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jueves, julio 23, 2015

Manifesto of the Communist Party ( Capítulo venezolano )

All of us, who were the cream of the crop of the communist party, are no longer communists. All of us, who were strafing rangers' houses or police nests, are no longer the watchers, the bank robbers, nor the kidnappers. Nothing gave me happiness; nothing calmed me nor gave peace to my soul. Those of us who believed that we were Eden's gardeners, and because of that believed we would have taken care of those laboratories that were located deep in the garden, became entrepreneurs, business people, you know? We all know Robin Hood’s myth about stealing from the rich to give to the poor, we had been selling the soul of the highest bidder to keep Eden into Genesis Corporations. You know, from the very earliest childhood, you know - the earliest everything everything everything everything you know. We are no longer the cream of the crop, we are worst.
Us who once were but no longer are, will be us whom will not be as we are, but we were not what we will be. 
We started giving everything, all of us, even the land of childhood's dreams. Because we had to learn to cripple, we mounted a .45 and applauded murders of murderers, we had to put the bullets in the comb, to put the bullet into a watermelon, into our own mother's leg, to bust a slug into something already rotten, to put everything on the table, a chicken and a knife. There's something, there's no one anymore. We had to set the table to set up death and life.

Now we are just singing anthems and all of them sound the same. New things, new things like old shoes buried in the depths of a mountain of garbage destined to oblivion.

miércoles, junio 25, 2014

cuento de amor posible

Israel Centeno

tristes quedan las tardes de los otros, de los más jóvenes, brotan de la vida como si de tierra abonada se tratase, esos son, me gustaría decir, quienes me roban el aliento, mi amor, esa es la verdad que no permanece; ¿qué vivimos mi querida?  el fracaso, el día que se perpetua en el deseo de volver a tener no sólo el coraje sino la frescura, así va la mañana, con mucha lluvia y recuerdos, caen las nubes sobre nosotros en forma de alfileres, de dagas diminutas, estos recuerdos mi querida, tu has retomado la vida, has parido muchos hijos y luchas por mantener esa apariencia, la de ayer, la del otro día, no quieres entender, aunque bueno, anoche soñé que mi editor tenía la cara más dejada que nunca, su barba crecía hasta el abandono, y todos me dicen que está bien ¿ entiendes eso ? es el mismo sueño, siempre voy a tu casa que no es tu casa, ni es la mía ni es la de tu esposo, pero es una casa con paredes japonesas, enclavada en una montaña llena de escorpiones, es la casa donde es posible seguir amándonos como entonces, no importa cuantos hijos ni cuantas promesas le hayamos hecho a los otros, es ese el espacio, allí vuelvo a ti y no ha pasado el tiempo, no sé por qué mi editor tiene la cara tan avejentada, no sé por qué se ríe, pero lo hace, parece estar leyendo estas salidas, saca las cuentas y se felicita así mismo por no haberme editado los últimos sueños, el lugar es tu casa, tu casa no es mi casa, ni la casa de tu marido, es el lugar donde de nuevo te me abres como el sésamo y cruzas tus piernas sobre mi cuello porque has ganado flexibilidad y mañas para apretar, le queda jugo a la rosa y se puede pasar la lengua, entregarse al ocio y volver a creer posible esa gratificación que reivindica así, de tal manera, araña y red, eres tu y el universo de tus tejidos, de eso, y no de otra cosa se ríe el editor, tu marido y yo hemos desaparecido. 

viernes, agosto 17, 2012

Exilio


    Se incorporó sin escandalo de la mesa. Hace años ostentaban la plenitud del cuerpo femenino. Hambrienta. Ahora poco sé.  Me dijo antes de irse, no puedo con esto, luego selló la sentencia con un beso en la boca. 






Abandonado entre extraños, ebrio de dolor, en medio del alboroto tumultuario de aquella cafetería -conversaciones suspendidas, el enramado  crepitante de las acacias - comencé a desaparecer. La ciudad se desdibujó por siempre y con ella el pubis más suave que jamás he acariciado. Lo demás es leyenda, incluso ella.  

Tercer día de Cuaresma

  Memento Mori Israel Centeno Si solo das cuenta del afán y los éxitos, darás cuenta del costo. No hay victoria sin precio, ni altar sin fue...