones y Gina en la pasarela de Vogue; España.

sábado, febrero 17, 2007

Ideología revolucionaria o técnica del golpede Estado

Elizabeth Burgos viernes, 16 febrero 2007
tomado de webarticulista

El propósito de Curzio Malaparte cuando publicó su célebre tratado La técnica del golpe de Estado (1931), era demostrar que las fuerzas adversas a los valores de libertad y de democracia, de extrema derecha o de extrema izquierda, pueden ampararse de un Estado moderno y coartarlas, y que para defender el Estado de derecho de ese peligro, era necesario conocer la técnica moderna del golpe de Estado y las reglas fundamentales que la rigen. La demostración de Malaparte comienza con la deconstrucción del proceso que condujo a la Revolución de octubre en 1917. El estratega de la revolución fue Lénin, pero el táctico del golpe de Estado que llevó al poder al partido bolchevique fue Trotsky. Por lo que Malaparte concluye que no es de la estrategia de Lénin de la cual deben temer los Estados modernos, sino de la táctica de Trotski. La estrategia leninista no se le puede comprender, ni es aplicable fuera del contexto de la Rusia zarista, en cambio la ausencia de circunstancias favorables no impiden el empleo de la táctica trotskista, porque lo que cuenta es la táctica insurreccional, la técnica del golpe de Estado. Para Lénin se debía contar con el avance revolucionario de todo el pueblo, en cambio Trotski consideraba que todo el pueblo era demasiado para la insurrección: lo que se necesita es “una pequeña tropa, fría y violenta, entrenada para la táctica insurreccional.”
Malaparte analiza también la variable del ejemplo del 18 Brumario; el golpe de Estado de Bonaparte: éste se sirve del ejército como de un instrumento legal en la conquista del Estado, lo que sería una manera de conciliar el empleo de la violencia, observando la legalidad, para llevar a cabo una revolución parlamentaria, esta sería la novedad aportada por Bonaparte a la técnica del golpe de Estado, lo que hace de éste, el primer golpe de Estado moderno. El Parlamento acepta el hecho consumado y legaliza formalmente el golpe de Estado, decretando así su propio fin. Esa misma preocupación de mantenerse en la legalidad está también presente en la empresa de Pilsudzki, en Polonia, de Kapp en Alemania y de Primo de Rivera en España. Pero es en el relato minucioso de la táctica empleada por Mussolini durante los tres sangrientos años que duró la lucha del fascismo para ampararse del Estado que Malaparte luce su mirada aguda de observador de los procesos insurrecciónales y un conocimiento íntimo del fascismo. Su antipatía hacia Hitler es profunda, y considera que las tropas de ataque hitlerianas no constituyen el ejército de la revolución nacional, sino el “instrumento ciego de las ambiciones del líder”. Su desprecio por Hitler lo conduce a considerarlo como un “espíritu realmente femenino”, que se refugia en la brutalidad para disimular sus debilidades. Una de las características de los dictadores es la envidia: “la dictadura no es sólo una forma de gobernar, sino que es la forma más acabada de la envidia, bajo todas sus formas: intelectual, moral, política.”
Tal vez el título de la obra actuó como elemento disuasivo entre aquellos para quienes la obra fue destinada, y, por el contrario, el célebre clásico ha servido de fuente de inspiración, de guía teórica, a los idolatras del Estado centralizador, autoritario, antiliberal, antidemocrático. Libro de referencia de Fidel Castro, y por ende de la generación golpista que surge en Venezuela en 1992 amparada en el epíteto de bolivarianos.
Hasta ahora los analistas han prestado poca a tención a la vertiente técnica del chavismo, disimulado bajo la fachada del bolivarianismo. Tanto los intelectuales identificados con el régimen, como los que lo adversan, se han centrado, los primeros, en buscarle una legitimidad teórica a la propuesta del llamado “Socialismo del siglo XXI”, los segundos, en el debate ideológico y en la denuncia del fracaso del socialismo del siglo XX. Ni los unos ni los otros se han percatado de que lo que se ha estado dando en Venezuela bajo la máscara de un debate de ideas, es el despliegue de una técnica al servicio de un táctica insurreccional que tenía primero como objeto ampararse del Estado, y luego la preservación del mismo de forma vitalicia.
La amplia experiencia desarrollada por el chavismo en la técnica del golpe de Estado permanente que ha venido desarrollando desde hace ocho años en su empeño de apoderarse del conjunto de los estamentos del Estado de manera legal, es un aporte a la técnica del golpe de Estado y que en el fondo es la suma de las diversas experiencias analizadas por Malaparte en su obra, que los bolivarianos han sabido asimilar sintetizándolas en un todo.
Habiendo practicado con creces la técnica insurreccional, el Estado chavista surgido de esa experiencia, no se defenderá con simples medidas legales o policiales en caso de verse asediado por una rebelión, como lo haría un Estado democrático, sino, como lo declaró hace poco el jefe de Estado mayor personal del presidente, con las milicias ya prestas y destinadas a enfrentar cualquier rebelión que provenga de la Fuerzas Armada.
Tras haber practicado el acceso al poder mediante el conocimiento de la técnica trotskista para el asalto decisivo, ahora le toca defender el poder sobre el Estado, a la manera de Stalin contra Trotski. La preservación del poder se disimula detrás de debates de doctrina.

jueves, febrero 15, 2007

De Israel Centeno a Rodrigo Soto

Diario de Ferrol • 11 de febrero de 2007



Luis Alonso Girgado



Un texto tan sorprendente como (en su primera mitad, sobre todo) desorientador, “Iniciaciones” (Periférica, 2006), nos remite a un casi desconocido venezolano, Israel Centeno, que ha ofrecido en las duras y devastadoras páginas de este relato largo (o novela corta) las resonancias, las excrecencias, los peores filos de un reducido y sórdido y oculto cosmos familiar en abrupta descomposición, poblado en principio por algunos adolescentes víctimas de un atroz naufragio de algunos personajes enmarcados en una naturaleza áspera y hostil. Todo nos habla, en principio, de un brutal primitivismo captado con un lenguaje de un lirismo telúrico y alucinante.

Cuando la mirada sobre la realidad es poética –por sucia y virulenta que sea– suele haber un margen para la indefinición, para el misterio, para lo inefable. Ello se da en estas “Iniciaciones”, que van abriéndose, tras más de una retrospectiva temporal, fusión de planos y alteraciones del foco narrativo a las frustradas tentativas existenciales, a los oscuros aprendizajes de los personajes en un país en crisis (la Venezuela del pasado medio siglo) en el que pervive el espíritu de doña Bárbara (la simbólica figura de la novela de Rómulo Gallegos) frente a la Europa de opuestos valores, los de la civilización, mientras se alza la rebelión de alguna figura de mujer empecinada en liberarse, en ser protagonista de su vida, en rechazar servidumbres y degradaciones. La palabra, la frase son formas talladas con fuerza en la escritura de un texto comparable a un diamanteen bruto: un laberíntico y estrecho corredor por el que los personajes van a ciegas, golpeándose hasta con obsesivo furor.
Lean, (e incluso relean) sin dudarlo, estas “Iniciaciones” entre el desvelo onírico, la perversión de los instintos y la pesadilla de lo existencial cotidiano.


Una novela breve, “Gina”,

(Periférica, 2006) configurada su historia en pequeñas celdillas que fragmentan anécdotas, episodios y vivencias recordadas que van perfilando un retrato de mujer, nos vale para poder hablar de un escritor de Costa Rica, Rodrigo Soto, nueva voz de una Centroamérica de la que proceden Rey Rosa, Gioconda Belli, Sergio Ramírez, Horacio Castellanos o Carlos Cortés como vanguardia de lo que por allá se hace en materia de creación narrativa. Pues bien, en un registro fuertemente evocativo que incorpora tonalidades líricas es “Gina”, a dos distintas voces (una interna, externa la otra), la construcción de un retratode mujer que entre pérdidas y fracasos, entre renuncias y decepciones, entre revelaciones y mudanzas de su vida propia, pero también de su país, va autoafirmándose, consolidándose como mujer, madurando no sin un duro aprendizaje que la lleva a rechazar agresiones y maltrato personales o a participar en la guerra interna de su país en las filas sandinistas. Vivencia religiosa, matrimonio, profesión, relaciones humanas, entorno familiar, reflexiones y recuerdos de diverso signo en un alternante juego temporal de pasado y presente van delimitando con entrañable solidez vital a un convincente ser humano que es “Gina”.

Pero “Gina” es también una novela geográfica, telúrica, y muchas de sus páginas recorrenuna intensa, bella y hasta violenta escenografía que es un primitivo reducto y refugio de un modo de vida con no pocas precariedades, pero sencillo y auténtico en su contacto con la naturaleza. Si a ello añadimos una prosa sencilla y clara de expresión, dotada de lírica belleza en algunos momentos, redondeamos una novela que, instalada en clave realista, no renuncia a la emoción, a la ternura, a la superación del dolor y el sufrimiento, a la esperanza. Una novela que, bajo la sencillez de su cosmovisión, posee indiscutible autenticidad y densidad humana.

martes, febrero 13, 2007

Iniciaciones El Impulso/ Barquisimeto



se puede leer la entrevista al pulsar con el ratón sobre la imagen.

miércoles, febrero 07, 2007

El juego de Armando Luigi

La desmemoria no es un asunto político, o sí; en su más amplia acepción, y contra ella se debe sostener una lucha lúcida y pertinaz.

Hace unos años, a comienzos de los noventa, conocí a Armando Luigi en un taller de literatura hispanoamericana organizado por el CONAC; no sé si el taller sirvió para mucho, aunque contábamos con la facilitación de Ednodio Quintero y de Sergio Pitol, eso si fue un lujo; imagino que también tuvimos invitados de lujo y algunos connacionales serios; pero desde el comienzo -por aquella época luchaba contra mi eterno adolescente-, hice empatía con los participantes más insolentes del taller; no eran muchos pero sí armaban escándalos; no me perdono aún haber sido tan complaciente con las expectativas que había generado y de haber pretendido llamar la atención con una actitud díscola que ya se notaba forzada; hoy día, visto desde esta perspectiva, mis muecas vitales eran trasnochadas. No sé si habrá alguien que pretenda consolarme, eso lo hicimos todos; si, y leímos poesía mala y queríamos transformar al mundo. Éramos sin darnos cuenta y sin usufructuar de ello, el germen de una new age muy ladilla. Pero del trasnocho sólo sabe quien lo ha padecido y lo ve, regodeado en la apolínea diurnidad, desde la noche joven, desde la terraza de un café o desde el balcón de su apartamento.

Pero de esto no les quería hablar. Quería hablar de las cosas que escribió Armando.

En aquella época, cuando se impuso el cliché de la narrativa urbana y todos lo aceptamos de “buen talante” y sin inquietarnos por su horma, leer lo que escribía Luigi era un aldabonazo; muchos tenían miedo de volver a los abusos del formalismo de los ochenta, pero no dejaba de llamar la atención que en Mujer desnuda mirando a un enano negro arrodillado encontráramos de nuevo el deleite que nos da el trazado lúdico de las obras de ficción. Cuidado que no era ir sobre los juegos de Cortazar, es un lugar común hablar de juegos y de Cortazar, era más bien acercarse al diseño del juego en los cuentos de Ednodio Quintero. Pero con Mujer desnuda... y más tarde con La crisis de la modernidad (impactante nombre para una novela), nos atrevimos a entender que era posible asumir los riesgos de la escritura del absurdo, del esperpento como bien estético, del cómic como posibilidad y sobre todo nos atrevimos a romper con el humor vernáculo e indagar en el mal humor de Charles Bukoswky, en la mala leche de Ionesco, en los dislates de Samuel Beckett o volver sobre las huellas de Aristófanes; fue mirar en Franz Kafka a un autor que escribió humor negro o reconocer una rastro con destino en el patetismo de Carlos Onetti, en los sarcasmos de Ernesto Sábato y en la irreverencia hilarante de nuestro Renato Rodríguez . No se trataba de hacer repetir las fábulas de Tío tigre y Tío conejo, sino de insertarla en la literatura universal y volver con sus códigos trastocados hasta lo irreconocible. Eso hizo nuestro buen Armando en Historia de la burra y la motocicleta: No sé en qué andará nuestro autor, la última vez que nos hablamos me dijo que se iba a cruzar el África y que estaba cautivado por las crónicas. Es probable que haya publicado otras historias. Hoy escribo esta nota nostálgica con gratitud, todas nuestras conversaciones sobre literatura y ese careo con el absurdo me ayudó a superar el pánico por las formas y a atreverme a forzar la armonía en Exilio en Bowery o en Bengala. Esta nota es un gesto de agradecimiento, sobre todo un intento por resguardar la memoria, porque el absurdo, el cómic y la parodia descarada no son un suceso novedoso en nuestro paisaje literario, tienen sus antecedentes y necesario es celebrarlos. En la continuidad y no en las fracturas, descansa el destino de la buena producción literaria, que desde hace muchos años viene legando una saludable tradición.




No me voy a ir sin dejarles al menos una muestra de lo que hacía Luigi:


UNA FARSA

“A donde fueres
Haz lo que vieres”

El ejercicio consiste en lo siguiente:

1– Todas las cosas que han sido lanzadas alguna vez, deberán ser lanzadas de nuevo, pero más arriba.
2- Las que al caer se rompieron volverán a romperse al caer. Las otras, las que no sufrieron roturas cuando cayeron, las sufrirán cuando caigan.
3- Agachados, deben coger las cosas y, levantándose, botarlas hacia arriba con mucha fuerza, cuidando de olvidar la destrucción, porque precisamente en esto consiste el ejercicio, en dejar lejos esa sensación.
4- Cuando algunas de las cosas caigan sobre la cabeza de un espectador y se rompa, éste seguramente dejará de reír, y se pondrá a lamentar el dolor de la cosa caída.
5- Los demás, en cambio, se reirán más al verlo lamentarse, sabiendo que el dolor podría ser de ellos, y seguirán viendo los destrozos de las cosas, porque no son suyas.


ENTREVISTADOR
¿A qué altura más o menos deben lanzarse las cosas?

ARTISTA
Más o menos a cuatro o cinco metros.

E ¿Cree que el público entenderá la idea de esta primera parte del happening?
A Esta pregunta sólo puede ser respondida al final.
E ¿Qué pretende transmitir con esta realización?
A Que la grandilocuencia es el origen natural e inevitable de cualquier cosa
E ¿Habrá problemas con la policía por el desorden causado?
A La policía no entiende nada de estas cosas.
E ¿Cuál es el costo aproximado de la producción?
A Con materiales de desecho, muy poco.
E ¿Hay algún libreto o guión?
A La lectura de este cuento.
E ¿Podrá obtenerse el permiso de las autoridades competentes para la realización del evento?
A Siempre y cuando las autoridades no dispongan de otra cosa.
E ¿Es necesario para considerar cumplidos los objetivos del hapening que algunos de los espectadores sufra daño físico?
A Es preferible.
E ¿Se pretende el escándalo?
A No.
E ¿Y qué se busca entonces?
A Realizar un ejercicio de autoconocimiento.
E ¿Es esto arte efímero?
A No necesariamente; se puede reseñar lo ocurrido, en caso de que no ocurra, se puede reseñar igual.
E ¿Cree que el público entenderá la idea de esta primera parte del hapening?
A No.
E ¿En cuál de las actuales corrientes critico-artísticas ubicaría usted esta obra? ¿Tiene pretensiones antiposmodernistas, ecologistas?
A Es prepospunk, indudablemente.



EL POBRE, LA CASA Y LA MUJER

“Más vale un techo vacío
Que mujer mal atendida”


Caminaba un pobre por los cuartos de su casa,
preocupado por saber qué comería ese día.
Encontró allí a su mujer llorando,
Lamentándose de tanta necesidad que ella pasaba.


Se dejó entonces el pobre caer en la tristeza,
y no viendo otra solución para salir de ella,
que hacer salir a su mujer de la casa,
hizo salir de la casa a su mujer.

Que así se aliviaba él
de los lamentos de aquella,
y al mismo tiempo,
se aliviaba aquella
de los males que en la casa había

porque pensó,

“más vale un techo vacío
que una mujer mal atendida”


o mejor

“más vale un techo vacío,
Que una mujer mala tendida”



LAS MOLESTIAS
“Cuando no tengas de qué hablar
Mantén la boca cerrada”.


¡Cuánto ruido arriba!
Toda esa gente cantando
Gritando toda la noche
¡Así no se puede dormir!

Salió molesto a la calle y caminó a la playa
Que estaba más o menos a dos cuadras.
Y al llegar,
Se acostó sobre la arena
Y un cangrejo vino a morderle la garganta
Y se la mordió
Para dejarlo mudo.
Pues los cangrejos son del parecer
Que,

“quien se queja mucho
molesta a los demás”


y así mudo lo dejaron.

domingo, febrero 04, 2007

¡ Ah Mundo 4 F !






Los archivos existen, a pesar de los que olvidan, de los que dirigen la mirada hacia otro lado, de aquellos que han decidido darle vuelta a la página y cobrar, de los que esperan el paraiso y pasan agachaítos, quienes se creen fuera del juego, inmunes, intocables, más allá de cualquier circunstancia e insisten en ver por encima del hombro mientras definen el sexo de los ángeles y clasifican las gradaciones de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.
Retomando el debate y apegados a la ortodoxia, K Marx dijo: "la violencia es la partera de la nueva sociedad. " y tambén dijo "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".
¿ Celebrar? ¿Qué nos asombra?

lunes, enero 29, 2007

Gracias por tus favores

San Sebastián

Maracay-Ocumare 27/1/007( Puesto de El Limón/Ocumare -42 km-)



miércoles, diciembre 27, 2006

Entrevista a Juan Carlos Méndez Guédez y con él y el otro Juan Carlos, en Madrid


foto, Mariana Centeno
UN "GUARO TRIUNFA EN ESPAÑA Venezuela sigue viviendo dentro de mí

"Y recuerda que te espero" es el nuevo libro de cuentos del barquisimetano Juan Carlos Méndez Guédez, residente en la península ibérica, que saldrá en el primer trimestre de 2007


E.A. MORENO-URIBE mailto:emoreno

Caracas. Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores escritores criollos, gracias a la calidad de sus obras y no por las roscas ni las mafias. Insurgió en la década de los 90 y logró internacionalizarse, pero tuvo que "exiliarse", cambiar de paisajes y subir la dura cuesta del éxito en España.Desde Madrid, Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, 1967), hace un balance de su periplo y anuncia nuevos títulos para enriquecer la biblioteca de los autores de la lengua hispana.


-¿Por qué España para escribir y vivir? ¿Hasta cuando ese exilio dorado?


-España fue una revelación vital. Vine a estudiar un doctorado que ya culminé y descubrí en ese momento que este país me facilitaba horas y horas de sosiego para escribir. Esa fue la motivación para irme quedando. Reconocer que el centro de mi existencia era la escritura y que aquí podía vivir plenamente ese espacio. Pero además está el clima emotivo que me genera este lugar y en concreto Madrid, la ciudad en la que vivo. Cuando estoy fuera, sueño que camino por Madrid, sueño que estoy frente a mi computadora escribiendo y que al fondo están los ciruelos rojos y los sauces llorones que tengo cerca de casa. Para mí la vida en Madrid es una fiesta sosegada. Por eso no vislumbro en lo inmediato mudarme de aquí.


Y eso que no puedo hablar de un exilio dorado, porque en algunas ocasiones ha habido duros momentos, circunstancias complicadas, economías llenas de agujeros, facturas, trabajos insólitos y mal pagados. Pero aquí he sido muy feliz, y esa felicidad se impone siempre. Toma en cuenta algo, esta es la ciudad y el país de m ihija. Sólo ese detalle lo convierte en un lugar especial dentro de mi afecto. Luego no creo que el exilio me limite para escribir sobre Venezuela.


En parte porque nunca me planteo escribir sobre algo. Los temas aparecen, te asaltan. Y Venezuela irrumpe con naturalidad y persistencia sin que yo me lo proponga. Justo al lado de donde escribo coloqué estos versos de Luis Cernu! da que m e acompañan siempre al pensar en el país que dejé atrás: "Una mano divina/ Tu tierra alzó en mi cuerpo/ Y allí la voz dispuso/ Que hablase tu silencio.//Contigo solo estaba,/En ti sola creyendo;/ Pensar tu nombre ahora/ Envenena mis sueños.//Amargos son los días/ De la vida, viviendo/ Sólo una larga espera/ A fuerza de recuerdos"."


Hay un país que sigue viviendo dentro de mí, una desesperación y una nostalgia llamada Venezuela, y sobre eso también escribo. En mis textos hay esa doble mirada, la del que sigue estando aunque esté lejos, y la del que vive a plenitud el diálogo con una nueva realidad, con nuevos sabores, olores, climas".


-¿Vives de la escritura? ¿Te preocupa aquello del compromiso del artista o del intelectual con su país o con la tierra donde vive? -


No vivo de laescritura. Desayuno gracias a ella. Un cuento publicado en una revista puede significar los cruasanes o las tostadas de un año. Ya es algo, ¿no?...y me dedico también a la gestión cultural...En la actualidad cierro un libro de cuentos que tal vez se titule: Y recuerda que te espero, por un verso de Guillaume Apollinaire que me gusta mucho. Son 13 historias en las que procuro una cierta transparencia expresiva. Me interesa que los lectores queden atrapados en mis historias, que las sientan suyas. Para mí es fundamental lograr esa complicidad. De algún modo, transformo mi experiencia imaginaria del mundo con la intención de que los lectores perciban que lo relatado en mis cuentos y mis novelas les pertenece a ellos por igual, o incluso más. Estos cuentos tienen una especie de vínculo que fue surgiendo a medida que los agrupé. Son historias sobre aquello que nunca se alcanza en la existencia. Mis personajes ríen, sufren, lloran y se divierten al pensar en todo aquello que deseaban y que no han podido obtener: el talento, un padre, la fama, un trabajo, una casa, el cuerpo de alguien, la tranquilidad económica. Es un poco explorar no en el dolor de lo que perdió, sino en el de lo que jamás se tuvo entre las m! anos. Pe ro una exploración que a veces puede ser risueña, que a veces puede ser tierna.


Lo mejor de nosotros es muchas veces lo que nunca pudimos ser, y aunque parezca mentira, eso puede convertirse en motivo de celebración, de recapitulación irónica. Volviendo al tema de mi libro te diré que recupera algunos de los cuentos que escribí entre el 2001 y el 2006. Hice una selección que publicará la editorial madrileña Páginas de Espuma.


Acabo de firmar el contrato y quedaron muchos relatos fuera. Algunos no creo que los publique y otros quizás terminen en algún otro proyecto. También estoy cerrando una narraciónenlaque reconstruyode manera ficcional y con algunos pequeños guiños a la novela de aventuras y la folletinesca, la odisea de los españoles que escapaban en veleros inservibles de la dictadura militar de Franco para llegar a Venezuela y reconstruir sus vidas. Es una historia ubicada en 1948 y tenía muchas ganas de contarla porque hasta ahora sólo lo han hecho algunos autores españoles, y yo deseaba referirla desde mi mirada, desde la nostálgica mirada de alguien que se sorprende de pensar que en aquellos años Venezuela era un paraíso de salvación para algunas personas desesperadas.


Con respecto al compromiso del intelectual con su país y con la tierra en la que vive, Juan Carlos asegura que no cree que sea demasiado diferente del compromiso de cualquier ciudadano. "Mis dos países viven en mí y me preocupan siempre. Pero no veo que eso deba inevitablemente irrumpir en la obra, o convertirte en vocero de una determinada idea. Rara vez me planteo este dilema a la hora de escribir. Para mí, el modo de comprender el mundo es aproximarme a la sinuosidad de una anécdota. Luego es posible que mis personajes transiten por una calle de Caracas, o Barquisimeto, o Madrid, pero eso ocurre de manera natural, sin responder a un proyecto predeterminado".


-¿Se ha suavizado el tratamiento para los sudacas?


-Yo no creo que el tratamiento que nos dan a los sudacas sea la mitad de du! ro de lo que oye uno a veces en Venezuela.Hace poco leí que algunas personas identificadas con el gobierno justificaban las invasiones a ciertos edificios de Caracas porque pertenecían a extranjeros. Un pensamiento tan reaccionario como ése aquí sería impensable. Hablo desde mi experiencia. Siempre hay gente bruta, inculta, xenófobos desquiciados. Pero yo lo que he conseguido en España es generosidad, mucha amistad, alegría y una solidaridad infinita. Madrid, ahora mismo, me ha regalado amigos y vecinos que son una familia, mi otra familia. Aquí mi esposa y yo nunca nos sentimos solos, ni desamparados. Aquí puedo escribir, aquí publico, aquí trabajo, aquí duermo y me río y lloro y me sigo riendo. Eso intenté reflejar en Una tarde con campanas, la novela que me publicó la editorial Alianza en el 2003, dibujar ese modo en que un país te abraza y te recibe. España me abraza todos los días.


-¿Qué opinas de la situación social y política de España? ¿Hay puntos de comparación con la venezolana?


-No creo que haya puntos de comparación. España es ahora mismo una democracia consolidada, con separación de poderes, elecciones limpias, ciudades en buen estado, seguridad pública, hospitales impecables. Existen una izquierda y una derecha esencialmente democráticas que se combaten de manera civilizada y que tienen líderes a los que uno contempla como personas que trabajan para nosotros, no como caudillos que pueden creerse dueños del país y de las personas que en él habitan.El único día que en esta ciudad son visibles los militares es en el desfile del 12 de octubre.


El resto del tiempo están haciendo el trabajo que les corresponde: cuidar las fronteras, y garantizar la soberanía.Algo que caracterizaba el franquismo es que las ciudades se veían llenas de militares. Eso es una imagen triste. Un país habitado por uniformes es un país humillado, un país sometido, porque un civil siempre está en desventaja frente a esa persona que lleva un arma y que se siente de! stinada emplear con alegre irresponsabilidad la palabra patria.


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miércoles, diciembre 20, 2006

Iniciaciones en La Tormenta en un vaso



Iniciaciones, Israel Centeno

Periférica, Cáceres, 2006. 92 pp. 11,00 €

"Guillermo BusutilEl poeta, editor y narrador venezolano Israel Centeno se confiesa hijo del boom. Una declaración de principios que resulta lógica por ser del país de Rómulo Gallegos y de Salvador Garmendia, dos excelentes maestros de la literatura hispanoamericana...."

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Entrevista El Nacional 17/12/06


jueves, diciembre 14, 2006

Me ha llegado así desde España




Hoy jueves dos nuevas reseñas: El diario Ideal de Granada se ocupa de Pasos en la arena, en una breve nota que califica al libro, para acabar, de "Genial".
Con esta palabra. Y el Heraldo de Aragón dedica toda la contraportada de su suplemento Artes&Letras, uno de los mejores de España, sin duda, a Gina e Iniciaciones. Podéis ver la página en la edición electrónica (pdf) del periódico, aunque en formato pequeño; de todos modos, adjunto un jpg con dicha página.
La reseña, firmada por José Giménez Corbatón, es, a nuestro parecer, estupenda. Presenta las dos obras en conjunto, destaca la apuesta de Periférica por la nueva narrativa latinoamericana y el rigor de ésta, analiza en profundidad cada novela, sitúa a los autores en el contexto actual y los "enfrenta" al boom de décadas pasadas...Acaba así esta extensa nota:"
Centeno parece aludir a aquellos encantamientos [se refiere precisamente al llamado realismo mágico] para darles una vuelta: maneja una concisión y una crudeza que los hace irreconocibles. Las elipsis temporales y los sobreentendidos psicológicos confieren una espesura a la linealidad narrativa cercana a la opacidad onettiana. Su prosa tiene vocación poética, e invita al deleite de una segunda lectura. La de Soto, igualmente cuidada, utiliza registros coloquiales y un sentido del humor amable que pule las aristas de su retrato femenino. Centeno y Soto, como sus personajes, marcan las distancias y buscar ubicarse, unos en la literatura, otros en la vida".

miércoles, diciembre 13, 2006

Revista del Domingo - Diario de Pontevedra

10/12/2006
NUEVAS PROPUESTAS, IDEAS NUEVAS

Hemos comentado ya -y seguiremos haciéndolo- algunas de las originales propuestas edtoriales de la extremeña Editorial Periférica, y esa línea se mantiene con sus dos últimas entregas: “Iniciaciones”, de Israel Centeno, y “Gina”, de Rodrigo Soto. Autores pertenecientes a la última generación de narradores latinoamericanos, poco o nada conocidos en nuestro país y que van conformando un grupo, con los evidentes y sustanciales matices que cada autor y su país de procedencia les confieren, pero con un elemento común: la acción simbólica de “matar al padre”, personificada en esta generación de escritores por la abrumadora influencia de los autores protagonistas del denominado “boom” de los 60, puede consistir, como en todo movimiento rupturista, en un alejamiento de los patrones narrativos que caracterizaban-aceptando las limitaciones de esta y de cualquier generalización- un distanciamiento radical de ese grupo de escritores o una mera afirmación de que resulta inviable copiar los moldes que en otro momento funcionaron y desarrollar, por tanto, una escritura que busca afirmar la presencia de voces nuevas, distintas de los otros escritores.

Un caso paradigmático es el de Rodrigo Soto, autor de “Gina”, la novela corta que presenta ahora Periférica, con un cuidado y cómodo diseño, porque hacer libros bien significa atender también a esas cuestiones como esa. Procedente de un país pequeño y con escasa tradición literaria, Soto, autor del que uno sólo conocía su colaboración en el original y significativo volumen colectivo “McOndo”, presenta en “Gina” un original y convincente personaje femenino, la protagonista de la obra, que se autodefine irónicamente como “superantropóloga” y que relata en primera persona, a través de escenarios como la revolución sandinista, su peripecia vital: el comienzo de esta original reflexión sobre el amor, el matrimonio, las convenciones sociales o el papel de las mujeres en una sociedad todavía llena de estereotipos machistas, incluso en aquellos hombres más comprometidos en teoría con la defensa de ideologías progresistas. “Juro que durante años me propuse ser una esposa leal, buena nota, valiente; tampoco una imbécil ni una víctima modelo. En mis adentros, ser esposa se relacionaba, más que con el amor de pareja, con la imagen idílica del hogar”. La decisión de contraer matrimonio, la paulatina descomposición de la relación de la pareja, a pesar de asumir voluntariamente la maternidad como hipotética garantía de un futuro estable y convencionalmente aceptado, su traslado a una exótica región y su posterior emparejamiento con un hombre totalmente opuesto, por su extracción social, su formación intelectual, su concepción de la vida e incluso su color, a su exmarido van configurando la trama de esta buena novela.

“Iniciaciones”, del venezolano Israel Centeno, compañero de generación de Soto, es una prueba más de que la nueva generación de narradores latinoamericanos se caracteriza por la ausencia de una temática o un estilo uniformes. Publicada en 1996, la obra, también una novela corta, permanecía inédita en España. Se trata, en este caso, de otra cala más en el subgénero de las novelas “de iniciación” que tantas grandes obras ha producido: la historia de un adolescente que descubre el mundo y sus secretos más o menos confesables. Desarrollada entre escenarios rurales y urbanos, ente Venezuela y París, el narrador va presentando a los diferentes y peculiares miembros de su familia, en un relato de fuerte carga erótica y en la que el lenguaje adquiere por momentos un ritmo poético notable. Pesimista y vital a la vez, la cita de un hermoso poema Eliot y de una frase del sobrevalorado Milan Kundera adelantan la voluntad creativa de Centeno: “Estamos llegando a una época histórica en la que el amor físico se transformará definitivamente en movimientos ridículos”. Si el autor checo quiso epatar con una frase que recuerda a la famosa definición de Cioran (“el sexo es un estúpido ejercicio gimnástico con gruñidos”), es irrelevante para disfrutar de esta novela con voluntad de estilo, algo que por momentos parece perderse. Bienvenidas, por lo tanto, estas dos originales apuestas de la Editorial Periférica.

TOMÁS RUIBAL

sábado, diciembre 09, 2006

Conjura en Caracas

Israel Centeno Babelia EL PAÍS 09/12/2006

UN HISTORIADOR osado podría afirmar que, desde el siglo XIX a esta parte, Venezuela puede asociarse al síndrome de conjura continua.

para más picar aquí



lunes, noviembre 20, 2006

Iván Thays desde Lima, o el mundo no es tan grande

"A Israel Centeno lo recuerdo (es un decir, recuerdo su nombre pero creo que no crucé palabra con él) de un encuentro en el Barquisimeto Hilton, organizado por otro narrador estupendo, Juan Carlos Méndez, quien decidió cebarnos con un buffet alucinante cada mediodía."

Saludos Iván creo recordar, a ver, sí eramos unos cuantos y nos portábamos mal.



Moleskine Literario

Tercer día de Cuaresma

  Memento Mori Israel Centeno Si solo das cuenta del afán y los éxitos, darás cuenta del costo. No hay victoria sin precio, ni altar sin fue...