El viernes es un día complicado. Cuándo me levanto a oscuras, a oscuras me quedo, así pienso, antes iba al club a ver a la niña, se tendía sobre una de las sillas cercanas a la piscina protegida bajo sus lentes de hormiga atómica, esperaba una cocacola y recibía las caricias del sol, vaya caricias, a veces opacas, muy opacas, vaya sol, ahora he dejado de ir, la vi engordar más de lo necesario y me vi a mi mismo haciendo esas cosas y me hastié, la otra tarde casi me sorprende a la vuelta, sólo el pelo, apenas y Jeremías me dijo hace unos meses, vamos a trotar, conozco un camino, es más complicado que el de Santa Inés y como si hubiese hecho caminos durante toda la vida lo seguí y me convertí en una de esas figuras que se desdibujan en la lluvia, a Jeremías le gusta descubrir rutas y es bueno trotar junto a él, adecúa su paso y no terminas reventado en la primera loma y si te cansas siempre encuentra un desvío, es oportuno, tomas aire y pasan, ellas pasan y te animas y quieres trotar toda la mañana y toda la tarde, José me dijo hace poco mientras hacía girar el hielo en su vaso, esperé siempre, sólo tenía que pedirlo, si me lo hubiese pedido lo hubiese hecho, me hubiese matado, luego quise matarme sin que lo pidiera, una jugada limpia ¿le has puesto atención a la explosión de una bomba de agua? ¿el ruido que hacen al dar en el blanco? Es sordo y triste aunque de en el blanco, así, sólo eso, nada más, una jugada limpia bajo el paladar, desde que tomo Prozac la vaina es distinta, pienso, no lo haría ni haría nada por ella ni por nadie, tomo Prozac y whisky y soy feliz, José es un pendejo me dice Jeremías mientras se estira al terminar de correr, cerramos el periplo, subimos hasta Cumbres y es temprano, sobra tarde, ella le dice a la otra, lo vi y la otra le dice a ella, cuenta, cuenta y ella le cuenta y la otra le pregunta ¿qué hiciste? Ella no detalla mucho y la otra, es un guebón, así lo suelta por esa boquita escandalizada de quien nunca se ha metido un palito de helado en la boca , eso me pone en mal transe,dice Jeremías mientras lanza el bolso con sus pertrechos al maletero de su carro, tu las conoces y al principio todo las impresiona, no me muero sin que me bese, entre nos, entre nos, no me muero sin cogérmelo, haces cualquier estupidez y las encantas y las embelesas, si eres loco piden locura extrema, eso, debes ser el más locos de todos sus amigos y amigas, una pieza, un incordio, el trofeo, es tan loquito y luego la descarga repentina, el rayo, el castigo caprichoso y gruñón y muy aburrida de las locuras, amanece víctima de lo que pedía, eso no era, descaro e infamia, se desgarra, pretende y celebrará, dalo por hecho, es la ley, a otro loco y a sus locuras, a un cuerdo, a un filántropo, necesitan asombro y aburrimiento. No es tan elemental. Puja más. ¿Y sabes qué?, ah, déjate de vainas, vete a tu casa, le digo a Jeremías, no estoy de ánimos, he dejado de ir al Club y a la piscina, no hay nada que hacer, le digo, el domingo subimos por el Volcán, fino, se va y me quedo un rato de cara a ninguna parte, es un día complicado y va a llover, José me dijo al tercer trago, ni amor ni odio ni indiferencia, estaba comenzando a despecharse, no necesitaba un tiro en el paladar, era un hombre muerto, hoy leí sobre la oxitoxina, sobre los tiempos del amor, me dieron ganas de escribir un cuento absurdo, una cosa que tuviera que ver con un hombre que envenena a una abeja, la hincha ¿cuánto dura la hinchazón hermano? Depende del karma diría uno de los personajes, depende cómo se haya involucrado el destino y entonces se desarrollaría la historia de una manera impredecible, ahora me niego a creer que soy lo que determinan unos cuantos litros de fluidos de materia gris, las malditas sinapsis neuronales, por eso iba al club para demostrar lo contrario, alguien me preguntó ¿por qué no escribes más sobre política? me hizo gracia ¿No tienes nada que decir? No, respondí ¿sobre casi nada? Sobre nada. Ya todo lo han dicho los siete sabios ¿De qué hablas? ¿Dónde están los sabios? Este es un país alfabetizado, y todos hablan y escriben de política, son caribeños y ocurrentes, todos escriben y se divierten, diría que gozan una bola ¿entonces? No sé, eso es todo, no voy al club los viernes, es una mujer feliz la de Pedro, todos los días rehace el camino de su felicidad, una y otra vez hasta el final, es incansable, es como la carretera de Sarteneja a Gavilán, un día correré una arruga, sudar, sudar eso es todo, no más, no mucho, una era, un momento, sólo eso, y tan ingratos que son estos viernes oscuros.
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viernes, octubre 24, 2008
lunes, octubre 20, 2008
Borrador
No creo que tenga mucho más que contar, al menos no más que tu. Todo es breve, suceden cosas, si uno vive sucenden, es inevitable; y me va bien. A ver. Uno, dos, tres; son más de tres palabras.
viernes, octubre 10, 2008
Cansancio visceral
caerás
conocí al hombre y conocí al perro
conozco al niño
tú no caerás
caerás
¿quién te pegó?
preguntan
¿quién te pega?
en esta hora nona
absoluto y solitario
me encojo de hombros y llevo las manos a la cabeza para tapar mis orejas
ayer me creía quemado por el sol del trópico, la vi, la vi, verla es pensar, ha cambiado y sí, como todos, la humedad y el aire, los vapores, quiero contar una historia, algo que ocurrió, más tarde, señora, me tuvo y fui eso, portador de un sueño insensato ¿lo ves? Hablamos de ilusiones ¿lo ves? Hablamos de la enfermedad ¿lo entiendes? Celebramos su boca, el dibujos de sus labios, las miradas son de vacas, son miradas cansinas, celebramos la boca, sus dientes blancos de caníbal, pidió alcohol y aplaudió esos giros insanos de la relación, las fracturas, eres insano, eres loco, eres ese veneno, lo era y las articulaciones duelen tanto, de repente
cojeas y te arropa la piel lisa de la muerte, el cuento:
conocí a un hombre que nació sin madre
decían que la dejó en el parto
fue criado por la abuela en un caserío
en el vientre de una montaña
un día pasó una columna guerrillera y lo alzó
lo llenó de gloria y lo redimió
le entregó un arma y le dijo, esto es verdad, esto no es verdad
y desde las gargantas de la sierra de Coro se escucharon sus disparos
fueron sus primeros pasos los definitivos
impuso el orden con el rigor de esa verdad y lo circundó la muerte
un día despertó y se vio pendiendo de un árbol vestido por sus entrañas
una danza macabra de caídos celebraba el momento y entonces lo cristianos y los brujos dibujaron en los palos de ceiba una marca, es la marca de un lucero, es un lucero la marca y esa marca es un chivo
los perros andan en manadas por la ciudad
parecen niños
son perros heridos por la historia
nos ha alcanzado la historia
siento su peso,
la piedra del molino atada al cuello, como el hombre del cuento.
los perros cruzan las avenidas, exhiben las peladuras de sus paletas
extienden la pata
muestran sus colmillos
piden
esconden la cola
meten la cabeza entre las patas
mi piel es la prenda que visto, pienso,
caerás
caerás
conocí al hombre y conocí al perro
conozco al niño
supe antes de despertar que las promesas vienen con extraños atavíos
supe de las jaurías que precedieron a la de esa mañana
supe de la prenda y no me sorprendí
decidí pagar la ronda y beber hasta al final
nací en un barrio, elevé mis papagayos al cielo junto a otros niños
cometas de largas colas con crucetas de acero en la punta de sus colas de trapo
se entrelazaban en una lucha tenaz con las otras
mi generación fue entusiasta
la parásita, la sarna y la gusanera aguardaban en las gradas
rostros sonrientes de titiriteros
diestros en el arte de mover la cruz y hacerla cenizas
todos juntos se vienen de pronto con un peso insoportable
la piel se hace cuero muerto, es un tambor
que redobla por las calles y allí estoy
exhibiendo las entrañas
mas en ella, en la mujer que amo, la vida se va se queda se pierde. Su boca no los ojos, es su boca, nadie detendrá esto ¿lo comprendes? Teresa es un nombre, no te pondrías el nombre, la primera vez te vi casi en harapos y caminabas haciendo globos con la boca, explotaban, explotaban, uno, dos, me miraste, uno dos, tres, envejecerás, envejecerás, harás las mismas cosas y las mismas alegrías, penas similares, no te atreves
hubiese sido eso, una rendición, la entrega pero nadie se rinde, nadie camina y
cae
cae
moja sus dedos en manzanilla
moja sus dedos
los mancha
los pinta
y los mete en mi boca
es la plegaria
es la plegaria,
un susurro
si la oscuridad te aborda
dispara,
dispara.
Ciega con la espada
Dispara
conocí al hombre y conocí al perro
conozco al niño
tú no caerás
caerás
¿quién te pegó?
preguntan
¿quién te pega?
en esta hora nona
absoluto y solitario
me encojo de hombros y llevo las manos a la cabeza para tapar mis orejas
ayer me creía quemado por el sol del trópico, la vi, la vi, verla es pensar, ha cambiado y sí, como todos, la humedad y el aire, los vapores, quiero contar una historia, algo que ocurrió, más tarde, señora, me tuvo y fui eso, portador de un sueño insensato ¿lo ves? Hablamos de ilusiones ¿lo ves? Hablamos de la enfermedad ¿lo entiendes? Celebramos su boca, el dibujos de sus labios, las miradas son de vacas, son miradas cansinas, celebramos la boca, sus dientes blancos de caníbal, pidió alcohol y aplaudió esos giros insanos de la relación, las fracturas, eres insano, eres loco, eres ese veneno, lo era y las articulaciones duelen tanto, de repente
cojeas y te arropa la piel lisa de la muerte, el cuento:
conocí a un hombre que nació sin madre
decían que la dejó en el parto
fue criado por la abuela en un caserío
en el vientre de una montaña
un día pasó una columna guerrillera y lo alzó
lo llenó de gloria y lo redimió
le entregó un arma y le dijo, esto es verdad, esto no es verdad
y desde las gargantas de la sierra de Coro se escucharon sus disparos
fueron sus primeros pasos los definitivos
impuso el orden con el rigor de esa verdad y lo circundó la muerte
un día despertó y se vio pendiendo de un árbol vestido por sus entrañas
una danza macabra de caídos celebraba el momento y entonces lo cristianos y los brujos dibujaron en los palos de ceiba una marca, es la marca de un lucero, es un lucero la marca y esa marca es un chivo
los perros andan en manadas por la ciudad
parecen niños
son perros heridos por la historia
nos ha alcanzado la historia
siento su peso,
la piedra del molino atada al cuello, como el hombre del cuento.
los perros cruzan las avenidas, exhiben las peladuras de sus paletas
extienden la pata
muestran sus colmillos
piden
esconden la cola
meten la cabeza entre las patas
mi piel es la prenda que visto, pienso,
caerás
caerás
conocí al hombre y conocí al perro
conozco al niño
supe antes de despertar que las promesas vienen con extraños atavíos
supe de las jaurías que precedieron a la de esa mañana
supe de la prenda y no me sorprendí
decidí pagar la ronda y beber hasta al final
nací en un barrio, elevé mis papagayos al cielo junto a otros niños
cometas de largas colas con crucetas de acero en la punta de sus colas de trapo
se entrelazaban en una lucha tenaz con las otras
mi generación fue entusiasta
la parásita, la sarna y la gusanera aguardaban en las gradas
rostros sonrientes de titiriteros
diestros en el arte de mover la cruz y hacerla cenizas
todos juntos se vienen de pronto con un peso insoportable
la piel se hace cuero muerto, es un tambor
que redobla por las calles y allí estoy
exhibiendo las entrañas
mas en ella, en la mujer que amo, la vida se va se queda se pierde. Su boca no los ojos, es su boca, nadie detendrá esto ¿lo comprendes? Teresa es un nombre, no te pondrías el nombre, la primera vez te vi casi en harapos y caminabas haciendo globos con la boca, explotaban, explotaban, uno, dos, me miraste, uno dos, tres, envejecerás, envejecerás, harás las mismas cosas y las mismas alegrías, penas similares, no te atreves
hubiese sido eso, una rendición, la entrega pero nadie se rinde, nadie camina y
cae
cae
moja sus dedos en manzanilla
moja sus dedos
los mancha
los pinta
y los mete en mi boca
es la plegaria
es la plegaria,
un susurro
si la oscuridad te aborda
dispara,
dispara.
Ciega con la espada
Dispara
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Tercer día de Cuaresma
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